Democracia: reservado el derecho de admisión

Stop

Desde la Secretaría de Estado de Comunicación, empecinados en su trayetoria evolutiva hacia un híbrido entre guardia pretoriana y cancerberos de discoteca, han decidido dinamitar uno de los pocos espacios que les quedaban a los amanuenses -anteriormente conocidos como periodistas- para pedir respuesta y explicación al dueño del local, Mariano Rajoy. A partir de ahora, la dedocracia elegirá los medios que han de preguntar en una rueda de prensa internacional.

En protesta por tamaño insulto a la libertad de información, los allí presentes levantaron la mano al final de la rueda de prensa que ofreció junto a Van Rompuy. El Gobierno debe estar aterrado.

Afortunadamente, el ABC de la realidad alternativa explica que lo que hacen en La Moncloa es “devolver la libertad de prensa” a las comparecencias de Rajoy. Dado que la noticia no va firmada, me pregunto a qué pobre desgraciado le caería el marrón de redactarla. Un abrazo virtual desde aquí, amigo mío; me hago cargo de tu sufrimiento.

Ese lance no es de los graves. Si acaso, un montoncito de abono más para la basura que se vierte sobre prensa y esclavos -anteriormente conocidos como clase media-. No se quejen ni formen grupos, que Seguridad Manolito ya está entrenando a sus Madelman, engrasadas y a punto las filas paramilitares que el Gobierno santificará con la nueva Ley de Seguridad Privada. Los feligreses podemos estar tranquilos; llega la Navidad y habrá hostias para todos.

Son ejemplos de una democracia parlamentaria que evoluciona hacia una democracia con derecho de admisión. Retornamos a la sociedad estamental, en la que sangre y dinero bastan para servir la cabeza de los desposeídos. En la que un puñado de ciudadanos valientes son detenidos por reclamar el derecho a una vivienda digna.

Una sociedad cuyas élites visten de negro. Según los correos de Blesa que viene desgranando Eldiario.es, los consejeros de Caja Madrid poseían unas tarjetas “black a efectos fiscales”, que les permitían disfrutar de hasta 50.000 euros al año sin facturas de por medio. El negro, como ausencia de color, no entiende de ideologías. Buen ejemplo de ello son los representantes de CCOO, Bedia y Baquero y el del PSOE, Antonio Romero, que, según el citado medio, serían los más favorecidos con estas tarjetas.

El lector podría tener la tentación de recordar el final de Rebelión en la Granja, donde era imposible distinguir al humano del porcino. Nada más lejos de la realidad, pues sólo nosotros somos capaces de tanta enjundia mientras observamos, impasibles, cómo nuestros congéneres se encaminan hacia el hambre, el frío y la muerte.

Cuando la democracia agoniza en un mar de corrupción, sólo nuestra voluntad podrá parar el proceso. El ciudadano deberá elegir con mucho cuidado su voto en los comicios que se avecinan. De lo contrario, pronto no quedará ni la urna cada cuatro años. Vote, antes de que todo acabe. Vote, antes de que el portero tache su nombre en la lista de la discoteca.

Imagen: Flickr | Frédéric Bisson

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