Bailad, esclavos. Bailad

Esclavitud

“10.001, capicúa”, trina jocosa la presentadora del informativo. No se qué les dan las decenas de millar, porque ayer Pedro Piqueras parecía al borde del orgasmo celebrando que el Ibex35 superaba, por primera vez desde hace dos años, los diez mil puntos. Justo cuando me preguntaba las razones para tan descocada felicidad, me acordé del brindis de Mister Botín, celebrando en Nueva York que llega dinero a España “desde todas partes”.

Yo, que me moría de ganas por adquirir una hipoteca y empeñar el riñón izquierdo en las letras de un cochazo, como todo buen español, me fui corriendo a la ventana para ver si los billetes invadían nuestras costas cual tsunami. Ya me parecía raro no ver gente danzando por las calles; pero oigan, a lo mejor todavía no les había llegado la buena nueva. Esperé unos minutos, pero nada sucedía. Otra decepción.

Ay de mí, infelice. Cuatro años viendo mi nómina torturada con maestría a base de comisiones ocultas, y no me di cuenta de que el líder del Santander anunciaba la buena nueva para la casta, no para los desharrapados. Compra de deuda, productos financieros de lujo, dinero para los que ya lo tienen. Pero nada para los esclavos, los insolventes. Para esos solo hay palos. Y comisiones.

Desactivado mi optimismo, continué viendo la tele. Así que cuando cantaron el premio gordo de la lotería en el Ibex, ya no les creí. Justo después, llegaron las noticias de siempre: índices de morosidad crecientes, empleados de Panrico, Sniace y Tenneco devastados por la pérdida de su empleo, pacientes de cáncer con tratamientos encarecidos y más desahucios. Todo ello patrocinado por la compañía aseguradora, tu fiel amiga, que ahora incluye cobertura contra la inflamación de gónadas.

En momentos como ese, no solo me preocupo por la salida de la crisis, sino el estado en el que saldremos los vasallos de la misma. Si las arcas del señor vuelven a llenarse será gracias a nuestras espaldas rotas.

Mucho costará recuperar lo que hemos perdido. Entre tanto, tendremos una sanidad para ricos, una educación para la élite y una política tan cebada como siempre, más reacia que nunca a levantar su gordo culo del escaño. Recuerdo aquella frase que anunciaba la victoria de las máquinas en Matrix: “Seres de carne, os espera un mundo diferente”. Lo siguiente era que nos cultivaban, como rábanos.

Pero no me hagan caso, que hoy no tengo el día demasiado patriota. Al fin y al cabo, todos esos celebrantes no han sacado su pastón de la nada; algún estudio han de tener, digo yo. Todo mejorará si la bolsa sube. En unos meses, España volverá a la Champions League de la economía. Juntos veremos un nuevo amanecer en este país de sol y playa. Ante los vasallos celebrantes, Botín dirá: “Muchas víctimas ha causado, pero la crisis ya ha terminado”.

Bailad, esclavos. Bailad.

Imagen: Wikipedia

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