Mongolia: de la revista satírica al musical iconoclasta

Cartel Mongolia Cargado de humor e irreverencia, Mongolia, el musical llegó el pasado Sábado, 11 de Abril, al teatro de La Laboral en Gijón.

No esperen un musical; tampoco una obra de teatro, un monólogo humorístico, mímica… En su lugar, espérenlo todo. Sobre todo, vayan preparados para escandalizarse, para que revisen hasta donde llega su sentido del humor y pasa saber si de todo en la vida podemos reírnos. Para una servidora, la respuesta es sí. Al menos ellos pueden; porque saben hacerlo.

Defienden este espectáculo dos actores principales, Darío Adanti y Eduardo Galán; además de la participación esporádica de Eduardo Bravo. Apoyados todos por un excelente material audiovisual: vídeos, imágenes y canciones tan absurdas como hilarantes.

Cabe destacar la palpitante complicidad entre los dos protagonistas, que logran alternar de forma muy dinámica un personaje desvergonzado hasta el límite y otro que, si bien más recatado y con mejores formas, también tuvo críticas para todo y para todos. Fueron notables las incursiones de Eduardo Bravo, ukelele en mano, regalándonos canciones críticas y humorísticas que aportaron el descanso y la variedad que la intensidad del espectáculo requiere.

Siempre es de agradecer la cercanía con el público, notar sobre las tablas un deseo de conexión, que en esta ocasión se da con creces. Conexión que perfecciona un guión espontáneo y sostenido; una sátira del drama que más ha dado de sí para la comedia en los últimos años: la situación política y económica en España.

No hubo piedad alguna para los políticos nacionales, ni para la casa real. Tampoco hablando de religión, sexo y problemas económicos han tenido estos juglares el más mínimo tacto. Ni falta que ha hecho.

Sabíamos a lo que veníamos. Un divertimento muy recomendable si comulgan con su visión política y social, si no son ustedes de los que se ofenden o escandalizan. No apto para el público edulcorado; como ellos mismos dicen, pensado para “pijoprogres”.

Huelga de 4 jornadas en los restaurantes Burger King de Gijón.

Noventa trabajadores, procedentes de tres de los centros de la famosa cadena de restaurantes de la ciudad asturiana, han convocado una huelga para cuatro jornadas. Todos ellos pertenecen a la empresa SISCOR NORTE S.L.

La huelga está convocada para los sábados 13, 20 y 27 de Diciembre y también el 5 de Enero. Por el momento, la huelga de los días 13 y 20 ha tenido un alto seguimiento y los trabajadores se han manifestado y han estado activos en redes sociales logrando un amplio respaldo popular así como repercusión mediática.

Según los representantes sindicales, esta protesta nace, entre otras cosas, de lo ocurrido los pasados meses de Mayo y Octubre. Sin previo aviso a los trabajados o, en su defecto, a los delegados de personal, se procedió a la supresión del plus de nocturnidad que, según afirman, “supone entre 40 y 200 euros según la jornada de cada empleado”.

Posteriormente, los intentos de negociación concluyeron sin acuerdo, para después anunciar que se aplicarían, entre otras, las siguientes medidas: reducción salarial del 3%, retribución de las horas complementarias como ordinarias y reducción del descanso semanal a un día y medio.

Por todas estas medidas tomadas por la empresa, los trabajadores ejercen su derecho a huelga con la intención de reivindicar unas condiciones más favorables.

Cygnus Estudio: “Apostamos por personas reales y cánones de belleza poco habituales”

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Con motivo de su reciente reorganización y la nueva etapa que se abre ante ellos; Cygnus Estudio (facebook, youtube, blog) se nos presenta con una cara renovada que no dejará indiferente a nadie. Esta joven plataforma artística se arriesga en cada vez más ámbitos. Eva Lombardero, fundadora y encargada de producción, nos lo cuenta todo.

¿Cómo surge Cygnus Estudio y por qué? ¿Cuál es vuestra apuesta cultural?

