Acerca de Mar Rodríguez

"Nada es lo mismo, nada ­permanece. Menos la Historia y la morcilla de mi tierra: se hacen las dos con sangre, se repiten". Ángel González.

Nacho Vegas: “es mejor ser un pesimista con ilusión que ser sólo un optimista”

22-M. Las Marchas de la Dignidad confluyen en Madrid mientras vivimos la crónica de la muerte anunciada de Adolfo Suárez. Yo conduzco hacia Gijón para entrevistar a Nacho, mientras escucho a Nacho. Llueve y a la vez hace sol. Por el camino aparece l’arcu la vieya (arcoíris, para los no asturianos) y se me antoja vivir una metáfora de Resituación, su nuevo disco, que sale a la venta el 8 de abril.

Foto de Nacho

Imagen: Pablo Gómez.

“Fui hasta La Vida Alegre y me dijo Isa que la vida allí no tiene prisa por terminar”, canta Nacho en ‘La vida manca’. Allí nos habíamos citado y compruebo que sí, que la vida allí no tiene prisa, ni tampoco la tiene esta entrevista. A pesar de las interferencias: las voces de los habituales sabatinos, las emboscadas de esa tormenta de la que el toldo no nos protege, un taladro cercano…

Le hago la primera pregunta y descubro que Nacho es una de esas personas que rumia mucho sus palabras. Antes de contestar, desvía la mirada, lo que denota que su respuesta será el fruto de una reflexión meditada.

Desde ‘La zona sucia’ nos enseñaste ‘Cómo hacer crac’. Ahora toca resituarse, ¿dónde?, ¿resituación personal o colectiva?

Una resituación desde lo personal hacia lo colectivo, que es lo que tiene que ser la música. Cuando escribes una canción, mi ‘yo’ tiene que ir hacia ‘los otros’. En el mundo del pop y del rock se abusa mucho de partir del ‘yo’ y quedarse en el ‘yo’. Creo que las canciones tienen que poner en comunión a la gente: esa es la función que tiene la música popular. Resituarse no es ir a un lugar en concreto: es estar en movimiento continuamente. Tengo la sensación de que la escena de la música rock está un poco muerta. Y creo que tenemos la obligación de estar moviéndonos continuamente y hacer que la música sea algo vivo, que no se quede en una especie de élite de gente enteradilla y que compra ciertos discos o ve ciertas películas o lee ciertos libros, sino que tiene que vincularse a otro tipo de escenas sociales. Creo que es el momento en que la música se puede resituar de otra manera.

Has pasado de hablar de situaciones personales a algo más colectivo, con mucha más crítica social. ¿Es una evolución natural o viene dada por la situación en la que vivimos?

Mis canciones se nutren de la realidad. Cuando hablaba de relaciones personales siempre procuré hablar de gente real. Todo lo que está pasando ahora es algo que nos afecta de una manera radical y que se cuela en las canciones, no sólo por lo que está pasando socialmente. Tengo muchos amigos que perdieron su trabajo en los últimos años pero a la vez también se rompieron muchas parejas. El capitalismo salvaje pone más difícil tener una vida social y emocional natural y, el hecho de que haya una conciencia nueva, de que la gente se dé cuenta de que tiene que poner en común todo lo que está pasando para salir adelante, es lo que me ilusionó para escribir nuevas canciones. Cuando voy a hacerlas nunca sé muy bien que es lo qué pueden tener en común pero hacer discos me sirve para eso: para reunirlas, verlas desde fuera y ordenar lo que te parece que está un poco desordenado.

Ese compromiso también se refleja en tu participación en la Fundación Robo y en tu apoyo al CSOA La Madreña.

Roberto Herreros y yo nos dimos cuenta de que la escena indie estaba demasiado aquejada de individualismo, no era una alternativa como se supone que lo tiene que ser una escena independiente. Entonces decidimos poner en común a grupos y artistas muy diferentes pero que tuvieran una preocupación social en la música que hacían, e hicimos una recopilación de canciones que sirviera como reflejo de todo lo que está sucediendo. Ahora queremos dar un paso más y buscar colaboraciones puntuales con colectivos sociales. Por ejemplo, la canción ‘Runrún’ está vinculada al Movimiento por la Democracia, una plataforma que nació en el centro social Patio Maravillas de Madrid. En Oviedo, lo que está sucediendo con La Madreña le está dando mucha vida a la ciudad.

O sea, que ‘Runrun’ tiene que ver con este tipo de iniciativas.

Hay una frase en esa canción (“nos quieren en soledad nos tendrán en común”) que forma parte de un comunicado del Patio Maravillas en Madrid después de una redada en la que detuvieron un inmigrante africano en Lavapiés, y a otros ciudadanos por interesarse por él.

En ‘Runrún’, ¿por qué es un gato quien observa el horror?

El verso inicial empezaba de otra manera, pero estaba releyendo a Gloria Fuertes, de la que soy muy fan, y hablaba de un gato que miraba a su alrededor. Sentí que era una imagen muy poderosa para empezar, como son los gatos, que tienen mucha inteligencia pero que también son unos animales muy indefensos.

¿Cómo es que no estás en las Marchas de la Dignidad hoy en Madrid?

Pues pensaba ir, pero como tenía esta entrevista pues no pude…

(Sonrisa pícara).

Hablando de actualidad, ¿qué te parece que haya salido el hijo de Adolfo Suárez anunciando su muerte inminente? ¿Crees que es una cortina de humo para ocultar las Marchas?

Parece una cortina de humo porque es increíble la cobertura mínima que hay en los medios generalistas hacia algo que se lleva fraguando hace tiempo y que es una expresión social que tendría que recogerse. Hoy estaba oyendo las noticias y ocho minutos eran para Adolfo Suárez y nada para unas marchas que estaban llegando a Madrid, y eso que movilizaron a 1.700 agentes de la UIP, seguramente para reventar aquello. De ese tipo de cosas se sirve el discurso hegemónico que impera y que está en todos los medios generalistas, en las grandes cabeceras. Es un discurso desmovilizador y que intenta minimizar -cuando no criminalizar- lo que está pasando socialmente en España. Por suerte, creo que no les va a funcionar, la gente no es tan tonta.

¿Qué significa ‘Indefensos’? Parece un himno…

El año pasado hicimos unos cuantos conciertos para rendir homenaje a Mike Leigh en colaboración con el Abycine. Esta canción ilustraba imágenes de sus películas y cerraba el espectáculo. Sus películas son muy corales, y mi disco también es muy de personajes…

¿Algo así como “se abre el telón”?

Sí, tiene ese aire cinematográfico. A mí me gusta mucho la música del cine y es un homenaje musical a Nino Rota, a Mancini… Y creía que era una buena manera de abrir un disco en el que hay un montón de personajes. La titulé así porque hay una película de Mike Leigh que se llama ‘Naked’ y que en español se tituló ‘Indefenso’. Es algo muy normal sentirse indefenso y es una cosa contra la que luchamos, ¿no? Yo lo puse en plural porque es un disco muy de ‘nosotros’ más que de ‘yo’, es una especie de toma de empoderamiento contra la indefensión.

La primera canción que adelantaste se llama ‘Actores poco memorables’, ¿quiénes son esos actores?

No forman ninguna casta especial. En realidad es una canción que parte de la observación de un mundo en el que nos movemos todos. Algunas críticas dicen que es un tópico y me hace mucha gracia. No sé por qué es un tópico, si porque es algo que está exagerado y que no existe o porque no se habla de eso en muchas canciones. Realmente no creo que pase ninguna de las dos cosas. Son canciones que parten de observar un mundo en el que la gente está muy sola por una cuestión política. Las políticas neoliberales convencen a la gente de que está mucho mejor sola que acompañada. En los noventa hubo un proceso desmovilizador muy fuerte. Dejamos de tener conciencia de los problemas que nos concernían a todos, se supone que los que formábamos lo que se llamó la clase media, teníamos que preocuparnos cada uno de lo suyo y que las luchas colectivas eran algo del pasado. Eso creó mucha soledad y mucha insatisfacción. Es algo que imperaba hasta hace tres años, hasta que hubo una explosión social en la que la gente dijo “no, esto no funciona así, somos muchos los que nos estamos sintiendo solos y si nos juntamos podemos conseguir que haya una transformación social”.

(Primera interrupción: las voces de los habituales. Nacho propone cambiar de mesa y nos sentamos en la última, a pesar de que ‘creo que va a empezar a llover’.)

Me decías que todos nos creíamos clase media…

Es algo que nos intentaron meter en la cabeza, que todos éramos clase media. Por ponerte un ejemplo: yo tuve una novia que se fue a Madrid a trabajar en la industria discográfica como proyect manager, una cosa que suena muy bien. Trabajaba con artistas internacionales, iba a conciertos, a fiestas… Pero salía de casa a las ocho de la mañana y volvía a las diez de la noche, cobraba un sueldo de mierda y cuando hubo una crisis en la industria discográfica echaron a todos los de abajo. Tenía la idea de que era un trabajo moderno, un mundo lleno de posibilidades y, en realidad, era una trabajadora más, instalada en el precariado. Ahora se tiene más conciencia del precariado, pero a base de llevar hostias y darse cuenta de que hay que hacer algo todos juntos. Esa ilusión de clase media caló en la gente, que tardó mucho tiempo en despertar. Es otra de las victorias del neoliberalismo que hay que asumir, ahora la cuestión es derrotarlos nosotros a ellos.

