Desahucios: una tregua trampa

Cuando el Gobierno de Andalucía puso sobre la mesa la posibilidad de expropiar temporalmente a los bancos las viviendas en estado de ejecución hipotecaria, un rayo de esperanza se abrió en esta larga Invernalia que conocemos como Asturias. Ingenuos, pensamos que la disciplina de partido -tan perniciosa en tantas ocasiones- esta vez inclinaría la balanza a favor de los necesitados y nuestra patria querida también secundaría una iniciativa a la que no le falta valentía por enfrentarse a las instituciones financieras y la estafa sistemática que habían estado perpetrando contra los ciudadanos.

Pronto nos sacarían de nuestro error. En vez de proteger al rebaño, noticias nos dieron de un pacto histórico alcanzado con el lobo feroz para que éste se comprometiera a refrenar sus instintos, tratando de no diezmar el ganado en sus escaramuzas. Mientras tanto, continuaba el llanto de afectados por preferentes y demás ciudadanos cuyas casas y ahorros fueron derribados al primer soplido en este cuento.

No era una tregua, era una trampa. Tras conceder el equivalente capitalista a la limosna para seguir actuando con total impunidad, hemos sabido que dos empresarios reconocidos por el propio Gobierno de la región están apunto de perder negocio, casa y futuro de un plumazo gracias a la ‘obra social’ de Liberbank, antigua Cajastur.

Los propietarios del Hotel Fuensanta, ubicado en Nava, son gente afortunada: se han beneficiado de todas las ayudas y apoyo concedidos por el Gobierno de España a los empresarios autónomos, al tiempo que también disfrutaban de las prebendas y capacidad negociadora de Liberbank para conservar su hotel y hogar en tiempos oscuros. Los frutos de todo ello: se quedarán sin trabajo, sin negocio, sin casa y sin posibilidad de cobrar el paro. Cuentan, eso sí, con el inestimable reconocimiento de nuestras Administraciones Públicas, en forma de un bonito certificado de calidad, de esos que llevan marco. Quien no se consuela es porque no quiere.

El caso de Marcos Álvarez y Mónica Franco, a punto de dar con sus huesos y su hijo en la calle, no es sino una nota a pie de página de todas las felonías que se perpetran a diario contra un consumidor indefenso y una sociedad cada vez más abandonada por sus clases dirigentes. Una sociedad que, si bien intenta establecer un diálogo consigo misma y crear estructuras que sublimen el apoyo y la organización del ciudadano frente a la opresión, no consiguen sino provocar una respuesta airada del mismo. Tal es el caso de lugares como el Centro Social Autogestionado de La Madreña, motivo de nuestro próximo reportaje. Permanezcan en sintonía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s