IES Bernaldo de Quirós: Crónica de una huelga oriental

Un grupo de alumnos dibuja una pancarta. Fotografía de Pablo Gómez

Un grupo de estudiantes del Instituto de Enseñanza Secundaria Bernaldo de Quirós, en Mieres, han realizado hoy una ‘huelga a la japonesa’, asistiendo a varias clases y actividades especiales con motivo de las protestas contra la reforma educativa.

Son las cinco de la tarde cuando traspaso las puertas del IES Bernaldo de Quirós, lugar que supuso y supone la puerta de entrada a la Universidad para miles de mierenses cada año. También la mía.

Atravieso la verja para ver todo en calma. Algunos profesores y unos pocos alumnos salen del centro. Hay tres chicas en el césped; están mirando algo colocado en el suelo, pero paso por delante sin tener plena consciencia de lo que descansaba entre el verde del jardín. Tengo mucha prisa porque me espera el comité: uno de esos grupos de alumnos dedicados a razonar, que tanto asustan al ministro de Cultura. Entro y el hall está vacío, a excepción de los conserjes. Al fondo se escucha un sonido. Palabras que hierven.

“Sigue el ruido y los encontrarás”, me indican. Todo recto, luego a la izquierda y el sonido se hace más fuerte. Al superar los cuatro primeros peldaños de unas escaleras me doy de bruces con la procedencia del sonido. Sentados, apoyados en las ventanas, agachados junto a cartulinas o tirados en el suelo, unos cuarenta alumnos pertenecientes a los cursos de Bachillerato participan en un ejercicio colectivo de creación, elaborando lemas y pancartas.

Imagen: Pablo Gómez.

Si lo viera Wert diría que es un golpe de Estado, ¡todos los pensamientos al suelo! Hay algo más raro en toda esta imagen, tan raro que el descubrimiento casi me cuesta un patinazo fatal en los peldaños: los alumnos y alumnas del Bernaldo hablan sin parar, pero están concentrados. La última vez que presencié algo similar también había un unicornio.

Imagen: Pablo Gómez.

El IBQ partió hacia Oriente con una huelga a la japonesa: horas de todo un día dedicadas al trabajo, el estudio y la reivindicación. Los alumnos no parecen cansados, aunque lo estarán al transcurrir tres horas más en una larguísima jornada. Y además tenían un examen. La principal ventaja que tiene ser joven es que puedes tenerlo todo, y ellos quieren, por encima de todo, aprender.

Los alumnos, en una clase sobre Sócrates. Imagen: Pablo Gómez.

“A ver, los del comité revolucionario: subid a la cafetería para la entrevista”. Escucho la llamada y me imagino a un grupo de estudiantes barbudos con el chándal oficial de Fidel Castro (marca Adidas) subiendo por la escalera en tropel. Pero va a ser que en Moncloa tambien se equivocaban en eso. Cinco minutos después tengo delante mío a un grupo de gente que parece latir al ritmo de la conciencia social. Sonrientes, muy sonrientes. Serios, muy serios. Recuerdo a Joan Baez, en blanco y negro, cantando con Bob Dylan en un especial de la 2; tenían algo similar, justo detrás de los ojos.

“No queremos lujos, sólo que no haya recortes en aquello que verdaderamente influye en nuestra formación”

El comité organizador de la huelga a la japonesa. Imagen: Pablo Gómez.

Dramatis Personae: Diego Prieto García, Rocío González Rodríguez, Héctor Sobrino Suárez, Fernando Rodríguez Martínez, Javier Solís Fernández, Pelayo López González, Álvaro Fernández Gutiérrez, Héctor González y Tomás Suárez.

Si hace dos años preguntásemos por las declaraciones de un ministro de educación o un portavoz parlamentario del Congreso a un grupo de estudiantes, probable respuesta sería desconocimiento, vaguedades o indiferencia.

Los miembros del comité organizador de la protesta están, sin embargo, absolutamente al día de todos los ataques verbales que lanza a diario el poder contra los agentes y beneficiarios del sistema público de enseñanza. “Tachan a lo estudiantes de ser de extrema izquierda, prácticamente llamándonos delincuentes anti sistema”. “Así que no tenéis costumbre de dedicaros a la delincuencia en horas extraescolares”, les pregunto; “no solemos”, me contestan entre risas. Tan solo la punta de un iceberg contra el que se estrellan, uno por uno, todos los tópicos sobre estudiantes de instituto y la desafección de la juventud.

