Está usted entrando en Periodismo Asturiano

La distancia entre dos puntos es variable, pero aquella que separa los mundos permanece fija: 4,1 kilómetros de longitud a través de una noche perpetua e iluminada. Al otro lado le espera al viajero una tierra ignota, ese trozo de país que enmudece entre Galicia y Cantabria en el parte meteorológico. Cruza el portal y descubrirás que el verde niebla es un color y la lluvia fina no cala tan solo a los bobos.

No le pasa nada a tu percepción, ni al termómetro que llevas en el coche. Aquí siempre hace un poco más de frio o calor del que marca éste; es un ligero desplazamiento respecto al tejido de lo real, que tiene la medida precisa: demasiado evidente para ignorarlo; demasiado sutil para que la incomodidad te haga dar media vuelta.

Una imagen de Vega de Urriellu

Vega de Urriellu. J. Habladorcito

Este desplazamiento también acontece a la cosa política. Aquí los partidos ganan elecciones cuando las pierden en otro lado y muchas personas se van justo cuando otras vuelven, tenemos el mar cerca de la montaña y la temperatura es tan fresca como ardiente es el carbón que hay en las entrañas de la tierra. Pega un bote y estarás entre ablanos, pega dos y te darás contra la bocamina.

Le pasa también al folclore. Aunque nuestros dragones también guardan tesoros y dan un poco de miedo, te puedes librar de servir como cena siempre y cuando lleves encima un poco de boroña; en este lugar, la gastronomía es una diosa exigente que domina al hombre y al mito por igual. Cuidado cuando te llevemos a comer, nuestro agasajo es la versión para cuchillo y tenedor del abrazo del oso.

Defectos y cualidades todos tenemos. Entre las segundas, destaca una: estamos cuando hace falta. No intentes calcular ese cuándo; es como la pizca o el puñado que echas en la cocina. Lo sabrás cuando te caiga una ayuda sin venir a cuento, razón o condición. Si te sirve de consuelo, a nosotros también nos resulta de lo más raro.

A pesar de todo, nos encanta sacarnos fallos. Siempre hay algo que se puede mejorar, debe cambiarse o desaparecer; pero aunque todas las imperfecciones cambiasen o desapareciesen seguiríamos encontrando otras nuevas.

Ser periodista en esta tierra implica una sensibilidad hacia ese velo que tanto me cuesta describir. Además, late en el corazón de los profesionales implicados en este blog la necesidad de informar en libertad; para intentar explicar cómo se ha movido y se mueve la tierra que nos vio nacer o llegar un buen día a través de 4,1 kilómetros.

Bienvenido/a, está usted entrando en Periodismo Asturiano.

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