Ese Ramón, policía nacional, ¿crees que todos los policías son así?

Desde luego, los antidisturbios, sobre todo los de la UIP, creo que sí son muy parecidos. Más allá de eso, lo turbio es que la policía no está al servicio de los intereses de los ciudadanos, que es lo que se supone, sino que van a un desahucio y sacan a los ciudadanos, o en cualquier movilización se ponen a dar hostias como panes, la verdad es que ya no puedes creer en la policía. Hay mucha gente que me lo dice, que habrá policías que son buenos, pero hay algo de base que no funciona y que convierte a las fuerzas de seguridad del estado en fuerzas represoras y pseudofascistas. Me gusta una pintada que hay en Gijón: “¿y a nosotros quien nos protege de la policía?”.

En la canción también aparece un tal Nachín. Sé que me vas a decir que no eres tú pero lo parece.

Aunque te lo diga no me vas a creer (risas)… En este disco uso menos la primera persona y el ‘yo’ confesional que utilicé mucho en otros, aquí aparezco como un personaje más.

O sea que eres tú.

Sí, pero cuando hablas a través de los personajes dejas de mirarte al ombligo. Es liberador aparecer en una canción como personaje y no como protagonista directo.

¿Te sientes culpable si no vas a votar, como Marian?

No, no me siento culpable. Muchas veces me planteé la abstención como posición política. Pero sí es verdad que puede hacerte sentir culpable. Lo que pasa es que nos vendieron la democracia parlamentaria como un súmmum tan perfecto que parecía que si no participabas del juego estabas siendo insolidario, pero ahora se está viendo que esta democracia parlamentaria es una pantomima. No sé si hay gente que se sigue sintiendo culpable por no ir a votar. Yo no. Lo que no sé es si votaré en las siguientes elecciones. Puede que sí.

¿La vida manca?

Manca un puquitín, pero eso es bueno. Las cosas que están vivas tienen que doler un poco.

(Segunda interrupción: empieza a sonar un taladro cercano.)

En el caso de la música, la parte que manca de la vida es la más inspiradora porque es la que te descoloca. La parte más armoniosa de la vida me resulta poco inspiradora. Yo persigo esa armonía pero cuando veo que se rompe por algún lado y no entiendo por qué, es cuando me apetece hacer una canción. Quiero pensar que lo natural es que la gente se quiera y que las cosas vayan bien pero, cuando ves que una pareja de amigos que se quieren mucho acaban odiándose, te preguntas por qué tuvo que suceder. Y de esas preguntas es de donde nacen las canciones. Por qué las cosas tienen que ser así si no deberían ser así.

En ‘La vida manca’ haces un recorrido por varios escenarios de Gijón.

Aparecen muchos escenarios de Gijón, pero no todos son de Gijón. Acabé de escribir la canción este verano en El Puerto de Santa María y, por ejemplo, ‘las siete esquinas’ es una zona de allí. Las canciones pertenecen siempre al sitio y al momento en el que las haces, y por eso se colaron diferentes escenarios.

Lo que está claro es que ese recorrido acaba en el mar.

Aquí todo empieza y acaba en el mar, es una especie de final liberador. Tenía claro que esta canción tenía que cerrar el disco. Viviendo en un sitio como Gijón, es donde te apetecería acabar y donde empieza todo, el mar es origen y también fin. Es una de esas canciones río, cuando las empiezo a escribir nunca sé por dónde van a ir, se van haciendo poco a poco y hay un momento en el que sabes que lo tienes, que ya está, que no puedes decir más. Son canciones que te gobiernan, que se van escribiendo y desarrollando como la vida misma, que va surgiendo y cada cosa que sucede te va llevando a otra. La inspiración surgió de una canción de Vainica Doble que se llama ‘El tigre de Guadarrama’. Es una canción preciosa sobre alguien que sabe que va a morir, pero no interpreta la muerte de una manera trágica sino de una manera liberadora.

Esas referencias tan asturianas que introduces en tus canciones no te impiden llegar a un público internacional. ¿Nunca te han preguntado qué quieres decir con Norteña o con Alimerka?

Es lo que hablábamos al principio: el viaje desde lo particular a lo universal, hay que partir de referentes concretos para hablar de cosas que puede entender cualquiera sin saber lo que es el Alimerka ni conocer Gijón. En el segundo disco de La Oreja de Van Gogh hay una canción que se llama ‘La playa’. En un principio se iba a llamar ‘La playa de la Concha’, pero a uno de los jefes le parecía muy localista y como querían entrar en el mercado latinoamericano, ‘la concha’ les sonaba fatal. Me parece una manera de pensar muy paleta, pensar sólo en global es parte de la globalización. Y, en realidad, la música popular nace siempre de un momento y de un lugar concreto y de ahí se expande a un montón de gente. Hablar del localismo en las canciones es una estupidez.

¿Te preguntaron alguna vez que era Norteña?

Sí, claro que te preguntan pero está guay. Es igual que cuando yo escucho canciones de otra gente y aparecen referentes puntuales: si te interesan, indagas de dónde vienen. Hay una avenida Schulz en cada sitio y un Alimerka en cada esquina.

En ‘La ciudad más triste’ vuelves a hablar de Gijón, ¿no te parece más triste Oviedo o Madrid?

Hay gente que la toma como una crítica particular a Foro y no tiene nada que ver. Habla de mi ciudad, la ciudad en la que llevo toda la vida viviendo. Me duele que a veces se muestre triste. En general, Asturias siempre fue un sitio un poco deprimido. Yo soy de la generación que se marchaba fuera porque aquí no había trabajo, algo que según Tini Areces era una leyenda urbana, y es algo tan obvio… De hecho, yo me quedé en Gijón porque tengo un trabajo que me lo permite pero vi a gente marcharse y eso hizo que la ciudad se volviera triste. Esa soledad de la que hablábamos antes influyó en la vida en las ciudades, con un montón de vidas aisladas, en una ciudad como Gijón o cualquier otra. Hay que luchar contra esa tristeza y conseguir que la ciudad pertenezca a los ciudadanos y no a unas élites de empresarios o de políticos. Esa es la lucha.

Por eso pides que nos devuelvan la ciudad… Pero prendiéndole fuego y matando vampiros. ¿Qué vampiros?

Los vampiros son los malos, los que han vampirizado toda la vida social, política y económica. El capitalismo salvaje es eso: una especie de política de unos pocos vampiros que le chupan la sangre a un montón de gente que solamente quiere vivir de una manera digna. Y lo hacen a costa de todos, es algo que exige una caza de vampiros, salir y quemar las ciudades.

Esta canción parece que tiene relación con la nueva ley que llaman ‘de seguridad ciudadana’.

Sí, ya no sólo exprimen a la gente sino que cuando se revuelve, los criminalizan y los convierten en los malos. Todo es ETA, dicen.

‘Luz de agosto en Gijón’ parece una contraposición optimista al momento que vivimos. Viniendo en el coche vi el arcoíris y me recordó a tu disco, es como cuando llueve y hace sol a la vez.

Es una buena lectura, es muy bonito. Pero no sé si veo ‘Luz de agosto en Gijón’ como una canción optimista.

Desde luego es menos negativa.

(Silencio, titubea.)

Siempre me acusaron de ser muy pesimista, pero tener esta cosa sombría en tu perspectiva vital es algo endémico de los asturianos, es algo a lo que estamos abocados por nuestra propia Historia. El otro día leí una frase de Voltaire que decía que “el optimismo es la manía de seguir pensando que todo está bien cuando las cosas van mal”. A veces pienso que es mejor ser un pesimista con ilusión que ser sólo un optimista. Gijón, aunque sea agosto y parezca que la ciudad está llena de vida y muy luminosa -porque los días tienen una luz diferente a la que tienen por ejemplo ahora en marzo-, sigue siendo Gijón. Es algo que me provoca infelicidad, pero que puedo llegar a añorar cuando me alejo.

(Nueva interrupción: – ¿Cupón para el lunes?  – No, gracias.)

‘Resituación’ es un disco muy militante, pero también tiene una parte familiar. Tardé en darme cuenta de que ‘La rapaza de San Antolín’ era Lorena Álvarez. ¿Es un homenaje?

Sí, somos amigos y es una canción de admiración hacia Lorena.

Es muy curioso lo que hace.

Sí, a mí me flipa. Me parece buenísima. Cuando la escuché la primera vez me pareció algo muy fresco y muy diferente al tipo de canción de autor que se estila en el indie. Ella bebe de la música tradicional y popular de una manera muy urgente, muy pura, algo que no se ve en otros grupos más preocupados por el sonido o por aspectos un poco epidérmicos de la música. Me pareció una cosa muy revolucionaria y tiene algo tan ‘sexy tradicional’ que había que rendirle homenaje.

(Risas.)

Y ‘Adolfo Suicide’, ¿quién es?

