Herodoto

Imagen de la HistoriaPor José Fernández// Empezamos a hilvanar estas líneas con una frase de Thomas Mann quien dice que “el escritor es aquel al que escribir le resulta más difícil que a las demás personas”. Encontrarla es un alivio porque hablarles del libro que les describiré tiene sus dificultades por la enjundia de sus páginas. Preocupa  no dar con el tono adecuado para que Vds. entiendan que la Historia, desde siempre hasta ahora, es la madre del terror, tal como escribe el poeta A. Colinas 1. Siendo el historiador, un cotilla de amplias miras; y los hechos históricos, un ejemplo palpable de la falta del sentido común que nos caracteriza. Y que tienen, como contrapunto, la intrahistoria,  más próxima a nuestro corazón: cuando Kapuściński visita, en uno de sus viajes, la ciudad de Persepolis además de describir la ostentación de poder, en la piedra, que hizo el rey de Persia, Darío, escribe:

¡Cuánta fatiga, cuánto trabajo meticuloso, agotador, ímprobo metieron en ellas durante años miles y miles de hombres! ¿Cuántos cayeron fulminados mientras cargaban esas rocas gigantescas?¿Cuántos murieron de extenuación y sed? Para preguntarse a continuación:¿Podrían existir tamañas maravillas sin ese sufrimiento?¿No habrá sido el gran arte del pasado obra de lo que el hombre tiene de malo y de negativo?

Y si de esclavos hablamos, en su viaje por el continente africano que titula Lo negro es bello justifica  el movimiento cultural de la africanidad cómo búsqueda de las esencias, al margen de los colonizadores-depredadores. Pero también le duelen los esclavos negros sacados de África para las dos Américas y el Caribe, y más cuando cuantifica el número: se encoge el corazón cuando escribe que fueron  entre diez y veinte millones de mujeres y hombres jóvenes los que salieron  de allí. Para añadir a continuación: “Y el continente se quedó vacío; lo cubrió la maleza”.

Y si todavía algún alma cándida, indignado, se extraña de las barbaridades que en la actualidad nos sirven en el café- manía nefasta la de leer el periódico  mientras lo tomamos-, en el libro Viajes con Herodoto 2 encontrará cumplida relación de la saña con que el ser humano, desde el principio de los tiempos, “ama” a sus semejantes. Sirva de ejemplo la historia del eunuco a quien Panionio había castrado para después venderlo a precio de oro en Sardes o Éfeso. Con tan mala suerte para este mercader  que cae en manos de Hermotimo, il castrato, quien aprovecha la  oportunidad para tomar cumplida venganza. Primero, le obliga a castrar a sus tres hijos, los de Panionio, escrutador digital,  y después Panionio también sufre la pérdida de sus propios genitales a manos de sus hijos. Y el eunuco quedó satisfecho.

Si, además, buscamos ejemplos que justifiquen la recomendación de este libro para un lector atento y con cierta finura intelectual, hay pasajes exquisitos y diferentes, propios del  profundo bagaje intelectual del autor. ¿Saben Vds. que Herodoto nace entre el año 480 y el año 490 antes de Cristo, y Buda muere en el 480 y Confucio un año más tarde y 50 años después nacerá Platón? Escribe el autor:

En aquellos años Asia es el centro del mundo y Europa aún no ha nacido, sólo existe como mito encarnado en el nombre de una bella muchacha, hija del rey fenicio Agenor, a la que Zeus, transformado en un toro dorado, raptará y llevará a Creta, donde la poseerá.

Esto para otra ocasión.

Pues bien, estos datos, traídos a colación como sin querer, son los que dan empaque a un libro por la profunda cultura que demuestra quien lo escribe. La  misma que justifica su afán por cruzar las fronteras, tanto  en el espacio como  en el tiempo, para evitar caer en el provincianismo, concepto propio para quien piensa que su rincón es único tal como sentimos y pensamos  estas tierras a las que llaman Asturias, Mieres, Paxío y el gallinero que hay un poco más arriba. El provincianismo temporal es el que mira en exclusiva el mundo como cosa de los vivos, sin participación alguna de los muertos. Para que sepan de lo que hablo, relean el Viaje a la Alcarria de Cela, y si encuentran algo parecido, les invito a un café, a la salud del portero del Caudal.

Otro ejemplo que avala la peculiar forma de viajar de Kapuściński son las páginas que le dedica a China, país hermano en cuanto a la ideología comunista. Además de describir muy finamente la naturaleza  de la opresión comunista, también nos da un detalle curioso de la Gran  Muralla china: se empezó a construir en vida de Buda y de Herodoto  y todavía trabajaban en ella cuando en Europa  ya creaban sus obras Leonardo, Tiziano o J.S.Bach. Y después escribe sobre su significado:

Todas las murallas son escudo y trampa, mampara y jaula. Y lo que es peor,  esa muralla, todas las murallas, las fronteras,  crean una mentalidad: el de fuera de ella es malo e inferior y el de dentro, bueno y superior.

Como fue siempre, como es y como será de acuerdo con los intereses creados de cada momento y su circunstancia: tanto la cultura occidental como en la oriental tienen su muralla china. Es decir, con sencillez, que donde quiera que vaya, cualquiera que sea el país del continente que sea donde pone los pies, se encuentra con que el hombre es lo mismo y lo contrario desde siempre, hasta nuestros días.

También es verdad que en libro encontramos otras posibilidades de relacionarse, diferentes a la guerra y la violencia: pueblo cruel y feroz los escitas 3, atacados por gentes desconocidas, cuando descubren que son mujeres, amazonas, “resuelven no matar una mujer más, sino enviar a sus proximidades escitas mozos con la mira de tener de ellas una sucesión de hijos” Y tal fue el éxito que unidos los dos campamentos, “vivían en buena compañía.” Mucho mejor así y  recordar, para el presente,  el principio tan querido para Herodoto, quien escribe:

No humilles a la gente porque ésta vivirá con el ansia de vengar su humillación.

Que seguramente podría servir, en la actualidad, para evitar tanto disparate social, político, económico y cultural como recorre la vieja Europa de los mercaderes, en brazos de los fenicios que sólo piensan  en las ventajas de la democracia económica en búsqueda del beneficio.

Bibliografía

1. Colina, A. Leyendo en las piedras. Madrid: Siruela, 2006.

2. Kapuściński, R. Viajes con Herodoto. Barcelona: Anagrama, 2013.

3. Citati, Pietro. La luz de la noche. Barcelona: Acantilado, 2011.

Imagen | Dedication page for the Historiae by Herodotus printed at Venice 1494” por Joannes and Gregorius de Gregoriis de Forlivio, printers, Venice, 1494 – Beinecke Rare Book & Manuscript Library. Licensed under Public domain via Wikimedia Commons.

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