Recordad el miedo

Es la hora de las brujas y camino por una ciudad fantasma. Es cierto que en ausencia del sol, soberano de la luz e idea de bien, todos los gatos son pardos, pero no reconozco a los felinos que de dos en dos, de tres en tres, cruzaban mi barrio en la noche de ayer.

El piquete informativo es ya experto en el camuflaje casual, pero una mirada atenta revelará al observador paseantes taciturnos, siempre acompañados, siempre cerca de bares o comercios. A las 00:00 comienza la huelga general, salvo que saque usted al perro, en cuyo caso tiene dispensa; en el reino animal no hay patrono que amenace.

El Estado del Bienestar se descompone ante nuestros ojos. Se ahoga el trabajador en el escote de una crisis que pagamos a ídem, mientras los culpables salen por peteneras reclamando que plantemos sudor, lágrimas y ajustes. En las calles se siente el cabreo sordo de una ciudadanía cada vez más cansada.

Es por ello que hoy, 14 de noviembre, los representantes sindicales y los piquetes informativos deben ser especialmente cuidadosos. No deben meterse en el mismo hombre del saco a quienes se niegan a efectuar su derecho a huelga y aquellos a los que tal derecho les ha sido negado por unos patronos que retornan a su caricatura de los años 30. Correos electrónicos, advertencias, insinuaciones o amenazas directas son el pan nuestro de cada protesta. Secundar la huelga a pesar de las amenazas convierte al trabajador en un valiente; proteger el pan con el que alimentará a su familia no le otorga el título de cobarde. Recordad la amenaza, recordad el miedo.

Cuando termine la jornada, miles de trabajadores serán represaliados por haber participado en la misma. El peligro no acecha el día después, sino en el acoso laboral que se producirá en las semanas -o meses- que seguirán a la protesta. He ahí el momento crucial en el que las centrales sindicales han de estar al lado del trabajador. No sólo hay que gestionar la movilización, sino las consecuencias que traerá a quienes la secunden.

24 horas durará esta huelga general. Sin embargo, la marcha de los defensores de la justicia social, sindicatos, organizaciones sociales, ejércitos de la noche, no deberá tener fin para proteger al desamparado. Recordad la amenaza, recordad el miedo.

Yo voy.

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