Adolfo es un amigo mío, una de las personas que más quiero en el mundo. Es pintor. En ‘La zona sucia’ y ‘Cómo hacer crac’ hay reproducciones de tres óleos suyos. Es fascinante, un poco loco pero a la vez una de las personas más lúcidas que conozco.

Estas dos canciones son la parte familiar del disco.

Sí, sí, son dos canciones de admiración. Lo más parecido a una canción de amor que hay en el disco es la de Adolfo.

Cierto: no hay canciones de amor en este disco.

No… ‘Adolfo suicide’ es un poco amor. Es una canción musicalmente diferente al resto pero, como es un disco muy de personajes, me parecía que Adolfo -alguien que entra y sale de mi vida pero que siempre está ahí- tenía que estar como un personaje más. También pienso en las películas de Mike Leigh , en las que aparecen personajes que perturban toda la trama pero para bien, para crear algo muy explosivo. Adolfo es ese tipo de personas.

¿Descartaste muchas canciones en este disco?

Tenía cerca de veinte y acabé grabando catorce. En el disco aparecen once, pero algunas las reservo para el próximo EP, un formato que me gusta mucho. Por ejemplo, una en asturiano que se llama ‘L’afoguín’. También es una canción de personajes, en tercera persona, que habla de un minero maricón de Turón.

Xel Pereda no participa en este disco, ¿abandona ‘la trama asturiana’ o está centrado en Lucas 15?

Fue algo natural, él se centró en el disco de Lucas 15, yo en el mío y no pudimos estar los dos a la vez en el proyecto. La verdad es que lo echaré de menos porque es uno de los mejores músicos con los que he tocado nunca, pero Joseba Irazoki también es un guitarrista buenísimo.

Dices que tus canciones no son autobiográficas pero yo no me lo creo…

Y haces bien en no creértelo.

(Risas.)

¿Es algún tipo de juego de ilusionismo?

Digo que no son autobiográficas porque me parece que el concepto de autobiografía es muy limitador: alguien que está narrando una vida tal cual, simplemente. Lo que yo hago es partir de mi vida y de referentes reales pero todo eso tiene que sufrir una transformación. Muchas veces tienes que recurrir a la ficción para contar cosas más verdaderas que lo que podrías contar si te ciñeras a la realidad pura y dura. Es algo que trasciende un poco el relato autobiográfico. Pero, claro, la materia prima de mis canciones es mi vida y todo lo que me rodea. En mis canciones no me trato de evadir, quiero contar cosas que me suceden o que me sucederán, como decía una escritora que me gusta mucho, Carson McCullers, “todo lo que he escrito me ha sucedido o me sucederá”.

(De repente, lluvia torrencial.)

¿Te autocensuras? Da la sensación de que dejas al aire tu intimidad.

Sí, supongo que sí me autocensuro pero no es algo negativo.

¿Y cómo estableces el límite de hasta dónde quieres llegar?

A veces me acusan de impúdico, o de airear mucho mis intimidades, porque me acerco mucho a ese límite que tiene que haber, pero me gusta llevar las cosas al extremo porque es donde consigo ser más expresivo. Mi hermano me decía que si no me autocensurase al escribir podría llegar al asesinato. Me interesa mucho ese límite entre las vidas privadas y lo que suponen esas vidas privadas proyectadas en lo social, en lo que sucede cuando tu vida privada afecta también a la gente que tienes alrededor y cuando todo lo que está sucediendo alrededor afecta a tu vida más íntima.

¿Cómo compones? ¿Método o desorden?

No, no tengo un método. Es muy básico: voy rasgando la guitarra -o el ukelele, últimamente-, y van surgiendo acordes y melodías, y las letras se van haciendo. Nunca escribo una letra y después le pongo música, soy incapaz. Como mucho, a veces tengo una frase o un par de frases y a partir de ellas se va construyendo la canción. Generalmente tengo algunos acordes, o una melodía en estado muy primitivo y cuando empiezo a escribir la letra lo que sí suelo hacer es dejar que la letra guíe la canción, que la letra sea la que mande, aunque a veces tengas que retorcer un poco la melodía o buscar otro esquema estrófico. Me gusta mucho lo que hacía Bob Dylan con sus canciones, su manera de interpretar tan primitiva, esa forma de frasear tan atropellada y tan particular. Tienes que conseguir que la letra, la palabra y la música resulten indivisibles.

¿Tienes algún tipo de manía cuando escribes?

Intimidad. No puedo tener a alguien en la habitación de al lado. Es un problema, porque no soy capaz de hacer canciones mano a mano ni componer con nadie.

¿Cómo resultaron entonces tus experiencias con Bunbury o con Christina Rosenvinge?

Pues era un problema… Hombre, con Bunbury no compuse nada, eran canciones que hacíamos cada uno y las poníamos en común. Con Christina sí que lo intentamos y salió, pero tampoco fue una cosa de sentarnos y de escribir la canción del tirón, sino que cada uno llevaba una parte y lo poníamos en común. Conseguimos escribir canciones que son de los dos pero, después de eso, intentamos hacer más cosas juntos y ella me echaba en cara que yo no sabía, que era muy celoso de lo mío. Es una cosa que me da mucha rabia, no sé compartir ideas cara a cara, tengo mucho pudor con las cosas que hago.

¿Músico y filólogo es buena o mala combinación?

No sé si es buena combinación pero los años que estudié filología me sirvieron mucho. La lingüística me parece una cosa muy fascinante: cómo opera la lengua desde dentro, los mecanismos que tiene el idioma para expresar ideas que no son puramente referenciales… En el habla normal, la gente es más poética de lo que puede parecer, estamos hablando continuamente con metáforas y con metonimias.

De hecho, tengo entendido que cuando te bloqueas coges un diccionario o un libro cualquiera, lo abres y lo hojeas (y ojeas).

Sí, cuando me preguntabas por el gato observando el horror, por ejemplo. No sabía cómo empezar la canción, el verso inicial no me convencía y, como estaba releyendo a Gloria Fuertes, abrí por cualquier página y apareció esa imagen del gato. Una misma palabra en diferentes contextos significa cosas tan diferentes que siempre son muy inspiradoras, las palabras son cosas muy vivas, no solamente son letras que se juntan y que forman sonidos y tienen un significado. Todas las palabras no sólo denotan sino que connotan un montón de cosas. Se habla de la poesía como algo que tiene que ver con la sensibilidad artística, pero es algo que está por todos lados.

¿Corriges mucho o te quedas con la primera idea? Por lo que me dices, corriges…

Sí, las libretas de mis canciones están llenas de tachones y de correcciones. Es lo que más hago, corregir.

Y, cuando te bloqueas, ¿pides consejo a alguien?

No, porque soy muy celoso de lo mío y me influye mucho lo que me digan. Christina me echaba en cara que no le enseñara mis canciones. Cuando tienes una relación de pareja y te dedicas a lo mismo, lo normal es compartirlo. Y yo no lo hacía, me podía el pudor y tenía mucho miedo de que me influyera con cualquier comentario.

Imagen de Nacho

Imagen: Pablo Gómez.

Leí por ahí que cantas así de despacio en contraposición a esa manera tuya de hablar, más rápida y atropellada. ¿Es cierto?

Sí, supongo, porque yo siempre vocalicé muy mal, seguramente te darás cuenta cuando intentes transcribir esto… Creo que hablo un poco atropelladamente.

¿Y por eso cantas con una cadencia más lenta?

Sí, pero me di cuenta de ello hace poco. En realidad, todo lo que escribo y canto son cosas que no sé expresar de otra manera. Creo que canto de esta manera porque hablando no sé hacerlo así. Hay gente que reconoces su voz al cantar y a mí me dicen que canto muy diferente a cómo hablo. Yo sí reconozco mi voz, pero reconozco una voz que no es la que utilizo en la comunicación oral. Supongo que uno canta como le gustaría hablar. Y mira que canto mal…

Te reconoces tímido, ¿te escondes tras un personaje? Por ejemplo, con tu manera de vestir, siempre de negro, menos hoy, ya me fastidiaste la pregunta…

Hoy no visto de negro porque vengo de hacer una mudanza de un amigo. Y uso más el negro porque soy de piel clara y me favorece un poco más.

(Sonrisa burlona.)

Pero no: no hay un personaje detrás, que va. Yo era muy tímido de jovencito. La timidez es una cosa que puede parecer muy bonita pero en realidad es una cosa que se sufre. A mí me hacía pasarlo muy mal y la verdad es que hacer música me ayudó a vencer mi timidez. Si no fuera por la música creo que sería un inepto social. Pero supongo que en esa timidez está también el origen de mi vocación de hacer canciones, así que es una cosa que supe aprovechar.

¿Consideras tristes tus canciones? ¿Por qué crees que algunos te llaman ‘el triste’? ¿Lo eres?

