Cuando el cielo cayó

Grabado representando el cometa avistado en 1577. Wikipedia

Grabado representando el cometa avistado en 1577. Jiri Daschitzsky

La victoria que supuso la admisión a trámite de la Iniciativa Legislativa Popular contra los desahucios es una victoria para el ciudadano. Sin embargo, la sociedad no debe bajar la guardia, como se demuestra hoy en el #16F.

“This is the end”. La voz de Adele en el tema principal de la película Skyfall es todo un homenaje a las raíces de James Bond, agente secreto cuya longevidad empieza a salirse de las tablas en esa línea temporal de lo imposible que rima con disparos de licencia para matar. “Es el final”, canta Adele, mientras una mano conduce al mito cinematográfico hacia la oscuridad, semejando a Tetis en la inmersión que brindará la gloria a Aquiles, pero que también será causa última de su desgracia.

Un precipicio directo a la oscuridad. Eso parecía la sede de la soberanía en la mañana del pasado martes, cuando el Partido Popular jugaba todavía a la contra de la Iniciativa Legislativa Popular, sacando a sus mejores enmascarados de esa lucha libre mexicana con argumentario y portavocía para que pregonaran a transistores, pantallas y televisores no solo que votarían en contra de la admisión a trámite, sino que, en el colmo de la desfachatez, bautizarían a su propio proyecto de Ley Hipotecaria con el nombre de aquella que estaban dispuestos a tumbar. En la agenda, pegada a esta infamia, figuraba la defensa apasionada de las corridas de toros. Nuestra política parlamentaria finalizaba su descenso a los abismos y, con ella, mi esperanza.

Las cosas empeoran justo antes de mejorar. Tal parece el caso con la chapucera comparecencia de Draghi, que incluyó inhibidores para impedir a los ciudadanos saber y a los periodistas informar. Fracaso total de ambas intenciones y retrato inmortal de uno de los peores presidentes del Congreso de toda nuestra democracia, que asistió impasible a la respuesta de Draghi a un periodista: “para mí no era un problema”, dijo el señor feudal sobre la retransmisión de su comparecencia en abierto. Nos habían tomado el pelo. En el templo de la soberanía nos habían tomado el pelo.

En medio de la vorágine, una desgracia hizo desbordar el vaso y caer el cielo: otro trágico homicidio por deuda: esa asesina despiadada de la que nadie quiere ser educador, víctima o padre. Tras el suceso, con las protestas atravesando los muros del Congreso y una temperatura de calle que tornaba en olla a presión, el Partido Popular cambió el sentido de su voto: La Iniciativa Legislativa Popular contra el drama de los desahucios sería tramitada. Triste país en el que solo se negocia post mortem.

Me preocupa mucho que el suicidio por desahucio se convierta en una epidemia contagiosa. A todos los desesperados: si te quitan la casa, no dejes que te quiten la vida. Resiste, pide ayuda. Pues bien poco podemos esperar de un Parlamento que, duro de oído, solo escucha cuando los gritos atraviesan las paredes `por desesperación.

Sea como fuere, llega el momento de la verdad para los diputados del Congreso. Ahora veremos quién apoyaba de verdad y quién lo hacía de boquilla. Veremos si se unen al ciudadano o lo pisan con bota -o botín- y lo dejan en la carretera. Toca elegir.

Como ven, no soy de lo más optimista en cuanto a la posibilidad de una regeneración política que cierre de una vez la herida entre gobernantes y gobernados. No puedo más que felicitar al Partido Popular por su cambio de criterio: esos quince minutos fueron los que un lluvioso martes separaron a la democracia del abismo. Sin embargo, que Luis Bárcenas pueda seguir a sueldo del partido, que Carlos Floriano se haga un lío y que el presidente del Gobierno siga solucionando corrupción con mutis por el foro me hace temer que abrir una espita no bastará para evitar que explote toda la caldera.

En cuanto a ustedes, ciudadanos, no cejen en el empeño. Que nos hayan aflojado un poco la soga no significa que ésta ya no envuelva nuestro maltrecho cuello. No quiero que sea el fin.

Post scríptum

Entre el dirigente del PP de San Martín detenido en el marco de la Operación Pokemon y la gestora que se ha impuesto desde Génova 13 a la agrupación gijonesa desplazando a Pilar Fernández Pardo, no me llegan las reescrituras al palimpsesto. El traje regional siempre le ha picado un poco a los populares y la era está pariendo un avispero que le ocupa la vecindad a la gaviota. Nuestra democracia ya tiene añitos, pero se le atraganta por Norte, Sur, Este y Oeste a las grandes formaciones políticas por la falta de costumbre. A pesar de ello, todavía queda por librarse la gran batalla entre dedo y demo.

Por si esto no fuera suficiente, un meteorito se desintegró en el cielo ruso causando un millar de heridos debido a los fragmentos, que ya pueden adquirirse por internet.

Benedicto en funciones, ora pro nobis.

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