En esta cocina caben todos

Última noche y última cena del año. A pesar de la crisis muchos siguen dejándose los cuartos en un restaurante. Otros se quedan en casa y comparten una velada familiar. Sin embargo, hay quien no tiene dinero, familia o incluso casa. ¿Están por ello condenados a quedarse sin cena y sin compañía? No: en la Cocina Económica de Oviedo ofrecen un menú que no solo llena el estómago. También alimenta el corazón.

Villancicos para recibir a los comensales. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Villancicos para recibir a los comensales. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Las primeras personas traspasan el umbral de la puerta y sonríen: esta noche voluntarios y religiosas les reciben con villancicos y mucha alegría. En rigurosa fila india van recogiendo sus bandejas. Algunos vienen con familiares o amigos, otros se sientan solos a la mesa aunque no por mucho tiempo: enseguida llega algún conocido.

Joaquín da cuenta de los entremeses en soledad. Tiene treinta y siete años y durante los últimos dieciocho ha comido y cenado en la Cocina Económica a diario. Ésta es una de esas noches diferentes: “las personas que estamos en la calle podemos cantar unos villancicos y beber algo de champán”. Sonríe de forma pícara y levanta la mirada: una nueva comensal se acerca a la mesa. “Hombre, Mari, ¿qué tal estás? Un brindis.” “No bebo”, responde la recién llegada. Pero enseguida cae en la tentación de brindar por el nuevo año.

Mari y Joaquín brindan por el nuevo año. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Mari y Joaquín brindan por el nuevo año. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Joaquín habla maravillas de las religiosas. Las ha ido conociendo a lo largo del tiempo, durante su periplo por distintas cocinas económicas. “Son muy buena gente”, afirma.

Sor Esperanza es una de las seis Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul que se encargan de la intendencia y la dirección del centro. Aunque ya no es ninguna niña, desborda una vitalidad envidiable. Mientras corretea de un lado al otro organizando el frenesí de la cocina, me ofrece una bandeja con dulces navideños. “Estos los ha mandado el alcalde”, aclara. Me intereso por el menú de Nochevieja. “Hoy tenemos un menú navideño: embutidos y otros entremeses, merluza, sopa extraordinaria de marisco, fruta, turrones y las uvas.”

Menú especial para celebrar el Fin de Año. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Menú especial para celebrar el Fin de Año. Fotografía de Pablo Lorenzana.

La pitanza, esta noche que despide al año, es especial. Pero no lo es todo. Los voluntarios y las religiosas, armados con villancicos, gorros, palmas y sonrisas, crean un ambiente cálido y familiar. Indescriptible. “No vienen solo por la cena”, asegura Jaime Rojo, presidente de la Asociación Cocina Económica de Oviedo. “Vienen a su Nochebuena, a su Fin de Año. Quieren sentirse en su casa. Bastante tienen con las carencias que sufren.”

Misión cumplida tras una larga jornada. Para preparar el menú los voluntarios han empleado “dos horas por la mañana y dos horas por la tarde”, explica Sor Esperanza. Aunque se queda corta porque en realidad, confiesa, han estado trabajando todo el día: han recibido muchos alimentos que han tenido que recoger y almacenar en la despensa. “Estos días el trabajo nos supera, pero vamos dando respuesta”, asegura. Y no sólo han preparado el menú para el comedor sino también los paquetes para las familias que, por distintos motivos, prefieren llevarse la comida a casa.

Menú: para llevar y para todas las religiones

Voluntarios trabajando codo con codo. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Voluntarios trabajando codo con codo. Fotografía de Pablo Lorenzana.

“A la gente le tienes que dar lo que necesita”, explica Jaime Rojo. Este año, de las 125.000 comidas, 32.000 fueron para llevar a casa. Son “familias con hijos o personas que no pueden venir por diversas razones: un impedimento físico o que socialmente les cuesta mucho comer aquí. Es lo que antes se llamaba los ‘pobres vergonzantes’: gente que ha ido a peor fortuna y que piensa ‘¿qué hago yo en la cocina económica?’ Se les cae el mundo encima, se deprimen y entonces encuentran este programa y pueden llevarse a casa una comida estupenda.”