No, más que de sentimientos tristes, mis canciones se nutren de sentimientos encontrados y a veces extremos. Es lo que te decía antes: para mí la armonía es menos inspiradora que los sentimientos dolorosos que te hacen cuestionarte la vida. Creo que las canciones son un grito. A veces de celebración de la propia vida, como en este disco, donde creo que tengo canciones bastante luminosas. No es que este sea más optimista pero en los anteriores imperaba el pesimismo. En ‘El manifiesto desastre’ hay una canción que se llama ‘Un desastre manifiesto’, cuyo esquema parte de cierto tipo de canciones tradicionales, de romances, de celebración. Yo quería que tuviera un toque épico, que fuera una canción para cantar en un bar con un montón de gente, pero me quedó una cosa muy oscura. En cambio, ahora, cuando intenté hacer canciones de ese tipo me quedaron mucho más luminosas. Era otro momento totalmente diferente, todo en mi vida era muy diferente y es ahora cuando hay algo más de luz.

La luz de marzo en Gijón se apaga. Nacho se diluye y aparece Nachín, que desnuda su inseguridad hacia las críticas y se convierte, de pronto, en entrevistador. Me pregunta si veo muchas diferencias entre ‘El manifiesto desastre’ y ‘Resituación’. Sigue diluviando y la vida sigue sin tener prisa por terminar…

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Podemos: “Esta es la oportunidad de golpear con la mano que teníamos atada a la espalda”

Ni representantes ni cabezas visibles de Podemos Asturies. Estefanía Torres, politóloga y presidenta de la plataforma “Por la Democracia en Cuideiru”, y Emilio León, físico y activista social, rechazan estas etiquetas e insisten en que sólo son dos personas más dentro de este código abierto de participación que se organiza en Círculos. Nueve se han puesto en marcha en Asturias desde que Pablo Iglesias presentara Podemos y pronto habrá más. En ellos ya participan personas desde los 19 a los 80 años.

Estefanía Torres y Emilio León

Estefanía Torres y Emilio León, integrantes de Podemos Asturies. Fotografía de Azahara Sastre.

¿Cómo conocisteis Podemos?

Estefanía Torres: A través de compañeros y de las redes sociales, aunque hace ya tiempo que dentro de los movimientos sociales se viene debatiendo la posibilidad de hacer en Asturias una Syriza (el partido de las izquierdas griegas que encabeza la oposición). La gente estaba esperando que alguien diera ese paso más formal y lo dio Podemos.

Emilio León: Es curioso, mi madre se enteró al mismo tiempo que yo, que supuestamente estoy al tanto de todo lo que pasa. Algo que hace interesante esta historia es que se llega a un público distinto, no solo a militantes sino a mucha gente que entra a dialogar porque escucha a Pablo Iglesias en programas como ‘La Tuerka’.

¿Qué es Podemos? ¿En qué se distingue del resto de partidos o formaciones clásicas?

E.T.: Podemos no es un partido político, no tiene esa disciplina de partitocracia del resto de las formaciones que existen hoy en día. Se distingue en que no cierra la puerta a nadie, es un código abierto de participación a toda la ciudadanía, independientemente de su ideología. La única condición es ser demócrata, respetar las decisiones de la mayoría y someter a debate tus ideas. Otra diferencia muy importante es el discurso, que es completamente diferente. Hay mucha gente que no está familiarizada con los movimientos sociales o con la participación política y sí siente suyo este discurso porque les habla más directamente, habla de democracia, de gente decente, de que todos juntos tenemos un papel que jugar en la política si queremos salir de esto.

E.L.: No había necesidad de más partidos, desde la aparición del 15-M se habrán creado unos 400. Podemos no es un partido como la PAH no es una ONG. La PAH para desahucios sin ser una ONG y Podemos puede ser una herramienta para dar la batalla en el campo institucional sin adoptar la fórmula de la política tradicional.

¿Cómo se materializa esto entonces? ¿En un programa electoral para las europeas?

E.T.: Los impulsores están trabajando en un programa electoral con sesenta puntos. Es un programa abierto, ya que cada círculo presentará después las enmiendas que considere adecuadas.

E.L.: La mayor parte no considera prioritario el tema ni electoral ni mucho menos las europeas. La propuesta de Podemos es una piedra lanzada a un estanque de agua que no sólo estaba parada sino que estaba pudriéndose. Ver la reacción de la gente anima a seguir alimentando ese debate sobre la posibilidad de que haya una suerte de Syriza en Asturias; pero sin perder la cabeza porque lo que nos interesa es que el proceso esté apegado a las necesidades de cada localidad, y si no es Podemos, será otra cosa. El tiempo dirá si llegamos o no y si nos presentamos a las europeas.

¿Y una candidatura autonómica?

E.T.: Si hay ganas y la gente se implica y decide que quiere un cambio, claro que sí.

E.L.: La batalla en el campo institucional no se puede reducir a lo electoral, tenemos que ampliar el repertorio de herramientas, desde impulsar mecanismos que ya existen, como los conceyos abiertos -a los que no les damos todo el potencial que deberían de tener-, las iniciativas legislativas o los referéndums revocatorios. El arsenal para protegerse de los que están en los puestos de mando tiene que ampliarse. Unas elecciones forman parte pero dentro de un todo mucho más amplio.

¿Cómo se elegirían los representantes?

E.L.: Hay una propuesta de realizar unas elecciones primarias a las que cualquiera se podría presentar, es una metodología abierta, lo único que tienes que hacer es responder al programa que la gente elabore y contar con su apoyo. Tiene que haber un criterio de localidad porque no todo el mundo es Pablo Iglesias.

E.T.: Eso tiene que ser asambleario. Si queremos que la política cambie, el proyecto tiene que ser diferente de base: portavocías rotatorias y que las candidaturas municipales se elijan en asamblea. Que la gente participe y decida qué persona les parece más adecuada para llevar adelante ese proyecto. Después, esa persona tiene que estar controlada continuamente por el grupo, no puede ser que votes a alguien y que tenga poder absoluto. Eso es lo que tiene que cambiar: el control de la ciudadanía con respecto a los representantes que se vayan eligiendo. Somos comunidad y hay que trabajar como comunidad.

Estefanía Torres

Estefanía Torres, durante la entrevista. Fotografía de Azahara Sastre.

Pablo Iglesias dijo en una ocasión que no se trata de derechas ni de izquierdas sino de sentido común. Pero la ciudadanía os percibe como un movimiento de izquierdas.

E.T.: La cuestión no es izquierda o derecha. Si la gente nos concibe de izquierdas deberíamos seguir trabajando. Es algo que va más allá, se trata de llamar a una mayoría social de gente que está harta. Tenemos más cosas en común como ciudadanos que la categorización de izquierda o derecha. Yo, personalmente, me siento más cercana a un vecino que vote al PP que a un alto dirigente del PSOE.

También hay quien piensa que esto puede fragmentar más la izquierda.

E.L.: Las divisiones no nacen con Podemos. La historia de la izquierda está trufada de divisiones. El problema no es la unidad de la izquierda sino la unidad popular. No queremos recortar votos a nadie, queremos dirigirnos a gente que hasta ahora no se ilusionaba. Y si hay que hablar de unidad, yo quiero hablar de la unidad de los ladrones en Villabona. Esa es la unidad por la que yo peleo, la otra me da igual porque la unidad de la izquierda se convirtió en una excusa para que no haya unidad de absolutamente nadie. Yo participo como un ciudadano más pero no soy comercial de ninguna marca ni me interesa ser candidato.

Pablo Iglesias dijo algo así como que la transición y la Constitución del 78 fueron una farsa, y por lo tanto, también la democracia en la que vivimos. Entonces, si participáis del sistema vigente, ¿no estaríais siguiendo el mismo juego que criticáis?

E.L.: Es como si alguien dijese que hay una ley de la gravedad y como existe, construimos aviones para volar y violar esa ley de la gravedad. El interés que tiene Podemos es que sea una herramienta para despegar y romper con la ley de gravedad democrática que nos lleva a seguir pagando una deuda y un rescate que ni hemos disfrutado ni pedido ni votado.

¿Se trata de cambiar el sistema desde dentro?

E.L.: Somos gente acostumbrada a dar batalla y a poner el cuerpo para parar un desahucio o un despido y que ahora vemos la oportunidad de golpear con una herramienta que hasta ahora no habíamos encontrado. Esta es la oportunidad de golpear con la mano que normalmente teníamos atada a la espalda. No es ni desde dentro ni desde fuera, no existe afuera, somos gente que estamos en la calle y que hacemos lo que buenamente podemos para desbloquear la situación y darle la vuelta.

¿Cómo se organizan los círculos en Asturias?

E.T.: Hay nueve círculos funcionando pero se están organizando más. En el de Cudillero hay varias ideas de organización interna, para que cada persona se comprometa hasta el punto que pueda. Tenemos la idea de hacer varios grupos: comunicación para hablar con los medios y manejar las redes sociales, coordinación para hablar con el resto de círculos, financiación para buscar fórmulas de financiarnos, buscando siempre la autogestión para no depender de nadie.

E.L.: La gente se va apropiando de la iniciativa en su terreno. Nosotros planteamos lo siguiente: cuando se vino abajo el ‘World Trade Center’, la gente que estaba trabajando no llamaba para seguir vendiendo acciones, llamaba a sus familiares para despedirse. Así lo planteamos nosotros: ¿tú con quién te juntarías si esto se viene abajo y tratas de evitar que se te caiga encima? Con la gente que tenemos cerca, pero abriendo la posibilidad a que otra muchísima gente se sume.

