El IES Bernaldo de Quirós reedita y analiza el ‘Manifiesto del Hambre’

Un momento de la presentación del texto. Imagen de Pablo Gómez

Un momento de la presentación del texto. Imagen de Pablo Gómez

El IES Bernaldo de Quirós presenta una reedición del Manifiesto del Hambre, del Marqués de Camposagrado, con artículos biográficos y de contexto histórico, así como una comparación entre las hambrunas de Irlanda y Asturias durante el siglo XIX.

De cuantos males pueblan el mundo, tal vez sea el hambre el más terrible. No contento con vaciar el estómago, llena el espíritu de tristeza, desasosiego y desesperanza. Bien sabían de esto los asturianos e irlandeses del siglo XIX, época en la que una terrible hambruna azotó ambos territorios. De lo entonces acontecido apenas hay temor a su retorno; sin embargo, la crisis trae del pasado los ecos de quienes perecieron ante el infortunio o se lanzaron a lo desconocido para evitar el desastre.

Las clases privilegiadas no se vieron azotadas por las plagas; lo que suma valor a la iniciativa de José María Bernaldo de Quirós, Marqués de Camposagrado, al concebir en 1854 el Manifiesto del Hambre, reeditado ahora y traducido al inglés gracias al esfuerzo de un grupo de profesores y alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria Bernaldo de Quirós, contando también con la colaboración del Centro de Profesores Nalón-Caudal.

La nueva edición de esta porción de nuestra historia fue presentada ayer en la Casa de la Cultura de Mieres por la consejera de Cultura, Ana González; el director del Instituto, José Fernández; el periodista Melchor Fernández y dos alumnas del centro, Paula Iglesias y Claudia Martín, que se encargaron de situar el contexto histórico para dos sucesos que se miran en el espejo de la tragedia: las hambruna de Asturias y la de Irlanda, también llamada Gran Hambruna de la Patata.

Un “ímprobo trabajo” colaborativo

En su intervención inicial, el director del IES Bernaldo de Quirós destacó el “ímprobo trabajo” realizado por los alumnos, así como José Antonio Ordóñez, al que se debe la génesis del libro, y a la profesora Elena Fernández Solís, autora de dos artículos en la publicación dedicados a la biografía del marqués de Camposagrado así como el análisis sobre la situación política en la que estaban insertos el autor y su texto, una creación que, en palabras del director, se evita “la pedantería recatada y artera” que, a veces, incluyen este tipo de composiciones.

Una región empobrecida

“En 1º de Bachillerato Bilingüe teníamos una hora extra de ingles todas las semanas. Nuestro profesor, José Antonio Ordoñez, nos propuso como tarea la traducción al inglés del Manifiesto del Hambre”, dice Claudia Fernández, una de las dos alumnas que representan a los estudiantes que trabajaron, en grupo, sobre los textos.

La Asturias que describe el Manifiesto es, según Fernández, “una Asturias totalmente empobrecida, ahogada por unos impuestos casi imposibles de pagar y afectada por una situación de malas cosechas”. Las grandes promesas que fueron las desamortizaciones cayeron en saco roto al depositar la mayoría de las tierras en manos de los especuladores. Tampoco sirvió, según relata la estudiante, la distribución de grano a las zonas afectadas, ya que fue pasto de los intermediarios que sacaron un gran beneficio subiendo el precio del mismo o vendiéndolo a gente que, en realidad, no lo necesitaba. Sumada a esto la venta de ganado para evitar la ruina, disminuyendo así los recursos para el consumo propio, la tasa de mortalidad fue catastrófica debida a la hambruna y a las plagas.

Es entonces cuando el Marqués de Camposagrado, a pesar de su condición de noble y de disponer de buen número de tierras, escribe el Manifiesto con el fin de dar a conocer al mundo la paupérrima situación de la región. Un texto que intenta publicar en periódicos como El Industrial para encontrarse con la férrea censura ejercida por el Gobernador Civil, lo que le obligará a publicarlo en hojas sueltas para, más tarde, ser incluido en una recopilación de Protasio González Solís. El Manifiesto tiene momentos de gran crudeza, sobre una familia de Laviana que moría de necesidad, donde el padre, la madre y sus cinco hijos terminarán por “comer hierba” ante la falta de otros alimentos.

