Cumbre Social: “Se tiene que producir una nueva Transición, mucho más participativa”

Los miembros de la Cumbre Social del Valle del Nalón. Imagen de Pablo Gómez

Los coordinadores de la Cumbre Social del Valle del Nalón. Imagen de Pablo Gómez

PERIODISMO ASTURIANO se ha reunido con parte de la coordinadora de la Cumbre Social que organiza la campaña del Plebiscito Ciudadano: una iniciativa que pretende demostrar que la democracia participativa es posible, planteando preguntas muy claras que atañen a la deuda bancaria, los servicios públicos, la corrupción y la transparencia.

La Cumbre Social del Nalón participa, a nivel regional, en una campaña que se presume histórica, y que está recorriendo todo el territorio estatal. En la mesa, se encuentran algunos de los miembros de la coordinadora y también voluntarios que participan activamente en el movimiento. Para conocer sus inquietudes, sus objetivos y su hacer diario en esta campaña nos reunimos con José Manuel Zapico, Vicente Gutiérrez Solís, Miguel Ángel Fernández y Pablo García Fernández. Los dos primeros forman parte de la coordinadora de la Cumbre Social del Nalón; Miguel Ángel Fernández ha sido la persona designada por la asamblea para dedicarse única y exclusivamente a la comunicación del plebiscito -pero no pertenece a la coordinadora- y Pablo García se ocupa de la comunicación de la campaña en las redes sociales.

¿En qué consiste la Cumbre Social?

Miguel Ángel Fernández: La Cumbre Social nace ante la necesidad de plantar cara a toda la situación en la que nos encontramos. Hay una puesta en común de esfuerzos: por parte de las tres centrales sindicales mayoritarias, que son CCOO, USO y UGT; prácticamente todas las asociaciones de mujeres del valle; la federación de asociaciones de vecinos; asociaciones de carácter sociocultural como Les Filanderes; asociaciones de carácter humanitario como Intérvalo que se preocupa de los inmigrantes; la asociación de parados ADEPAVAN y gente y personas de diferente tipo y condición que intervienen como ciudadanos, que no tienen ningún tipo de adscripción a asociaciones ni a militancia.

¿Qué iniciativas ha llevado a cabo la Cumbre Social del Nalón?

MAF: La cumbre social del Nalón ya abordó diferentes aspectos como, por ejemplo, el centro Stephen Hawking. Hay que dotar de equipamiento y de profesionales a un centro que en principio se creó con la idea de que fuera referente nacional. Pensamos que uno de los problemas más graves que existe en el valle del Nalón es el tema del desempleo y, como forma de lucha lo que hay que hacer es ayudar a esas empresas que están en este momento con graves problemas que, inclusive, los está abocando al cierre. En este sentido estuvimos con los trabajadores despedidos de la subcontrata de Iberdrola participando con ellos en diferentes movilizaciones, estuvimos con la gente de Alacena que es el paradigma de las empresas de aquí que está recibiendo subvenciones a la par que no paga ni a los trabajadores ni a los proveedores. Hablamos con la gente de la Caja de Ahorros que tiene un problema bastante serio y también hablamos con los trabajadores de Gescometal donde los directivos de ésta empresa quieren que destituyan a sus propios representantes sindicales. Las subcontratas de Hunosa y cualesquiera otras movilizaciones que existan. Juntando el esfuerzo de todo esto fue cuando nos pusimos a trabajar con la cuestión del plebiscito.

¿En qué consiste el plebiscito?

MAF: El plebiscito, resumiéndolo mucho, lo que pretende es que la gente opine sobre la necesidad de decir a los gobiernos que nos tienen que consultar ante decisiones importantes. El ejemplo que siempre ponemos es el de la Ley de Pensiones que quieren poner en marcha ahora mismo. La reforma de las pensiones no figuraba en ningún programa electoral; como mucho, lo que se decía era que las pensiones podrían subir, bajar, congelarse o no. Pero nadie habló de reformar las pensiones en el sentido en el que se está hablando ahora. Una decisión de este calibre debería hablarse, debería ser obligatorio que se consultara con la ciudadanía.

Por otra parte, queremos que la gente opine sobre si se debe avalar la deuda contraída por otras instituciones, como los gobiernos, bancos y demás. También que la gente opine si hay que poner unas leyes sobre corrupción y transparencia mucho más sensatas que las que existen ahora. Y, por último, pedimos a la gente que se manifieste sobre si deben seguir siendo públicos los servicios sanitarios, de educación y pensiones; también si la ley debe garantizar los derechos fundamentales como el trabajo o la vivienda. Todo esto es lo que reúne el plebiscito.

¿Cómo ha ido el despliegue de las mesas?

MAF: Hemos montado treinta y cuatro mesas en el valle y contamos con un nivel de colaboración importante en cuanto a voluntariado y un nivel de colaboración importante de la ciudadanía, que se acerca a nosotros y ‘charra’. Y dice cosas como que los servicios públicos no se deben tocar. En cuanto a la deuda, hay división de opiniones. El 85 % dice que debe pagarla su madre y el 15 % que la debe pagar su padre (risas).