El criterio es respetar una metodología participativa, unos contenidos que sean ruptura pero también mantener una emotividad que genere ilusión. Nuestro discurso no puede ser muerte y destrucción. Tenemos que conseguir que no solo el miedo cambie de bando, queremos que la alegría también cambie de bando, que no sonrían solamente aquellos que están cobrando siete mil euros al mes. Quiero que sea la gente de mi barrio la que sonría.

¿Qué tenéis que ver con el 15-M, la PAH o las mareas ciudadanas?

E.T.: Yo comparto la idea de un compañero que considera que en los últimos años hubo tres olas. La primera fue el 15-M, que supuso la demostración de la indignación y la vuelta a la colaboración colectiva. La segunda ola vino con las mareas, ya no eran los trabajadores que estaban sindicados, sino un código más abierto y con participación asamblearia.

Podemos es la tercera ola. Es el hartazgo de la gente, intentar que esas pretensiones que tiene la ciudadanía se transformen en algo concreto dentro de una política real. Yo tengo ganas de que haya gente en el Ministerio de Vivienda que defienda a la gente y no a los bancos. En Cudillero, por ejemplo, pretendemos que las casas que están cayendo y suponen un peligro público se expropien a los propietarios que las tienen en ruinas y que se puedan hacer alquileres sociales. Es la política para la gente, por eso Podemos se parece mucho más a los movimientos sociales que a los partidos.

Fotografía de Azahara Sastre

Fotografía de Azahara Sastre.

Hay quien piensa que sois una formación demasiado personalista.

E.T.: Los medios de comunicación y, sobre todo la televisión, tienen un poder brutal para generar opinión pública. Es una ventaja para debatir en la que antes no tenían cabida discursos como el de Pablo Iglesias. Pablo está ahí de un tiempo a esta parte, es conocido, y eso hay que aprovecharlo. Lo considero un instrumento mediático del proyecto de Podemos. Puede surgir otra persona si hay primarias abiertas, yo soy partidaria de que siga haciéndolo él o cualquiera con el mismo discurso. Lo que pase después tiene que decidirlo la gente.

E.L.: La dinámica de los círculos está, precisamente, para superar ese arranque personalista. Se trata de construir debate, participación, implicación. Para abandonar el personalismo hay que asumir responsabilidades personales. Me parece una crítica legítima cuando viene de los movimientos sociales, de los ‘nadie’ que llevan tanto tiempo luchando, pero con frecuencia quienes critican eso llevan treinta años en política. Yo comparto que los proyectos no pueden ser personales y si dentro de un tiempo la dependencia de esa figura mediática fuera la misma sería que no se están haciendo bien las cosas.

O sea, que es posible un Podemos sin Pablo Iglesias.

E.T.: Tiene que serlo, sino deja de tener sentido. El proyecto es empoderamiento ciudadano colectivo, se trata de volver a pensar colectivamente, de abandonar muchísimas formas de pensar que tenemos asumidas porque nos las enseñó este sistema desde pequeños.

¿Como cuáles?

E.T.: Como el hecho de pensar que tu trabajo individual está por encima de contribuir con la comunidad de la que formas parte. Dejar de pensar que adquirir tal o cual marca para vestir te va a hacer distinto o mejor que el otro. Mis vecinos son más parecidos a mí que las personas que tienen cargos políticos de alta responsabilidad y que ganan un pastizal al mes y que tienen un poder político mucho más grande. Tenemos que dejar de pensar que el enemigo es el de enfrente porque vota a un partido político diferente cuando el enemigo es el que tiene el poder de decidir sobre nuestro futuro sin contar con nosotros. Ese individualismo tiene que dejar de existir.

E.L.: Yo creo que la política no puede ser competencia de roles tan masculinos y que hay que feminizar la política. Es necesario que haya más mujeres que den el salto. Esto me preocupa más que el tema personalista, yo quiero que se vean más mujeres en este proyecto.

E.T.: Esa es una de las críticas que yo también hago. En esto el proyecto todavía cojea un poco, por lo menos a nivel nacional. Donde hay un hombre que está oprimido, la mujer lo está el doble, y esa necesidad de hacer visible a la mujer tiene que estar presente en todo momento en el proyecto de Podemos.

Supongo que conocéis la ‘doctrina del Shock’, ¿creéis que es posible luchar contra algo así?

E.L.: ¿Para acabar con la dictadura del euro hay que ganar unas elecciones en Bruselas? No, porque hay mecanismos a nivel local como las monedas complementarias que nos dan autonomía, o alternativas sin moneda como los intercambios o los bancos de tiempo. Cuando hablamos de la deuda, no es para impugnar la del rescate bancario sino las deudas que hay a nivel municipal. Si lo podemos plantear en Bruselas, lo plantearemos pero, sino, tenemos que ir a denunciar al consejo de administración de Cajastur y tratar de llevarles a Villabona. Hacer esto en todos los escenarios en los que sea posible.

Si en algún sitio se puede hablar de lo que supuso la Unión Europea, la ‘unión de los mercaderes’, ese sitio es Asturias, donde se pagaba para que se dejase de producir, donde perdimos soberanía alimentaria, donde se hacen redadas contra la población inmigrante. Esa es la Europa que hay que combatir y no hace falta estar en Bruselas. Se trata de que cuando veas que están deteniendo a un inmigrante, decirle al policía que es una redada racista y que no se puede hacer. La desobediencia es una herramienta y se puede desobedecer en muchos ámbitos.

E.T.: No se puede tener miedo. Cuando defiendes algo que tú crees que es legítimo y justo, tienes que defenderlo con todas las armas de que dispongas y no tienes que tener miedo. Es una cuestión de pedagogía. Para llegar a más gente hay que hablarle de una forma muy sencilla: decirle que no solamente en el campo institucional hay que dar la batalla sino que la batalla también está en la calle y que muchas veces hay que plantarse ante situaciones que te parecen injustas.

E.L.: Los círculos tienen que servir para extirpar la culpa, esa idea de que todos éramos culpables de la crisis. Y, en el lugar que deje la culpa, poner la responsabilidad política. El miedo hay que reconfigurarlo, porque no se elimina, lo que hay que conseguir es que la gente tenga más miedo a no tener una pensión en el futuro que a salir a manifestarse hoy. Creo que la gente no tiene suficiente miedo.

¿Qué límites le veis a Podemos?

E.L.: Los que estamos en esto teníamos otros ritmos, no pensábamos en unas elecciones europeas. Yo jamás participé en un proyecto electoral porque no me convencía hasta que, a partir del 15-M, vi que el debate había madurado, pero nuestro ritmo era el de las locales o las autonómicas.

¿En qué no queréis que se convierta Podemos?

E.T.: No quiero que se convierta en un partido político tradicional, ni que surja una nueva casta política como la que conocemos, con la que la gente no se siente identificada, una casta que no responde a las demandas de la ciudadanía ni tiene la suficiente dignidad para rectificar o dimitir.

Presupuestos 2014: La crónica de una prórroga anunciada

No hubo sorpresas ayer en la Junta General del Principado. Como era de esperar, y por 28 votos a favor y 17 en contra, el Parlamento asturiano devolvió al Gobierno el proyecto de ley de Presupuestos para 2014, tras salir adelante las cuatro enmiendas a la totalidad presentadas por los grupos de la oposición: Foro Asturias, PP, IU y UPyD.

Se confirman así dos hechos: la soledad parlamentaria del PSOE y la segunda prórroga presupuestaria en la región en tan solo tres años.

A pesar de los diferentes argumentos de los cuatro grupos de la oposición para rechazar las cuentas, todos coinciden en algo: la “irresponsabilidad” del Gobierno de Javier Fernández. Los socialistas, por su parte, hablan de venganza por parte de IU y UPyD, tras rechazar el PSOE la reforma de la ley electoral que reclamaban sus antiguos socios de Gobierno. Como reza el titular, ésta es la crónica de una prórroga anunciada.

Javier Fernández

Javier Fernández durante el debate de orientación política, el pasado mes de octubre. Fotografía de Pablo Gómez.

Los argumentos del Gobierno

La consejera de Hacienda y Sector Público, Dolores Carcedo, abrió el debate definiendo el proyecto de presupuestos como “coherente y equilibrado”. Si bien comenzó defendiéndolo como “la mejor opción para Asturias en 2014”, Carcedo terminó aceptando que podría ser “mejorable” y lamentó perder “la oportunidad de hacerlo”, acusando de paso a la oposición de optar “por una estrategia partidista, un reclamo electoral, una ofensiva de acoso y derribo”.

Carcedo pidió ideas a la oposición para retocarlo en algunos puntos concretos pero nunca en sus líneas generales. “Este presupuesto es cruda, descarnadamente real”, afirmó.

Y, aunque PP e IU, le pidieron que presentara un nuevo proyecto, el Ejecutivo no contempla esa opción. Prefiere gobernar con la prórroga y acudir al Parlamento en caso de que sea necesario solicitar créditos extraordinarios para las partidas que se vayan quedando cortas, como puede ser el caso de la destinada al salario social.