Surge como una pequeña plataforma artística para que un grupo de amigos pudieran desarrollar sus inquietudes en el plano de la fotografía. Fuimos fichando diferentes profesionales, peluqueros, maquilladores y técnicos de iluminación, intentado que pudieran también desarrollar sus propias inquietudes. También fuimos proponiendo colaboraciones a diferentes diseñadores y diseñadoras locales para que juntos pudiésemos promocionar nuestros trabajos. Actualmente la publicidad es algo muy caro y está al alcance de unos pocos, tampoco a los medios de comunicación les suelen interesar proyectos de este tipo. Así que decidimos unir nuestras fuerzas y hacer algo diferente, no limitarnos a las típicas sesiones de fotos. Apostamos por hacer cosas diferentes, como eventos en los que el público pueda ver que hay detrás de la fotografía final. Nuestras señas son la creatividad y el impacto visual.

Háblame del equipo de Cygnus, ¿qué os hace diferentes?

El equipo de Cygnus es bastante amplio ya que, dependiendo del proyecto, incluimos unos profesionales u otros. Contamos con varios fotógrafos, peluqueros, maquilladores, técnicos de iluminación, personal en producción, modelos… Y lo que nos hace diferente es la colaboración y la aportación de cada uno de ellos. Estamos abiertos a todo tipo de proyectos e intentamos combinar diferentes formas de arte en un resultado final. Nuestras sesiones cuentan una historia, trabajamos juntos sobre un concepto y todos aportamos; luego, de una forma ordenada y organizada, sacamos el proyecto.

En lo referente a vuestro trabajo en el sector de la moda, ¿qué alternativa supone frente al sector más comercial y extendido?

Creemos que el sector de la moda esta excesivamente encasillado, además nos preocupa el elitismo que arrastra. Apostamos por las personas reales y los cánones de belleza poco habituales. Intentamos trabajar en el concepto de que todas las personas tienen algo bonito y digno de resaltar, solo hay que trabajar el estilo, el escenario en el que colocarlas, la luz, el atrezzo… Nos gusta que las imágenes nos transmitan y nos transporten.

Ahora os empezáis a involucrar en el sector de los eventos; en cuanto a esto, ¿cuáles son vuestras propuestas y qué ofrecéis?

Ofertamos casi de todo, dependiendo del evento y del presupuesto. Por supuesto la parte gráfica de fotos y videos de ‘making of’, para poder promocionarlo a posteriori. Y además estamos comenzando a introducir animación, artistas callejeros… Como en el Xixón Burning, que mientras el equipo creaba sus peinados y maquillajes, ‘El niño’ hacia un grafiti en el escaparate de la tienda Visionart. En otros eventos, como pueden ser comuniones, bodas o cualquier otra celebración podemos aportar grupos musicales, animadores, servicio de catering, etc. Pretendemos abarcar todos los campos aportando el espíritu de la originalidad sello de Cygnus.

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Entre otros muchos trabajos, habéis realizado una serie de láminas para la Revista de la Sidra; cuéntame algo sobre estas fantasías ¿Cuál fue su intencionalidad? ¿Cuáles las perspectivas de futuro?

Este proyecto nace por la necesidad de promocionar los productos de la tierra de una manera más creativa, ¿por qué no hacer algo bonito y que pueda llegar a otro tipo de público? En un intento de que la sidra y el arte de vanguardia pueden fusionarse, nace esta colección de láminas, cuidadosamente diseñadas, en que cada trabajo es único, es una alegoría de nuestra tierra y una alabanza a la cultura sidrera. Esta es una de la propuestas más arriesgadas de lo últimos tiempos. Creemos que para exportar este producto tan nuestro no solo es necesaria la calidad del mismo; al consumidor hay que ofrecerle algo más. La mayoría de estas campañas de promoción tienden a utilizar elementos demasiado tradicionales. Estas creaciones se pueden aplicar tanto a láminas, como etiquetas de embotellado o elementos de decoración.

Me gustaría que me hablases un poco de vuestra forma de trabajar con respecto a las colaboraciones, ¿a qué estáis abiertos y en qué os gustaría participar en esta nueva etapa de Cygnus?