Vicente Gutiérrez Solís: Hace ya casi un año que se creó la Cumbre Social a nivel regional. Nosotros, como federación de asociaciones de vecinos, empezamos a trabajar dentro de ella.

Un votante introduce su papeleta en la urna del plebiscito. Imagen de Pablo Gómez

Un votante introduce su papeleta en la urna del plebiscito. Imagen de Pablo Gómez

¿Cuál fue la decisión que propició crear esta Cumbre?

VGS: Todos conocemos las mareas ciudadanas, el movimiento del 15M. En este sentido, nosotros intentamos trasladar el trabajo que se estaba haciendo a nivel regional a la comarca. Sin embargo, no prendió como esperábamos el tema de las mareas. Por ello, hemos decidido crear algo que es la matriz de todo este movimiento: la Cumbre Social. Intentamos buscar un marco de encuentro entre todos los colectivos del valle del Nalón con el objeto de unificar e intentar dar respuesta a los problemas que tienen los ciudadanos. En estas reuniones que hemos ido teniendo hay 17 colectivos implicados. Algo que nos parece muy interesante.

¿Cómo está reaccionando la ciudadanía?

VGS: Hay que destacar, tal y como decía Miguel antes, la buena colaboración y disposición que hay en la ciudadanía de Langreo y del valle con respecto a esta actividad y el trabajo que estamos haciendo. Además, hay un sentir bastante generalizado de la gente con los problemas que se están sufriendo. Nosotros sabemos que algunos de ellos no tiene solución, es lógico. Pero ante la política del Gobierno creo que es necesario tener una contestación ciudadana, y siempre mirando hacia la participación en los temas clave.

Tenemos una democracia representativa, pero pretendemos tener una democracia participativa. Una democracia real en la que los ciudadanos tengan algo más que decir, además de expresar su voluntad a través de un voto cada cuatro años. Vamos a seguir trabajando porque esta cuenca está sufriendo, como otras en el occidente de Asturias, con el tema de la minería. Porque hay problemas donde es necesario revelarse contra la política del gobierno, y crear y unificar y unir el máximo de ciudadanos.

¿Cómo ven la situación en estos momentos?

VGS: Estamos en una segunda transición democrática. Se tiene que producir una nueva transición mucho mas democrática, mucho más participativa, y donde el poder resida precisamente en la voluntad del pueblo. Además, ésta tiene que ser expresada no sólo a través de las urnas. Es por ahí por donde vamos a seguir trabajando; para ello, es necesario que la gente tome conciencia de la necesidad de resolver este problema entre todos. Un problema que no pueden resolver exclusivamente los partidos políticos.

¿Cuál es la diferencia entre el plebiscito y el referéndum? ¿En qué marco legal nos estamos moviendo?

MAF: La diferencia es muy sencilla. El referéndum trata de dar una aprobación a una ley que ya existe. Normalmente los referéndum siempre los convocaban las dictaduras con el objetivo de ganarlos. El plebiscito es una ley que sale de la ciudadanía, cuando tiene lugar una nueva circunstancia que no ha estado contemplada en los programas electorales. Además, queremos que esto se regule por ley, de tal modo que cuando se lleva a cabo una ley de cierto calibre que no ha estado contemplada en el programa electoral, se pregunte a la ciudadanía.

Póngame un ejemplo.

MAF: En mayo del 2010 nos encontramos con que la comunidad Europea nos obliga a una serie de cuestiones. Lo correcto era que, en ese momento, como no se contaba con ello, nos hubieran consultado. No llegar y decir: “pues ahora reforma laboral, ajustes, etc”. ¡Oye, un poco de respeto! Así que ahora lo que pretendemos con toda esta movilización es forzar a los partidos con el objetivo de que tengan en consideración la voz ciudadana. Que nos pidan opinión sobre decisiones de cierto calibre.

¿Piensan que consultar a la ciudadanía es posible?

Pablo García Fernández: Sí. Con la iniciativa, de hecho, también queremos demostrar eso. Queremos mostrar, en la práctica, que consultar a la ciudadanía en aquellas cuestiones que son trascendentes no es una cosa tan difícil como para que no se pueda hacer desde las instituciones. Más allá del número de personas que participen en este plebiscito, lo que nosotros vamos a demostrar y estamos demostrando ya, es que hacer un plebiscito en términos serios y rigurosos es algo que está al alcance de cualquier institución que lo quiera poner en marcha. Estamos viendo, de hecho, que todo un conjunto de asociaciones cívicas en el contexto nacional lo están consiguiendo con rigor, seriedad y sin contar con medios; sólo con los voluntarios y la gente propia de las asociaciones.

No obstante, ¿esto cuesta dinero?