El PP tiende la mano aunque da por hecho el escenario de prórroga

La líder popular, Mercedes Fernández criticó sobre todo dos puntos del proyecto de presupuestos: la subida del impuesto de patrimonio, “no hay que asfixiar a nadie, eso está pasado de moda”, afirmó, y un sector público que, a su juicio, sigue siendo “mastodóntico” ya que, según Fernández, “nace, crece, se reproduce y no muere ni cuando lo extinguen”, y puso como ejemplo la situación de la empresa pública SEDES.

‘Cherines’ comenzó su intervención tendiendo la mano al PSOE: “el grupo popular estaría en disposición de evitar una prórroga de doce meses si puede ser solo de un mes”. Sin embargo, terminó afirmando que se habían confirmado sus “peores pensamientos”, ya que, a su juicio, “queda claro que Javier Fernández está cómodo con un escenario de prórroga”.

Foro vaticina el fin de la hegemonía socialista

El debate más bronco vino de la mano de Francisco Álvarez-Cascos, quien reprochó al PSOE que tramitara el proyecto en 24 días frente a los 39 que llevó las cuentas presentadas en su día por el Gobierno de Foro. Por ello, Cascos anuncio que su grupo presentará un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional “para poner freno a la escalada de abusos”.

El líder de Foro calificó las cuentas de “opacas” y aseguró que esconden cuestiones como las de la financiación del Niemeyer.  Cascos aprovechó además para cargar contra el Gobierno de Fernández por “incumplir sus promesas” y por romper el acuerdo de gobierno con sus socios pasando así “a la lista de morosos y de grupos que no son de fiar”.

Cascos vaticinó además que el rechazo a los presupuestos supone “el fin de ciclo de la hegemonía socialista en Asturias”, ya que las cuentas “están en la dirección equivocada” y llevan “a la senda de la decadencia y el estancamiento”. El líder de Foro aprovechó además uno de sus turnos de palabra para hacer un curioso regalo al presidente del Principado: un libro recién publicado sobre los fracasos de las comunidades autónomas.

Izquierda Unida habla de “puro teatro”

El portavoz parlamentario de IU culpó al Gobierno de enrocarse en el aislamiento, evitar el diálogo, retrasar los plazos para hablar de presupuestos y no entregar la documentación a tiempo: “estaba claro que era un puro teatro”. Ángel González acusó a Javier Fernández de “no negociar ni una coma, ni un céntimo” y de pedirles apoyo “gratis et amore”, actuando “como si tuvieran mayoría absoluta desde la minoría” y de “vivir obsesionado por la reforma electoral”.

Consideran en IU que este presupuesto “es mucho peor que el de 2013”, porque “no está hecho pensando en los parados, pensionistas, autónomos, universidad, cultura” sino que “está diseñado para cumplir con la política de Rajoy y no molestar a los poderosos, a los bancos, a las eléctricas”. La coalición prefería más impuestos para reforzar los ingresos autonómicos e invertir en gasto social.

Ángel González pidió a los socialistas que presentaran un nuevo proyecto. “Nuestra mano sigue tendida”, dijo González, para advertirles a continuación: “no sería nada bueno que la volvieran a morder”.

Más duro aún fue el portavoz de la coalición en los pasillos del Parlamento asturiano. Al término de la sesión plenaria, aseguró que el PSOE antepone el partido “al futuro de la comunidad, a las inversiones, al empleo, a la atención a la gente que no tiene nada” y desveló que él mismo escuchó decir a un responsable de la dirección socialista en Asturias que “el PSOE no iba a poner en riesgo el futuro de su organización desde el punto de vista electoral, ni por los presupuestos del 2014, ni del 2015 ni del 2016, porque no merecían ese precio”.

UPyD reprocha al presidente que rete al Parlamento a una moción de censura

Ignacio Prendes se refirió a los presupuestos como “los de la resignación y la negación de la realidad de Asturias”, y aseguró que son “inservibles como palanca de reactivación económica y de empleo”.

En su opinión, los ajustes habría que realizarlos por la vía del gasto y no por la vía de los ingresos a través de los impuestos ya que “las clases medias no pueden asumir más carga fiscal”. El líder de UPyD defendió en ese sentido una rebaja progresiva de impuestos y más gasto productivo.

Por otra parte, Prendes acusó al Gobierno regional de “hurtar” la función básica del Parlamento de aprobar leyes y criticó las declaraciones de Javier Fernández en las que instaba a la oposición a presentar una moción de censura si su pretensión era un gobierno cameral.

¿Venganza por la ley electoral?

Desde las filas socialistas insisten en que el rechazo de IU y UPyD a las cuentas es una venganza. “Lo que quieren es pasar factura porque no hemos cedido a sus pretensiones”, aseguró el diputado José María Pérez.

Según Pérez, sus antiguos socios “tenían la decisión tomada desde hace mucho tiempo” y recordó que en el debate sobre el estado de la región Ángel González ya les advirtió “que les iban a frayar” y que la líder nacional de UPyD, Rosa Díez, también avisó en varias ocasiones de las “consecuencias muy graves” que tendría el no reformar la ley electoral. Pérez defendió la decisión del PSOE de descolgarse de esa reforma con el mismo argumento que mantiene desde hace meses: el hecho de no contar con una mayoría reforzada para su aprobación.

No les sorprendió a los socialistas el rechazo de Foro y PP a las cuentas, porque “son discursos contrarios al nuestro”, dijo Pérez, que prefirió dirigir sus críticas contra IU y el partido magenta, a quienes acusó de “dar una bofetada al Gobierno”, especialmente la coalición, ya que, según el diputado socialista, “vienen a votar lo contrario de lo que trae su programa electoral”.

Ambas fuerzas negaron que el rechazo a las cuentas se trate de una venganza. El portavoz de IU recordó en ese sentido la tradición pactista de la coalición, que ha dado el sí a 13 de los últimos 25 presupuestos. Si esta vez no lo han apoyado, explicó, es por el contenido del proyecto y por la poca disposición a modificarlo. Argumento parecido el de UPyD. Según su portavoz, “es difícil mejorar el proyecto en estas condiciones, está blindado a cualquier variación”.

“Madreña somos todos”

Qué cosas. No sabía yo que había un teatro en el barrio ovetense de Pumarín, como tampoco había oído de la existencia de photocalls con madreñas. Y mucho menos, de photocalls para ciudadanos anónimos que se retratan al grito de “madreñazo al sistema”.

Cuatro de los cinco imputados posan en el photocall. Fotografía de Pablo Gómez.

Cuatro de los cinco imputados posan en el photocall. Fotografía de Pablo Gómez.

“Ya que hacemos una gala en un teatro es lo mínimo”, me explica, pícara, Elena, colaboradora habitual del CSOA La Madreña. Tampoco era yo consciente, hasta esta gala, del enorme grado de implicación de tantísimas personas en un hecho como este: que un gobierno autonómico utilice una de sus empresas públicas para enjuiciar por lo penal a cinco ciudadanos que dedican su tiempo libre a los demás en lugar de sentarse frente al televisor o adormecer sus posaderas en un escaño. Lo que unos llaman ocupación, otros lo consideran desobediencia civil para aprovechar un espacio vacío y darle un uso social y cultural.

La algarabía del photocall de las madreñas se desvanece y da paso a un silencio respetuoso cuando la charanga El Ventolín, seguida por el público, hace entrada en el teatro interpretando el “Santa Bárbara bendita”, por razones que todos conocemos: la muerte esta semana de seis mineros en un pozo leonés.

Asistentes a la gala firman su "autoinculpación" antes de entrar a la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Asistentes a la gala firman su “autoinculpación” antes de entrar a la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Y, mientras unos entran, otros se afanan en firmar, en la mesa instalada en el hall, los documentos de “autoinculpación”. “El delito”, explica Diego, uno de los imputados, “es estar en ese espacio”. Por eso piden a la gente que ha pasado por La Madreña a lo largo de sus dos años de existencia que también se declaren “culpables de la ocupación”. Diego insiste en que “una cosa es la justicia y otra la legalidad” y pone como ejemplo a Rosa Parks, la mujer que acabó en la cárcel en 1955 por haberse negado a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte de atrás de un autobús: “si Rosa Parks no se hubiera sentado en la parte donde lo tenía prohibido, los negros seguirían viajando en una parte para negros”.

El Ventolín toma el escenario, mientras el público continúa ocupando el patio de butacas, a punto de rebosar antes de comenzar la gala. En primera fila, unas cuantas mujeres se arrancan a echar unos bailes de forma espontánea. Se respira mucha alegría en el ambiente.

Comienza la gala con El Ventolín y algunos bailes improvisados. Fotografía de Pablo Gómez.

Comienza la gala con El Ventolín y algunos bailes improvisados. Fotografía de Pablo Gómez.

