Spanish Horror Story

Una historia de terrorLas cifras del paro y la previsión internacional arrojan más negrura al futuro económico del país. Mientras tanto, el Gobierno continúa con el descenso al abismo de la austeridad.

La revolución del terror moderno tiene dos nombres: Brad Falchuk y Ryan Murphy, corazones malévolos que alumbraron American Horror Story. Es esta una serie cuya calidad, atmósfera y atrevimiento bien podrían convertirla en todo un canon del género a medida que transcurran las temporadas, además de situar a Jessica Lange en el primer puesto de mis pesadillas por el doble papel de madre cruel y monja psicópata.

La principal virtud de la serie es también su característica más perturbadora: nos conduce al sótano del miedo, avanzando peldaño a peldaño por las traicioneras escaleras de la inquietud. Si creen que lo han visto antes, es porque en España visitamos el sótano cada inicio de mes, con la publicación de los datos del desempleo, y también cada viernes, con las ruedas de prensa del Consejo de Ministros. Como en la serie, son muchas las manos -españolas y europeas- que nos conducen, casi con ternura, al corazón de la oscuridad. Perdón, de la austeridad.

Como periodista siempre he defendido la explicación y comparecencia de los políticos ante cualquier situación causada por el desgobierno o la mala gestión del mismo, pero llega un momento en el que cada comparecencia de nuestros representantes públicos comienza a parecer más un insulto que el ejercicio de un deber para con la ciudadanía. El último episodio tiene como protagonista principal la cifra obscena de las bajas en la Seguridad Social: 200.000 personas que, o bien dejarán de producir para esa hucha estatal, cada vez más necesaria, o bien se pasan al mundo de la economía sumergida, abismo que ninguno de nuestros gobernantes ha tenido el valor de combatir como deberían; es decir, castigando al empleador y no al empleado.

Ante estas cifras, las previsiones de la EPA y el apocalipsis que pronostica la OCDE, el Gobierno presidido por Mariano Rajoy no solo no recula en sus política, sino que hace bandera de la misma y saca pecho. “Is very difficult todo esto”, nos dice el presidente mientras nos ata a la silla, presto a efectuar sobre nuestro maltrecho cuerpo otra intervención sin anestesia.

Por si todavía no estaban lo suficientemente asustados, ahora resulta que a Díaz Ferrán le mandan al trullo. Prisión eludible con 30 millones de euros de fianza; fruslerías para el que en su día fue uno de los empresarios más admirados por los patronos del látigo. Se suceden los gestos de duelo y contrición, pero faltan los de vergüenza. La vergüenza de quienes -incluyendo al anterior Gobierno, bajo siglas socialistas- confiaron en el ex presidente de la patronal como agente válido para negociar derecho y salario en el primer recortazo que sufrieron los trabajadores. Con un poco de suerte, la próxima vez nos ponen a Jabba el Hutt.

American Horror Story se encuentra, actualmente, emitiendo su segunda temporada. Dicen Falchuk y Murphy que cada edición llevará el terror a un lugar diferente. Por lo perverso que resultaría, propongo una Spanish Horror Story en la que nos descubran la oscuridad que se oculta, desde hace años, en la fontanería más profunda de Moncloa. Tres capítulos de emisión y no pegaremos ojo en un mes. En varios años, según la OCDE.

Imagen: Flickr | Daniel Lee

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