Presentación del manifiesto del hambre.05/03/2013

La traducción al inglés

Una vez leído, los estudiantes dividieron el texto en fragmentos y abordaron en grupos la labor de traducción; una tarea nada fácil dado que el texto utiliza “una retórica ampulosa, con muchas oraciones subordinadas y un vocabulario complejo propio del lenguaje literario de mediados del Siglo XIX”, según Claudia Fernández. Obstáculos ante los que se decidió realizar una adaptación más parecida a una paráfrasis que a una traducción literal, a la hora de plasmarlo en inglés. “Creemos que, si bien no sea perfecto, es fácilmente comprensible”, señaló Fernández.

Claudia Fernández: Nos sirvió como reflexión para entender la situación confusa que vivimos en nuestra región y en todo el país. Y que tarde o temprano nos tocarla muy de cerca. Sin duda ha sido una gran aventura de conocimiento y desarrollo.

Paula Iglesias y Claudia Martín, dos de las alumnas que colaboraron en la edición del 'Manifiesto'. Imagen de Pablo Gómez

Paula Iglesias y Claudia Martín, dos de las alumnas que colaboraron en la edición del ‘Manifiesto’. Imagen de Pablo Gómez

La crisis en Irlanda

“Mientras una parte de la clase preparaba la traducción del manifiesto del hambre, otro grupo de alumnos nos ocupamos de buscar información sobre la Gran Hambruna de la Patata en Irlanda”, comentaba Paula Iglesias. Fue esta otra conjunción de acontecimientos que tuvo consecuencias terribles. Las dificultades de los campesinos irlandeses para afrontar el pago de rentas sobre las tierras que cultivaban a sus propietarios, exigiendo estos cada vez más cantidad de dinero; las malas cosechas que redujeron la producción y una plaga que afectó a la patata, alimento básico para los irlandeses, provocaron la muerte de un millón de personas, así como la migración de otras tantas a países como Canadá o Estados Unidos.

De forma similar al caso asturiano, el Gobierno intentó frenar la tragedia con el reparto de grano entre los más pobres; una medida que resultó infructuosa, especialmente porque vino pareja con el total abandono de la población. Como cabe esperar, la clase alta apenas se vio afectada. Una crisis que tendrá tal impacto que el nivel de vida no mejorará hasta mediados del siglo XX.

El director del IES Bernaldo de Quirós, José Fernández, en primer plano. Imagen de Pablo Gómez

Melchor Fernández, durante su intervención, junto al director del IES Bernaldo de Quirós. Imagen de Pablo Gómez

Valor pedagógico

El periodista Melchor Fernández subrayó el mérito de una aproximación desde la perspectiva pedagógica, además de alabar la calidad de los trabajos de Elena Fernández Solís y José Antonio Ordóñez Iglesias, que acompañan al texto reeditado.

Fernández citó a Chesterton para destacar que “el mejor motivo para editar un libro es que la gente se haya olvidado de él”. Así mismo, recordó que el Manifiestos tuvo una edición tras el siglo XIX en la década de los 90, inserto en la Colección de Textos y Documentos para la Historia de Asturias, editada por el mierense Javier Rodríguez Muñóz.

Por su parte, la consejera de Educación Ana González se mostró impresionada ante el ejercicio de reflexión realizado por los alumnos, y destacó la importancia de esta publicación en un tiempo en el que “se pretende cuestionar los elementos que componen la formación integral de los estudiantes”, así como la necesidad de luchar contra el concepto de cultura “como un bien de consumo y no lo que realmente es: una necesidad”.

Tanto González como el alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, destacaron ayer la profunda relación del IES Bernaldo de Quirós con la historia de Mieres, así como su tradición como uno de los focos culturales más potentes de la cuenca minera del Caudal. “Un trabajo fabuloso” que, según señala Vázquez, pone de manifiesto el buen trabajo que realizan los entes públicos, así como el importante nivel del Bernaldo de Quirós.

Intervención de Ana González. Imagen de Pablo Gómez

Intervención de Ana González. Imagen de Pablo Gómez

Contemporaneidad del texto

Tanto las conclusiones que se incluyen en la publicación como el análisis efectuado ayer por las personalidades que comentaron el texto destacan la vigencia del mismo, cuando la crisis aprieta cada vez con más fuerza y conviene recordar el mensaje que, desde el siglo XIX, nos llega a través de la palabra escrita: una tragedia similar podría volver a repetirse. “Esperemos que no lo haga”, señalaron las alumnas.

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