Se hace de nuevo el silencio cuando El Ventolín hace mutis por el foro y las luces bajan. Aunque por poco tiempo. Enseguida aparecen en el escenario dos míticos de nuestra tierra: Maxi Rodríguez y Milio’l del Nido. Ellos son los maestros de ceremonias. “¿Cuáles son nuestras armas?”, se pregunta Maxi, que sospecha que puede haber “algún espía de la CIA o de SEDES oculto entre el público”. Risas. Y él mismo se responde: “nuestras armas son la música, la poesía y la animación”. Milio’l del Nido agradece la enorme afluencia: “la mayor fuerza es la vuestra, que estéis ahí y que quede pequeño el teatro”, lo que demuestra, dice, “que los de La Madreña no están solos”.

Y tanto que no están solos, más de una docena de artistas -de mundos tan variados como el folk, el rap, el teatro, la poesía o el humor- esperan su turno para aportar su “granín de arena”, como explica Ambás a PERIODISMO ASTURIANO minutos antes de comenzar la gala. “Que la xente te procesá por facer cultura pública y abierta paezme terrorífico”.

Ambás, durante su actuación. Fotografía de Pablo Gómez.

Ambás, durante su actuación. Fotografía de Pablo Gómez.

Maxi Rodríguez presenta a “el míticu Ambás”, que acude como representante del “micromundo” de la tradición en Asturias, una tradición “que no ye algo carca y que tien el nuesu espaciu en La Madreña”. En este centro, reivindica Ambás, “toos les díes son ‘nueche blanca’ y no esta pijada de facer la Noche Blanca una vez al año”. Antes de comenzar su interpretación acompañado por la pandereta, recuerda a la “muyer que me enseñó esti cantar”: una mujer que “sufrió la represión, que llevó palos en la posguerra, que tuvo al home presu, que vivió lo que tamos viviendo agora”.

Contra la represión también lucha la poesía “macarra” e incendiaria de Alba G. (que en vez de G. prefiere ‘punto G’) y de Pablo X. Con las connotaciones del ‘punto G’ de ella y la ‘X’ de él, se pueden imaginar por dónde van los tiros. Caras perplejas del público con uno de los poemas de ella. “El Estado ha intentado violarme”, comienza, pero, ¡oh sorpresa! : Al final fue ella quien lo violó, “porque llevas toda la puta vida provocando”, finaliza y sonríe.

Después de una cálida actuación de Vaudí que, además de sus ritmos brasileños, ofreció una versión de “Billie Jean”, aparece en escena la ‘Pequeña compañía de nenos grandes enormes’ para hacer una magnífica crítica de la empresa SEDES: “una empresa de todos y para todos” que “patrocina esta gala”.

La 'Pequeña compañía de nenos grandes enormes', parodiando a SEDES. Fotografía de Pablo Gómez.

La ‘Pequeña compañía de nenos grandes enormes’, parodiando a SEDES. Fotografía de Pablo Gómez.

Risotada general entre el público mientras entran en escena SilVidos y Gemidos. “Larga vida a La Madreña”, gritan las hermanas, que interpretan el “Ojalá” de Silvio Rodríguez. A continuación, Perro Blanco Blues logra que el público coree a una sola voz “no me parece bien”, antes de cantar un cuento en el que explica que quiere “ser Robin Hood de los bosques de Sherwood para robar a los ricos y dárselo a los pobres”.

Se siembra el desconcierto entre el público cuando este ve aparecer en escena a dos hombres, uno de ellos montado en un burro (de peluche). El otro lo presenta como “el padre de todos los ovetenses”. Los espectadores comenzamos a sospechar de quien se trata. Y lo confirmamos cuando dice ser “gobernador civil” y no “delegado del Gobierno”. Aplausos atronadores para los “nenos grandes enormes”.

Los siguientes en actuar son Pablo Und Destruktion, que pone los pelos de punta al personal con su “Pierde los dientes España” y los raperos Arma X, que arrojan sus rimas contra el sistema con contundencia: cantan que somos “campeones en fútbol y baloncesto”, pero también “en desaparecidos en la Guerra Civil y en recortes”. Ellos terminan con su “manos arriba, esto es un atraco; manos arriba, nos apuntan desde el banco” y el público, entregado, con las suyas en alto.

Silencio expectante cuando aparece Nacho Vegas. En declaraciones a PERIODISMO ASTURIANO, el cantautor gijonés aseguraba antes de la gala que “de un par de años a esta parte, los movimientos sociales son los verdaderos elementos de transformación social”, y que “los centros sociales ocupados y autogestionados son los que le están dando vida a la ciudad y están recuperando espacios públicos para la gente”. No nos quiso confesar los temas que había elegido para la ocasión, aunque no era difícil de imaginar.

Nacho Vegas, habla con PERIODISMO ASTURIANO antes de la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Nacho Vegas, habla con PERIODISMO ASTURIANO antes de la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Aparece en escena con la única compañía de un ukelele. Y comienza con “Matar vampiros”, un tema que habla de una ciudad triste, “como quieren que sea Oviedo si desaparece La Madreña”. Por ello pide justicia para los imputados y “que se nos devuelva la ciudad”.

Más contundente aún es la segunda canción que interpreta, “Cómo hacer crac”. En ella cuenta la degeneración del mundo en que vivimos. Por eso y, como hace últimamente, Vegas cambia el “compras pan de Bimbo y dos yogures” por el “robas pan de Bimbo y dos yogures”. Y sigue: “si esto no es un final, es la bomba que va a estallar” porque “en toda España solo suena un crac. En occidente solo se oye un crac”.

"Madreñas" y simpatizantes se suben al escenario al final de la gala. Fotografía de Sveta Poutilina.

“Madreñas” y simpatizantes se suben al escenario al final de la gala. Fotografía de Sveta Poutilina.

Llegados a este punto, los organizadores llevan un rato mirando el reloj. Hay prisa por terminar porque, como recuerda Maxi Rodríguez, “a las diez nos botan”. Así que turno para las últimas actuaciones, la de la alemana Fee Reega, seguida por el duo Herrmanos. Estos últimos versionan “Molinera, molinera” con guitarra eléctrica, flauta dulce y batería. Pero no lo hacen solos. Antes de su actuación, uno de los imputados se dirige al auditorio para pedir que suban al escenario todos aquellos que se sientan “madreña”. Petición imposible de cumplir porque, hoy, todos se sienten “madreña”.

Protestas en los Premios Príncipe: “tocando la gaita” a la oligarquía

Hay gaitas… y gaitas. Unas reciben en la puerta del teatro Campoamor a los invitados a la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias. Y otras, unos pocos metros más allá, en la plaza de la Escandalera, defienden la “Asturias real”.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

A las gaitas oficiales se las escucha muy bien; a las otras, algo menos: la delegación del Gobierno se ha esmerado como nunca en silenciar la protesta ciudadana contra lo que representan estos galardones. Pero el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, no consiguió del todo su objetivo. Pretendía prohibir la convocatoria pero, in extremis, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias dio la razón a los trabajadores en su derecho a manifestarse.

Las contragaitas, silbatos, abucheos y cánticos no se percibieron en el interior del teatro Campoamor. Pero se produjo una imagen hasta hace poco inaudita: la monarquía en primer plano con un trasfondo de banderas republicanas y una pancarta contundente: Fartones II.

La protesta estaba convocada para las cinco de la tarde. A las cuatro y media, ya se escuchaban pitos y abucheos, aunque a esa hora aún era mayor el número de antidisturbios que el de manifestantes. A pesar de ello, comenzaban las primeras trifulcas. Una de ellas fue protagonizada por un policía que pretendía desalojar a los ciudadanos que no tienen relación con Liberbank, ya que este año habían sido los afectados por la deuda subordinada de la antigua Cajastur los que consiguieron el permiso para la concentración.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

Marco Antuña, de la CSI Cajastur, explica que el jefe de los antidisturbios le dijo que “aquí solo se podía hablar contra Cajastur-Liberbank” y que “si se decía algo contra los premios” el responsable era él. Antuña cree que “el delegado del Gobierno está rabiau” porque “no quieren que se vea ni que se oiga a la Asturias real” y que por eso intentan presionarles.

Manuel Alonso es uno de los afectados por la deuda subordinada. Los 20.000 euros que creyó meter en un plazo fijo, están ahora en el aire. “Vengo a protestar contra los ahorros que me robaron, me dijeron que era como un plazo fijo, que tenía las mismas condiciones, que un año no lo podía sacar, que a partir del año podía sacarlo total o como quisiera, y a final de cuentas llego a la caja y me dicen que no puedo tocarlo, los sinvergüenzas”.