Estamos abiertos a casi todo tipo de propuestas. Recientemente hemos colaborado, por segundo año, en la parte gráfica de la creación de un calendario de moteros y moteras para la recaudación de fondos destinados a la investigación de los lesionados medulares. La recaudación ha sido donada íntegramente al hospital de parapléjicos de Toledo. Nos gusta que la gente nos escriba y nos cuente sus ideas y entre todos sacar un proyecto con estilo Cygnus. Nos escribe mucha gente desde diseñadores que quieren sacar a la luz su trabajo hasta asociaciones para recaudar fondos o tiendas que necesitan promoción. Nos gusta participar y echar una mano en lo que podemos y entre todos pintar un futuro mejor.

Por último, y si nos puedes desvelar algo, háblame sobre los futuros proyectos de Cygnus, ¿con qué nos vais a sorprender la próxima vez?

Actualmente estamos trabajando en la promoción de varios modelos. Uno de ellos es Ángel Rodian, que ha escogido a Cygnus Studio para reconducir y ampliar su carrera, no sólo como modelo de pasarela, sino como Fitness Model. Aprovechando su anatomía perfecta lo hemos usado como lienzo, creando un Body Painting sobre su cuerpo. Hacemos un llamamiento a desencasillar a los modelos de lo típico: gente guapa haciendo lo mismo de siempre. De nuevo reivindicamos nuestra propia visión del mundo de la moda desde el prisma de la creatividad y siempre arriesgando.

Antonio Íñiguez Escobar: “Hay que morir de un ataque de vida”

Imagen de Íñiguez Escobar

Considera a Gijón la antesala del paraíso y hace referencia a su familia y amigos con una especie de “todo por ellos y todo para ellos”. Antonio Íñiguez Escobar se estrena con el Diccionario Irónico-Filosófico de máximas y mínimas, repleto de aforismos satíricos y mordaces que abordan todos los temas de la vida; además, también ha publicado La ambición de Norman Roy, tal vez una suerte de novela autobiográfica. Si Gijón es la antesala del paraíso, él es, como mínimo, San Pedro.

¿Qué le impulsó a empezar a escribir aforismos?

Existen poderosísimos motivos:

Son la quintaesencia de la prosa, en tanto en cuanto te obligan a ser conciso y preciso.

Hay que tratar de enganchar, como las ofertas de LIDL, cuyo folleto siempre me leo en el baño, hasta que tengo unas ganas irresistibles de terminar con mi aseo cotidiano y acudir a comprar el chocolate con leche a 0,35 ¡La calidad no es cara!

Sirven para brindar en una frase un pensamiento, un sentimiento, una forma de vida, una forma de ser. Resulta que, al final, en una sola frase, que parece tan sencilla, estás describiendo, definiendo un mundo.

En la sociedad de consumo por antonomasia, ya no se detiene a reflexionar ni Blas. Así que para tratar de acercarse a todo el mundo hay que decir algo directo, que impacte. Pero además, debe de ser muy breve. Y, por último, hacer que no parezca muy profundo y revestirlo de ironía, porque la gente no quiere complicaciones. Por tanto, hay que despistar un poco con una frase que parezca más o menos simpática y luego, ¡zas!, asestar un zarpazo.

Siempre he creído que los maestros del aforismo eran algo así como los poetas de la prosa, en tanto en cuanto su capacidad de síntesis es similar. En ese sentido, si alguna vez escribo alguna sentencia digna de ser tenida en cuenta, eso sólo es gracias al magisterio impagable del más grande constructor de aforismos de todos los tiempos, Nicolás Gómez Dávila. Un genio absoluto.

¿Quién es exactamente Norman Roy y por qué él?

Norman Roy es el tipo más auténtico que he conocido; pero debo reconocer que gran parte de su mérito se debe a Fermion Boson, su auténtico alter ego.

Pero yo creo que tanto el misterio de uno como el del otro personaje deben ir desvelándose con naturalidad y con el tiempo.

Sólo puedo decir con respecto a Norman algo decisivo: la realidad supera a la ficción por goleada.

Norman Roy publica en Facebook. ¿Por qué en esta plataforma?

Están muchos de mis amigos más queridos en Facebook ¡Y yo escribo, sobre todo, además de para comprender y para comprenderme, para honrar a mis amigos y a mi familia! Escribo para ellos. Y me gusta hacerles protagonistas de cuanto escribo, puesto que ellos son los protagonistas de mi vida. Quienes me hacen feliz continuamente.

¿Alguna vez pensaste el alcance que llegaría a tener su humilde proyecto?