¿Por qué una huelga a la japonesa? La idea tiene una base fundamentalmente pragmática. “El Sindicato de Estudiantes nos informó de que habría una huelga de tres días, y nos pareció demasiado para Segundo de Bachillerato”, comentan. Así que adoptaron la idea de este peculiar modo de protesta y acordaron pasar la tarde en el instituto, realizando varias actividades y preparando la manifestación del día suiguiente (por hoy).

Tampoco tuvieron demasiadas objeciones por parte de la dirección del centro, a excepción de algunas recomendaciones y advertencias. “Nos dijeron que adelante con ello, pero nos pusieron algunos límites. Querían controlar el número de asistentes que venían, ya que nos comentaron que si venían 70 u 80 personas a las actividades se podría poner en peligro la organización”. Por otra parte, se hizo hincapié en que no corrieran demasiado la voz y excluyeran a los alumnos de tercero y cuarto de ESO de la convocatoria, cursos que todavía están al amparo de la enseñanza obligatoria.

Resulta difícil, sin embargo, contener las aguas de una juventud que vive y se relaciona en la red, a través de su ordenador o dispositivo móvil. Durante toda la jornada anterior a la convocatoria volaron los mensajes a través de las redes sociales. En Twitter, el hashtag #HuelgaIBQAsturias llegó hasta cargos políticos como Gaspar Llamazares, grupos de música como Los Chicos del Maíz o La Fuga, e incluso famosísimas presentadoras como Eva Hache. Un par de retuiteos en sus cuentas y pronto estuvieron respondiendo a preguntas de medios como La Sexta, Cadena Cope o La Nueva España.

El núcleo familiar les proporcionó todo su apoyo. En ese aspecto no tuvieron ningún tipo de roce o problemas. “Es verdad que en tus ideas políticas influye como te eduquen, pero a nuestros padres también les importa lo de pagar. Además, tienen la suficiente cabeza para aceptar que podemos decidir por nosotros mismos”.

Imagen: Pablo Gómez.

Ahora bien, ¿sirve de algo protestar? Es objetivo de toda convocatoria lograr que los gobernantes den marcha a trás en sus propósitos, pero dada la capacidad de diálogo del contrincante, se diria que lo llevan crudo. “No sabemos si el Gobienro dará marcha atrás, pero confiamos en que lo que estamos haciendo no caiga en saco roto, que haya más centros que se sumen a esta protesta. Debemos procurar que la gente se conciencie de que así sí que podemos lograr cosas, que hay que luchar”.

La movilización tuvo, también, un toque agridulce. De las 40 personas que participaron en la misma hubo una importante ausencia en Primero de Bachillerato. “Fue una decepción, porque sólo vino una persona. Y eso que les afecta más que a nosotros, que somos casi todos de Segundo”. Como en el juego del escondite, esto es por ellos y por todos sus compañeros: “Estamos reivindicando también por que la gente que llegue tras nosotros, para que puedan cambiar las cosas y recibir mejor enseñanza de la que nosotros hemos recibido”. Los integrantes del comité tampoco se olvidan de los recortes en el ámbito universitario, que ya les esperan a la vuelta de la esquina con la subida de tasas y el tijeretazo en las becas, que califican como “enorme”.

Como lo cortés no quita lo valiente, el comité también tiene un par de recados para los representantes políticos: “que se den cuenta de que si quieren que la gente acepte unas medidas, ellos deberían aceptarlas primero. Deberían empezar por lo suyo y luego pedir a la gente responsabilidades”. También denuncian cierta censura por parte de la prensa, sobre todo “en periódicos e informativos de derecha y extrema derecha”.

Desde el 15-M, parece que el movimiento juvenil en este país recobra su fuerza. Les hablo de aquella visión tan sesgada que se aireaba en las tertulias sobre el apagón moral e ideológico de los jóvenes españoles, antes de que volvieran a lanzarse a la calle. Los alumnos reconocen que el panorama es muy distinto al de hace dos años, incluso en el propio centro. “De hecho, no había ningún tipo de sindicato, la gente estaba mucho más desinformada y las huelgas se disfrazaban desde dirección o se decía que no eran legales”. De hecho, la opinión es unánime al reconocer cierto déficit en el derecho de los alumnos de instituto para elevar su voz en protesta. “En el Sánchez Lastra no les permiten hacer huelga al no tener sindicato”, revelan.