Un menú variado y proporcionado que está sujeto a las donaciones de alimentos a los que hay que dar salida. También se tienen en cuenta las necesidades de otras confesiones. Cuando hay cerdo, a los musulmanes les ofrecen un menú alternativo. Lo confirma Abdul, un marroquí de cuarenta y cinco años que viene cada quince días. “Hoy muy bien, el pescado está muy rico”, dice. Y aprovecha para desearnos un “feliz año.”

2007-2013: el doble de comidas y sólo dos trabajadores más

El año en que comenzó la crisis la Cocina Económica sirvió 59.000 comidas y cenas. En 2012 superó las 125.000. ¿Qué ha cambiado en esta casa desde entonces? “Pues que siguen las seis hermanas pero con seis años más y que el personal laboral ha pasado de cinco a siete personas”, resume Jaime Rojo. Sólo dos trabajadores más para el doble de comidas. Los voluntarios, un centenar de personas, se turnan.

Gracias a su esfuerzo, las donaciones de los ciudadanos, el Ayuntamiento de Oviedo, la obra social de Cajastur, el Banco de Alimentos y los 400 socios y colaboradores que aportan unas cantidades periódicas, la Cocina Económica sigue dando de comer a todo el que lo necesite. No hay cupos. “Nos volveremos locos pero aquí no va a quedar nadie sin comer y sin ser atendido, faltaba más. Llamaríamos a quien hiciera falta y nos desbordaría la ayuda”, afirma Rojo.

Crisis mediante, en 2012 prepararon más de 10.000 comidas y cenas al mes. “Cuanto mayor es la crisis, mayor es la solidaridad. Es proporcional. La gente espontáneamente sabe que hay más necesidad y se vuelca”, dice Jaime Rojo. “Esto se consigue con ideales, con querer hacer las cosas, con tener muy claro que vas a poder con todo. Hay señores (voluntarios) que vienen mañana y tarde y esta es su felicidad.”

Uno de los voluntarios más veteranos sirve una copa. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Uno de los voluntarios más veteranos sirve una copa. Fotografía de Pablo Lorenzana.

Uno de los voluntarios más veteranos en la Cocina Económica es Juan Peláez, que se niega (entre risas) a confesar cuántos años lleva colaborando: “Uy, no me acuerdo. Muchos, unos cuantos”, bromea. Desde que se jubiló, Juan viene casi todos los días. “Aquí el voluntario viene porque viene. La palabra voluntario ya lo dice todo. Viene, sin más. Luego te va enganchando: la gente que tratas, los problemas que tienen… Cuando yo empecé, esta cocina se hizo para los indigentes, que eran pocos. Ahora empieza a llegar gente de todas clases. Y muchos no vienen porque les da vergüenza. Lo utilizan más los extranjeros. Al ‘españolito’ todavía le da vergüenza, aunque nosotros procuramos apoyarlos y hablar con ellos.”

Cincuenta céntimos de autoestima

Fotografía de Pablo Lorenzana.

Fotografía de Pablo Lorenzana.

El menú no es gratis. Tiene un precio simbólico de 50 céntimos pero, “quien no los tiene no se queda sin comer, no es una barrera que se levante para que la gente pase.” Lo hacen, explica Jaime Rojo, “porque mejora su autoestima, porque ellos valoran más lo que hacen, porque no se sienten que están subsidiados y viviendo de la caridad. La gente se esfuerza, pide por ahí un euro para comer en la Cocina Económica y lo gastan en esto en lugar de en otras cosas peores.”

El próximo 28 de febrero la Cocina Económica cumplirá 125 años dando de comer a todo aquel que lo pida. En plena crisis, “aquí no falta clientela”, dice la hermana encargada de la portería al despedirnos.

Doy fe nada más salir: la cola de personas que vienen a cenar sobrepasa las dependencias de la institución y se extiende por la calle San Vicente, donde se mezcla con algún corredor rezagado que vuelve a casa después de la San Silvestre.

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2 pensamientos en “En esta cocina caben todos

  1. Aqui esta la muestra de que cada vez hay más que son muy ricos y cada vez hay más que son muy pobres.. mayor desigualdad social y mayor necesidad de caridad en un pais “que va bien” porque va a cumplir el objetivo de deficit ,que es la prioridad de un gobierno cuyos dirigentes tienen varios sueldos…Debieran acercarse a centros como la Cocina Economica y conocer a personas con prioridades diferentes a las suyas,que son llenarse los bolsillos a la vez que piden a los ciudadanos que se aprieten el cinturon…¿hasta cuando?

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