Un partido impenitente

Cuando el Partido Socialista -con mayoría, recuerden- y el PP se pusieron de acuerdo para modificar la Constitución de forma exprés, al calor del veranito y sin consultar a los ciudadanos, tuvieron el gran empacho de decirnos que dicha modificación podía hacerse sin necesidad de referéndum, sumando el insulto amparado en la ley a la ofensa amparada en el miedo a la Suprema Canciller.

Muchos ciudadanos dijimos que era un error. Que, en última instancia, queríamos votar. Pero nuestras plegarias no fueron escuchadas, y así fue cómo el Congreso aplastó al pueblo que había jurado proteger. Cómo se ofendían los parlamentarios cuando sacábamos el tema. Cuánto silencio hasta que la sangría de votos fue ya insoportable.

La prioridad del pago de la deuda fue la reforma en la que se escudó el Partido Popular para iniciar su oleada de recortes. El Partido Socialista, que había prometido defender los derechos de los trabajadores, de una clase media ahora cautiva y desarmada; ése mismo partido fue el que nos arrojó a los brazos del austericidio.

Es muy fácil hacer brindis al sol desde la comodidad de la oposición, sobre todo cuando el rodillo del PP bloqueará cualquier medida. A pesar de ello, parece que tampoco en esos mimbres -o sillones- pueden los diputados socialistas reconocer un error que hasta sus propias bases imploraban subsanar.

Pedro Sánchez no rectificará lo que votó; intentará salvar los muebles de una reforma que ha sido una traición a votantes y ciudadanos, amen de una brutal perdida de soberanía que convierte cualquier mención a Venezuela en un mal chiste. Soy consciente de que éstas palabras duelen. Pero más duele perder casa, asistencia médica o bienestar porque, un buen día, importó mas el dictado de Alemania que millones de personas sumidas en la desesperación. No lo digo yo, ahí figura en nuestra Constitución; negro sobre blanco.

Existe la posibilidad de que tan solo nos estén preparando para el próximo nivel: El Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión, una negociación opaca cuyas consecuencias serán la limitación de los derechos de representación colectiva de los trabajadores, la bajada de salarios y la privatización de los servicios públicos, está en camino. Dicho acuerdo no será sometido a consulta y será difícilmente reversible. El PSOE ha dicho que dará su apoyo explícito al mismo. El partido impenitente ataca de nuevo.

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