Hablamos de la crisis, de cómo afecta a sus padres y familias. Puedo ver como envejecen unos segundos antes de responder; como dar diez vueltas en el carrusel de la Feria de las Tinieblas de Bradbury. Tras la sombra que les cruza a todos la mirada, reconocen que hace años no les tocaba tanto la cartera como ahora. “No es el nivel de vida que se llevaba antes, eso está claro. Tenemos una edad en la que ya sabemos lo que pasa en nuestras casas”.

Imagen: Pablo Gómez.

¿Y cómo solucionamos la crisis del sector educativo? ¿Cuáles son las reivindicaciones de un grupo de chicos y chicas que actualmente recibe clase en un instituto? Aquí parece que también saben lo que quieren. “Lo principal es el número de alumnos en las aulas, tener menos gente por cada una”, comentan. “Encima quieren quitar bachilleres como el de Arte; es una vuelta al pasado”.

“Los estudiantes no quieren tener todos los lujos, simplemente que no haya recortes en lo que verdaderamente influye en nuestra formación”. En ese aspecto, el comité señala que los profesores están cada vez más sobrecargados de asignaturas, y citan el caso de un profesor que les da clases de Geografía, Historia del Arte, Ética e Historia. “Al final vamos a acabar igual que en Primaria, con un profesor impartiendo muchas asignaturas”.

No pasará lo mismo con materias como el Griego o la Cultura Clásica. Los estudiantes señalan la problemática que conllevaría la desaparición de estas asignaturas a la hora de cursar materias como filologías griega o latina, derecho y otras asignaturas donde el estudio previo de lenguas muertas supone una gran ventaja para el alumno. “Yo quiero estudiar derecho y el latín me parece una asignatura espectacular”, señala Rocío González.

Otra cruz con la que les toca cargar a los estudiantes, y que debería revisarse en su opinión, es el precio de los libros de texto. “En Primero de Bachillerato hay casi un libro por asignatura, pero es en la ESO donde más se nota”. Sin embargo, en el ciclo superior también tienen algunos casos ciertamente memorables: “Nuestro libro de Inglés cuesta, con el cuadernillo, 62 euros”. Un precio sin duda exorbitante para volúmenes que rara vez superan las 200 páginas. “Está muy bien que cambien los libros si lo que se busca es ampliar el conocimiento, pero hay casos en los que aparece el mismo contenido con distinta tapa y nada más”.

El Principado de Asturias dispone de un programa de ayuda para la compra de libros de texto que, en opinión de uno de los miembros del comité, funciona “bastante bien”. Sin embargo, iniciativas que se están llevando a cabo en otras comunidades como los ‘bancos de libros’ todavía no tienen demasiada raigambre aquí. “Funciona el boca-oreja”, señalan.

Mejoras en la calidad de la docencia, menos alumnos por aula, abaratamiento de los libros de texto… todo ello sugerencias que no encontrarían mayor objeción en el Gobierno de Turno. Así pues, ¿qué detiene a los representantes de la nación para cristalizar un pacto que acabe con las reformas sucesivas? “El bipartidismo”. Precisan un poco más: “Unos salen elegidos y hacen reforma. Llegan los otros y la desmantelan. Estamos así siempre y no debería ser así”.

Son las 18:30. Llegamos al final de la conversación y unos metros a la derecha les espera una clase sobre la figura y filosofía de Sócrates. Nada mejor que la mosca más pesada del mundo para importunar al caballo de Atenas. Hora y media más tarde, los participantes en la jornada tomaron las palabras que habían confeccionado y las sacaron a la calle, en defensa de lo que consideran justo; en defensa de una educación de calidad. Como decía el propio maestro de Platón:

Mucho mayor riesgo se corre en la compra de enseñanzas que en la de alimentos. Porque quien compra comida o bebida al traficante o al comerciante puede transportar esto en otros recipientes y, depositándolo en casa, antes de proceder a comerlo o beberlo, puede llamar a un entendido para pedirle consejo sobre lo que es comestible o potable y lo que no, y en qué cantidad y cuándo. Pero las enseñanzas no se pueden transportar en otro recipiente, sino que, una vez pagado su precio, necesariamente, el que adquiere una enseñanza marcha ya, llevándola en su propia alma, dañado o beneficiado.

Algunos de los alumnos que participaron en la huelga.

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5 pensamientos en “IES Bernaldo de Quirós: Crónica de una huelga oriental

  1. Pingback: Huelga a la japonesa en Instituo de secundaria Asturiano (Mieres)

  2. Genial la crónica de la jornada de huelga, yo participé en esa entrevista, muchas gracias por cubrir el dia y por el apollo recibido, si la cosa no cambia supongo que os veremos alguna jornada más en el centro… Un saludo,gracias y felicidades!

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