Romancero gastronómico

Se afirma que los juglares fueron los primeros periodistas. Así que aprovechando la libertad que da escribir en un blog, dejo aquí un romance sobre el taller de Paco Roncero en el Casino de Madrid. Mi deseo es conjuntar en este último trabajo una de las formas más antiguas de trasmitir información con una de las herramientas más utilizadas por los periodistas contemporáneos.

El chef ausente (O el cantar de Nicolás Bejarano)

El día treinta de mayo,
de emoción podía morir,
a las cinco de la tarde
en el Casino de Madrid.

La razón: Paco Roncero,
un genio de la cocina,
chef de vanguardia, pionero,
su taller nos enseñaría.

A mí y a mis compañeros
del curso de periodismo
gastronómico y nutricional
que a la calle Alcalá fuimos.

Recibidor del Casino de Madrid. Foto: E. Urquiola

Recibidor del Casino de Madrid. Foto: E. Urquiola

Después de una hora esperando
en el hall del Casino,
de seis en seis nos subieron
por un ascensor muy fino…

Hasta las puertas del taller,
grandes, como de dos metros,
y fuera todos queríamos
ver ya a Paco Roncero.

Mas cuál fue nuestra sorpresa,
que el que estaba tras los vanos
era otro cocinero
de apellido Bejarano.

Nicolás era su nombre
joven, guapo y muy atento
nos dijo que el maestro suyo
llegaría en un momento.

Nicolás Bejarano. Foto: E. Urquiola

Nicolás Bejarano. Foto: E. Urquiola

Así que él comenzaría
a explicar cómo funciona
el taller-laboratorio
que a los críticos asombra:

Lo primero es la sorpresa
que se da a los invitados.
Les llega en una tarjeta
que en La Viga están citados.

Y en ese bar de solera
les dan un aperitivo,
luego a todos se conduce
al interior del Casino.

Llegan a un salón cerrado,
con una mesa en el centro
y que tiene a su alrededor
solamente ocho asientos.

¡Comienza el espectáculo:
Vídeos, música, sonidos!
¡Es cocina de vanguardia,
rompe con lo establecido!

Gotas de luz en la mesa. Foto: E. Urquiola

Gotas de luz en la mesa. Foto: E. Urquiola

En la mesa blanca, blanca,
se dibujan unas gotas
como si fuesen de agua,
mas son de luz, no mojan.

Llegan lluvias y tormentas,
y olor a tierra mojada.
Pero no durará mucho,
aparece una alborada.

Y es aquí cuando se prueba
el fetiche de Roncero:
el aceite virgen extra,
de oliva, por supuesto.

Foto: E. Urquiola

Foto: E. Urquiola

Tras esta oleosa cata,
sirven cinco trampantojos
que son tapas que simulan
alimentos que son otros.

Por ejemplo unas rosquillas
que parecen filipinos,
pero no son de galleta,
son de foie, cacao y vino.

Luego en el mágico salón
se simula un día de campo
y para comer se ofrece
de guisantes un buen plato.

Nicolás Bejarano. Foto: E. Urquiola

Nicolás Bejarano. Foto: E. Urquiola

Otro manjar que se sirve
es una rica paella,
de bogavantes y pollo
a las fieras brasas hecha.

Después se lleva a la mesa,
un guisado de conejo,
y con este plato se juega
con profundos sentimientos…

Pues mientras lo están comiendo
aparecen a su lado
unos dulces conejitos
en un prado simulados.

Foto: E. Urquiola

Foto: E. Urquiola

Al final los invitados
quedarán muy bien servidos.
Comen veinticinco platos
Y cada uno con su vino.

Sin embargo a los alumnos
del curso de periodismo
Ni una tapa nos pusieron
los aromas solo olimos.

Pero esto que a nadie extrañe,
ya que el precio de la mesa,
—que es para ocho invitados—
quince mil euros cuesta.

Así que con ver el taller
nos dimos por satisfechos
De hecho solo queríamos
conocer a Paco Roncero.

Mesa de taller-laboratorio. Foto: E. Urquiola

Mesa de taller-laboratorio. Foto: E. Urquiola

Mas del genio, ni sus luces
todo lo explicó el pupilo
¡Que muy bien por Bejarano!
Nos trato con mucho mimo.

Solo al final del encuentro
apareció el chef Roncero,
se hizo fotos con nosotros
y desapareció luego.

Paco Roncero. Foto: E. Urquiola

Paco Roncero. Foto: E. Urquiola

Así que este buen romance
lo dedico a Bejarano
¡Vaya mozo, qué agradable!
¡Listo, majo y colombiano!

Nicolás Bejarano. Foto: E. Urquiola

Nicolás Bejarano. Foto: E. Urquiola

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Acerca de urquiolina

Soy Estíbaliz Urquiola. Licenciada en Periodismo y Medios de Información en México. La homologación de mi carrera en España la realicé en la Universidad Complutense de Madrid. También estoy Licenciada en Literatura Hispánica por la Universidas Nacional Autónoma de México. La mayor parte de mi trayectoria profesional la he realizado en España. Aquí he tenido la fortuna de trabajar en prensa, radio y televisión. Recientemente he estudiado el posgrado en Experto en Periodismo Gastronòmico y Nutricional.

2 pensamientos en “Romancero gastronómico

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