Me lo cuenta mientras un grupo de gaiteros tratan de “tocar la gaita” a los que están al otro lado de la plaza, a los que recorren con pompa y boato la alfombra azul que lleva al teatro Campoamor. Una gaitera muy joven me explica que se juntaron de forma “espontánea”, montando un grupo en Facebook, para protestar contra unos premios que “están fastidiándonos a todos”, porque, dice, “esa gente está quitando pisos a la gente, y hacen estos eventos como un lavado de cara”. Los gaiteros antisistema respondieron a una convocatoria denominada “roncones versus Borbones”, aludiendo al instrumento musical, e interpretaron canciones tradicionales. La que más éxito tuvo, sin lugar a dudas, fue El Pozu María Luisa. Un tema que gustó, sobre todo, a los mineros de las subcontratas de Hunosa, también presentes en la protesta. Pero hubo más: la charanga “El Ventolín” interpretó el Santa Bárbara Bendita y el Himno de Riego.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

Aunque la concentración fue convocada oficialmente por los afectados de Liberbank, participaron un gran número de colectivos: trabajadores de Tenneco, las mareas blanca, negra y verde, parados, precarios, republicanos y ciudadanos de todo tipo y condición. También usuarios del CSOA La Madreña como David Acera, uno de los cinco imputados por un delito de usurpación de la antigua sede de la consejería de Sanidad del Principado. Encaramado a la fuente de la Escandalera, me explica que está aquí “para decirles a los verdaderos responsables de esta estafa que ellos llaman crisis, que ya está bien”. David, que se dedica a hacer teatro para niños, no sólo critica a la monarquía, “que es la punta de lanza del régimen”, sino sobre todo, a “los patronos de la fundación Príncipe de Asturias: los grandes banqueros, los empresarios, que son los que de verdad mandan en este país, los que de verdad deciden las contrarreformas educativas y demás”.

También estuvieron presentes varios miembros de Izquierda Unida; entre ellos, su coordinador general, Manuel Orviz, que rehusó la invitación para acudir a la ceremonia de entrega y prefirió sumarse a la protesta en la plaza de la Escandalera. “Las convicciones republicanas se muestran dándole la espalda a estos actos, pero con cortesía”. Orviz denuncia que nos encontramos en una situación en la que “se ha roto el pacto constitucional”, y que “la gente, los de abajo, cada vez lo están pasando peor y los que están ahí dentro representados son los causantes de esta situación”.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

Le pregunto por los ‘capitanes del barco’, y Orviz responde que “está claro que los patronos, que son los bancos, las grandes empresas, representan la defensa de sus intereses” y que “es lógico que los grandes empresarios y la gran banca esté con la monarquía, son sus propios intereses los que están defendiendo”. El coordinador general de IU cree que son las personas a las que “el bipartidismo” ha dejado “sin sanidad, sin educación, sin ley de dependencia y sin ningún tipo de prestaciones sociales” quienes deben presentar una alternativa.

También es contundente sobre la dicotomía que suponen los Premios el portavoz de IU en el Ayuntamiento de Oviedo, Roberto Sánchez Ramos, ‘Rivi’: “es la imagen de las dos Españas. La España de los ricos, la España de la monarquía, el paraguas del gran fraude, de la gran mentira, la España que explota”. Y recuerda que el lugar elegido para la protesta tiene un valor simbólico: “la Escandalera, histórica plaza con un nombre maravilloso, es la de la España que sufre, la España de los trabajadores, de los progresistas, de los 500 euros, de los despedidos, la España real frente a la España irreal”.

El despliegue de antidisturbios sorprendió a muchos, por no decir a todos. Ya antes del comienzo de la protesta, los agentes obligaban a algunos manifestantes a desalojar lugares estratégicos para que no fueran vistos durante la entrada de los invitados a la ceremonia. Se trataba de evitar a toda costa que salieran en las televisiones o en las fotografías. Una presencia policial que, según ‘Rivi’, “es propia de una esquizofrenia de un delegado del Gobierno que ante el temor de saber que estamos en la verdad pone a unos hombres de Harrelson con porras, con pistolas, que meten miedo frente a la gente real”. Y añade: “los delincuentes están dentro, no fuera”.

Casi 2.000 personas lucharon por dejarse oír. A pesar de todo.

Michael Haneke: violencia que dé asco y no espectáculo

Cuenta Michael Haneke que su abuela le preguntó un día si no podía hacer una comedia. “¿Una comedia? No creo, no se pueden pedir peras al olmo”. De hecho, al premio Príncipe de Asturias de las Artes, le suelen colgar una etiqueta: la violencia. Pero, ¿cuántas maneras hay de tratar la violencia en el cine? La de Haneke es clara: “dar asco a los espectadores”. Él considera que en el cine “la violencia se presenta como algo atractivo” y eso le parece “peligroso”. Por eso prefiere “presentarlo de forma fría y distante”, en lugar de convertirlo en “un artículo de consumo de masas”.

Michael Haneke durante la rueda de prensa. Fotografía de Pablo Gómez.

“Hay cosas que me cabrean o que me entristecen y ahí es donde voy con mis películas”. Es su leitmotiv. Tampoco haría cine de acción: “no quiero decir que no deba existir, pero me parece que es una especie de atontamiento general del público”.

Si le llaman provocador, él responde que sólo pretende “describir la realidad un poco más allá de la superficie” y si alguien le pega “etiquetas en la frente”, lo achaca “al oficio de los periodistas”.

“Soy alguien que va poco al cine”

Reconoce Haneke que va “poco al cine”. Curioso. Del nuestro conoce algo de Almodovar. Sobre el futuro de la industria se niega a ser profeta: “no sé qué va a ocurrir con el cine en diez o veinte años, claro está que con internet, los cines están muriendo”, aunque puntualiza que “no morirán del todo porque la gente quiere sentir esa sensación de estar compartiendo una película”.

El director, que comenzó su carrera cinematográfica a los 46 años, cuenta que para su última película, ‘Amour’, se basó en una historia que “sucedió en su familia” y que, aunque no se ciñó a la realidad, fue algo que le incitó a hacerse preguntas y a reflexionar sobre el tema.

Y si le preguntan qué va a hacer en el futuro, se muestra reticente: “no quisiera decir demasiado porque en el pasado he anunciado proyectos y durante el trabajo cambiaba de idea y lo que había anunciado lo tenía que desmentir”.

“No tenía conocimiento de estos premios”

Durante la rueda de prensa que hoy ofreció en el hotel de La Reconquista, el director confesó que “no tenía conocimiento de estos premios” hasta que se le propuso, aunque sí dijo estar “muy contento” por haber obtenido el galardón y por “haber tenido la suerte de conocer el casco antiguo de Oviedo, el prerrománico, y haber comido al sol de Asturias”.

Muñoz Molina considera “un esperpento” la política educativa

El escritor Antonio Muñoz Molina, premio Príncipe de Asturias de las Letras, ha dedicado gran parte de la rueda de prensa que ha ofrecido esta mañana en el hotel de La Reconquista a cargar contra el actual modelo de sistema educativo. Preguntado por el dato del bajo nivel de comprensión lectora en España, ha calificado la gestión política educativa como una “obra teatral” en tres actos. El primero sería, a su entender, la publicación de este tipo de datos; el segundo, que “siempre le preguntan a los políticos y no a los profesores”; y el tercero, hacer “una ley atolondrada que se sabe que va a durar muy poco”.

Antonio Muñoz Molina, durante la rueda de prensa. Fotografía de Pablo Gómez.

En ese sentido, Muñoz Molina ha lamentado que sean “expertos que están en despachos, psicopedagogos y políticos” quienes decidan cómo debe ser la política educativa en nuestro país, ya que “si los políticos son de izquierda, dicen que la culpa la tiene el franquismo, y si le preguntan a la derecha, dice que la culpa la tienen los socialistas”. El resultado, ha añadido, es “la garantía de la catástrofe”. Por eso, el escritor considera que el problema fundamental es que “hay que ponerse de acuerdo en lo básico, preguntando a la gente que se dedica a ese trabajo, a la gente que lleva toda la vida en las aulas”, unos profesores que, a su juicio, “son tratados como sospechosos de algo” y que trabajan en unas condiciones “cada vez peores”, ya que dedican “más tiempo a rellenar informes, papeles y palabrería” que a enseñar.

Fotografía de Pablo Gómez.

Considera que “hay que ser un poco más pragmático” y no “llenar la escuela de ideología”, ya que “la educación no está para españolizar ni para catalanizar” sino para que la gente “desarrolle sus mejores capacidades en condiciones de justicia y de igualdad, sea cual sea el origen y sean cuales sean las capacidades”.

“Es una cosa de urgencia”, advierte Muñoz Molina, “porque de eso depende todo, no podemos tener un modelo productivo distinto si no tenemos una educación distinta y sólida”. En ese sentido califica la situación actual del sistema educativo como “una vergüenza” y una “función teatral que a estas alturas es ya un esperpento”.

Concentración de rechazo a los Premios

PERIODISMO ASTURIANO ha preguntado a Muñoz Molina su opinión sobre la concentración en rechazo a los Premios, convocada para este viernes por numerosos colectivos, entre ellos precisamente los trabajadores de educación, y sobre alguna de sus críticas a los galardones, como el hecho de que detrás de la Fundación haya patronos como algunas entidades bancarias relacionadas con los desahucios. El escritor lo ha calificado como “una cuestión muy delicada” de la que le “gustaría informarse bien antes de tener una opinión”.

Literatura y crisis del papel

Sobre la crisis del papel, el premiado ha querido establecer una diferencia entre lo que supone escribir en una sociedad democrática o en una totalitaria: “me hace mucha gracia cuando se dice que en una sociedad democrática un escritor tiene mucha valentía”. Valentía es, en palabras de Muñoz Molina, “cuando te dicen que si escribes, te van a pegar un tiro y lo escribes”.