Annie Leibovitz y el carácter democrático de la fotografía

Annie leibovitz, durante la rueda de prensa en el Hotel Reconquista. Imagen de Pablo Gómez

Annie leibovitz, durante la rueda de prensa en el Hotel Reconquista. Imagen de Pablo Gómez

“Eres buena, pero podrías ser mejor”. Fueron las palabras que le dedicó Susan Sontag a la fotógrafa Annie Leibovitz, Premio Príncipe de Comunicación y Humanidades 2013. La fotógrafa reconoció ayer, en la rueda de prensa que ofreció en el Reconquista, la profunda influencia que supuso la novelista estadounidense en su carrera. “Haber conocido a Susan le dio un impulso a mi trabajo. Ella era una mujer muy fuerte. En aquel tiempo yo era algo ingenua; pero creo que, si me viese ahora, estaría orgullosa de mí”, comentó.

Momentos difíciles

La fotógrafa estadounidense inició su carrera hace ya 45 años, habiendo tenido la oportunidad de experimentar todos los altibajos correspondientes a la profesión. “Nada me sorprende. Además, creo que no se habla suficiente del hecho de envejecer”. Según Leibovitz, “cuando tienes algo de experiencia y sabes exactamente lo que estás haciendo, tu trayectoria traza una curva en la que tu trabajo no siempre es bueno, pero siempre sabes lo que haces”. “Los primeros trabajos fotográficos que realizas no puedes volver a repetirlos, porque están basados en la inocencia y al aprender hay muchas más sorpresas” señaló.

Fotografías perdidas

A pesar de su extensa colección de retratos, también hay cierta añoranza en el objetivo de Leibovitz sobre los que pudieron ser y, al final, no fueron. “Cuando eres joven, piensas que la gente no morirá. Elvis Presley vivía cuando comencé a trabajar para Rolling Stone”, relató. Sin embargo, sí pudo experimentar la fotógrafa con el retorno a su pasado, a través de un proyecto llamado Pilgrimage (peregrinación), en el que volvió a visitar lugares que habían sido importantes para ella. “Hice una lista de aquellos lugares y personas que me habían interesado. Incluso busqué la cabaña de Lincoln, pero no la encontré”. En su opinión, se puede utilizar el arte de capturar la imagen para examinar vidas anteriores.

El retrato más difícil

Como era previsible, no tardaron en llegar las preguntas sobre técnicas o consejos para realizar un buen retrato. Sin embargo, las respuestas de la galardonada se centraban, por lo general, en la magia que rodea al trabajo con la cámara. Como ejemplo de una de las mejores creaciones realizadas, mencionó el retrato que realizó de su madre. “Fue el mejor, porque el nivel de dificultad era muy alto. Estaba mirándome y era como si no hubiese cámara; se desvelaba todo. Fue un retrato muy directo, y tal como tomo yo las fotografías, es muy dificil lograr algo a ese nivel”. Para Leibovitz, un retrato es un “encuentro psicológico” entre la persona fotografiada y el artista que realiza la fotografía.

Los dispositivos digitales y el carácter democrático del oficio

¿Supone la omnipresencia de cámaras digitales un inconveniente o amenaza para la profesión de fotógrafo? No en opinión de Leibovitz, que remarcó el carácter democrático del oficio desde sus inicios. Sin embargo, también recuerda que “hay fotógrafos que deciden ser fotógrafos”. “No digo con esto que no tengan que compararse con nadie. Hay sitio para todos y estamos en una época muy emocionante. No estamos lejos de que la fotografía sea un lenguaje” afirmó.

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