Muerte pública y vida privada

Un salvavidas entre las dunas

Pueden creerme si les digo que tenía un montón de ideas ingeniosas para hacerles reír ante la atrocidad en esta columna de opinión. Tal vez sea mucho más sano comenzar a escribir y parar en la tercera arcada. Porque hay situaciones en las que aplicar el sentido del humor no tiene, a mi parecer, ni pizca de gracia.

Buen ejemplo de ello es la muerte pública, que pasará a definirse en breve como la muerte del pobre, del honesto. Del que no pisa cabeza y por lo tanto no encuentra una vía para el ascenso. Suicidios, negligencias, desatención, recortes. Sí, recortes. Porque la muerte pública es también la muerte de lo público, la dinamita en las bases de un Estado Social cuyos cimientos se asientan sobre sangre y derecho, sobre las espaldas de todos nosotros; esas espaldas que, ahora, el Gobierno quiere quebrar.

Alguien tuvo una idea: que afectados por enfermedades como el cáncer, el SIDA, la hepatitis y otros males crónicos paguen un 10% por 42 medicamentos de dispensación hospitalaria que han de consumir. Hasta 4 euros por envase. Todo el Gobierno lo aprueba, es cierto. Pero una mente parió la idea. Me pregunto quién sería. ¿Hombre o mujer? ¿Joven o anciano? ¿Cristiano, agnóstico o ateo?

Me lo imagino haciendo una vida normal. Soltero, casado, madre trabajadora; una persona con un matrimonio feliz o divorciada. Un ejemplar de la raza humana que, un buen día, decidió necesario gravar el sufrimiento y la tragedia,

Pague, si no quiere morir. Muera, si no tiene para vivir. Los ricos, claro está, pueden cambiar muerte pública por vida privada. Sea usted inmortal, si lo cubre el seguro. El Estado pondrá suficiente policía para asegurarle que los desarrapados jamás le quitarán la satisfacción de ver cómo sus semejantes se hunden en océanos de dolor y miseria.

Encójase de hombros y disfrute de la purga. Mejor aún: en las próximas Elecciones Generales abandone complejos y pida la Ley de la Selva, la caridad de escaparate, el pago de muchos por pocos, la quiebra del sistema, el asco hacia la humanidad enferma, desheredada y hambrienta. Envíe directas al hoyo a las personas que no tienen nada.

Suelte la melena. Vote a la Parca.

Imagen: Flickr | Dan Brady

Anuncios

Un pensamiento en “Muerte pública y vida privada

  1. “Encojase de hombros y disfrute de la purga. Mejor aún: en las próximas Elecciones Generales abandone complejos y pida la Ley de la Selva, la caridad de escaparate, el pago de muchos por pocos, la quiebra del sistema, el asco hacia la humanidad enferma, desheredada y hambrienta. Envíe directas al hoyo a las personas que no tienen nada.” . Sencillamente. ¡muy bueno!. Lo suscribo totalmente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s