MAF: Sí, por supuesto. Por eso el día 2 de julio tenemos una fiesta de fin de campaña con el lema “no va a ser tó trabayar”. Por una parte se presentarán los resultados. Por otra, se recaudarán fondos para cubrir los gastos que se originaron. La fiesta será en la sidrería de Festejos de San Pedro y podrán adquirir la entrada en la Federación de Vecinos.

¿Qué objetivos se marcan dentro de la cumbre social?

José Manuel Zapico: La cumbre social es un aglutinador de personas indignadas y cabreadas respecto a la situación actual, pero además con propuestas y capacidad de acción. Los objetivos que nos marcamos son: la denuncia de los recortes que estamos sufriendo; trabajar en la calle en contra de la privatización de servicios públicos; y a nivel de comarca, yo creo que la idea básica es sumar en lo que nos une. Con todo lo que está lloviendo fuera, cada vez es más importante tomar conciencia de que una organización, un partido político o personas a nivel individual, por sí solos, no van a conseguir nada. Por ello es necesario que todos rememos en la misma dirección para cambiar la situación.

Algo que vemos es que cuando hay una manifestación, siempre somos los mismos. Por lo tanto, vamos a intentar multiplicar esfuerzos con la idea de golpear juntos para ser más eficaces. Juntos va a ser difícil, pero por separado va a ser imposible. Hay que dejar en la puerta cuestiones en las que diferimos y opinamos distinto, porque así lo exigen los problemas que tenemos ahora mismo encima de la mesa.

¿Cómo es el sistema de organización dentro de la Cumbre?

JMZ: La organización de la Cumbre Social sería, por un lado, una asamblea donde participan organizaciones y personas con capacidad y tiempo que pueden aportar mucho a la Cumbre Social. A partir de ahí nombramos una coordinadora de seis personas -que estarán 6 meses en el cargo-. Una de ellas es el coordinador que hace fluir la información de la coordinadora a la asamblea y viceversa, y el resto de personas que forman esa coordinadora representan un colectivo de las diferentes organizaciones. Por un lado está una persona de las organizaciones sindicales; una de los colectivos de mujeres; una independiente; una persona derivada del ámbito social y otra de lo vecinal. Esto tiene carácter rotatorio.

La coordinadora se reúne de manera periódica y en cortos plazos de tiempo para poder sacar adelante los acuerdos que se toman en la asamblea. En este momento, lo principal es el plebiscito ciudadano. La idea, a partir de ahora, es hacer balance de este primer semestre y ver los puntos fuertes y los puntos débiles. Así en septiembre tendremos encima de la mesa muchas tareas nuevas

¿Estamos ante un hito histórico dentro de la organización en la lucha social?

VGS: Sí. En todo el período de la democracia es la primera vez que se crea un evento de esta naturaleza, con diecisiete colectivos distintos. Mira que se peleó en esta cuenca por la necesidad de unir a las fuerzas y movimientos sociales, algo que se dio en cierta medida durante el franquismo. Sin embargo no fue posible hasta ahora.

Los miembros de la Cumbre Social del Valle del Nalón. Imagen de Pablo Gómez

Imagen de Pablo Gómez.

Los objetivos están claros. ¿Qué esperan del plebiscito?

VGS: Esto es algo que se discutió en Oviedo. Una compañera decía que esto era lo primero que teníamos que hacer, pero que habrá más plebiscitos. Lo que estamos haciendo con esto es recordarle a los partidos mayoritarios, que tuvieron la ocasión de gobernar este país, que sin la opinión de la gente no es posible gobernar en democracia. Lo que pedimos es la reforma de la Constitución para que, de verdad, la gente se pueda expresar libremente en los asuntos que les afectan.

PGF: Un poco la idea que te comentaba antes. Demostrar, en la práctica, que consultar a la ciudadanía acerca de decisiones importantes no es algo que sea muy costoso, ni que sea muy difícil. Que sepan que un conjunto de organizaciones ciudadanas pueden organizar un plebiscito riguroso y serio sin contar prácticamente con medios. Hay que poner en evidencia ese déficit democrático que existe actualmente en España. Nuestra democracia tiene que ganar en calidad y la democracia participativa no está, en ningún caso, reñida con la democracia representativa. Ambas son complementarias, aunque alguno se niegue a verlo. Junto a la defensa de una democracia más participativa tenemos la lucha contra todos los recortes que está llevando a cabo este gobierno.

JMZ: Espero que se cumplan tres objetivos. El primero de ellos, es que la participación ciudadana es una cuestión de voluntad, de tener en cuenta a los ciudadanos. Para nosotros es importante porque rechazamos este tipo de democracia en el que se gobierna sin cumplir el programa electoral o ya, directamente, mintiendo. En segundo lugar, concienciar. Poder salir a la calle explicando de primera mano lo que está ocurriendo por la avaricia y la maldad de las grandes empresas. Es necesario repartir la riqueza para tener derechos básicos tanto en lo laboral como en lo social. El tercer objetivo es ir aprendiendo. Aprender que esta crisis viene para quedarse y necesitamos tener un frente amplio de acción.

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