Bueno, tampoco tiene tanto alcance. Si es más sencillo: esto se debe a la generosidad inmensa de mis amigos, que me promocionan mucho.

En una de las entrevistas que ha concedido, hace mención a su abuelo y cómo él inculcó en usted la pasión por imaginar y crear. Hábleme un poco más de ello.

Mi abuelo Luis Escobar Bordoy era una especie de humanista, un sabio descomunal. Lo hacía todo con facilidad, y deseaba transmitir esa facilidad a los demás. Redactó unos ‘Apuntes de economía política’, por ejemplo, que reflejan a la perfección cuanto digo.

Pero, por encima de todo, muy por encima, era de una bondad proverbial. En la Guerra Civil Española lo adoraban en los dos bandos -y eso es mucho decir-. Cuando venía a jugar con nosotros en Begoña, se organizaba una verdadera revolución. Era un tipo emocionante.

La verdad es que fui muy afortunado: tuve dos abuelos excepcionales. Porque nunca vi a nadie con la ironía de mi abuelo paterno, Baudilio Íñiguez. Si a mi abuelo Luis le debo mi pasión por la literatura y por la vida, a Baudilio siempre le deberé el poder aplicar la ironía a ambas para desafiar con una sonrisa burlona los desafíos de la existencia.

Siempre hace usted referencia a la pasión que siente por sus padres y por Gijón, sus “tres patrias”. ¿Cuánta influencia de tus padres y su forma de ver el mundo crees que alberga tu Diccionario Irónico-Filosófico? Por otro lado, ¿por qué define Gijón como “la antesala del paraíso”?

Si yo tengo alguna cualidad, algo bueno que ofrecer, algo mínimamente digno de mérito, ese algo tiene y tendrá siempre el sello de mis padres. Mamá tomó el testigo del abuelo, y es la bondad y la inteligencia -que van de la mano- personificadas; mi padre es el tipo más recto e insobornable que he conocido.

Ellos me inculcaron a fuego el amor al prójimo, el perdón, la integridad, el concepto del honor… Yo dejo mucho que desear, y no estoy a la altura de semejantes enseñanzas; pero, desde luego, cuando salí al mundo, no encontré unos códigos tan puros como los que ellos trataron de enseñarme. No encontré jamás manual de vida mejor. Y ese es mi horizonte, lo alcance o no. Cómo no voy a sentir pasión por ellos.

¿Y Gijón? Gijón es comer, beber y vivir. Pérez de Ayala lo llamaba la Andalucía del Norte. Es que hay que verlo para creerlo: la nobleza proverbial de un gijonés aleada con alegría ¡Eso es imbatible!

Hay que recorrer una vez, sólo una vez y nada más, un día soleado y de marea baja, con los pies descalzos, junto a la orilla, la Playa de San Lorenzo; calzarse en la escalera 15, y andar kilómetros y kilómetros hacia la Providencia, hacia el Infanzón, y contemplar Gijón desde allí. Si alguien tiene dudas entonces de que sea la antesala del Paraíso, necesita una entrevista urgente con el cansino de Alain Afflelou.

No me creo que un empresario, abogado, intelectual, escritor y vividor también se considere mediocre… Con sus aforismos, ¿quiere abrirle los ojos al mundo o recordarse a usted mismo que debe mantenerlos abiertos?

No soy mediocre, sino supermediocre. Un caso único. Lo que quiero es tenerlos bien abiertos yo, para no meter la zarpa por enésima vez, que es mi especialidad.

Soy crítico con el mundo que me rodea, pero cuando me miro al espejo me descojono vivo. Eso sí, creo que tenemos un inmenso margen de mejora ambos, el mundo y yo, y me voy a poner manos a la obra ¡ya!

¿De cuál de sus tenaces definiciones se siente más orgulloso? Personalmente, mi favorita: “Cuando los españoles despertaron, España ya no estaba allí”; estoy deseando que se explaye en esto.

Me gustan las que alientan sobre nuestras posibilidades y esperanzas. Aunque no me engañe sobre las duras realidades de la vida, confío plenamente en un mundo mejor. Hay gente excepcional que nos enseña continuamente el camino. Me gustan citas como “El miedo es libre, pero yo más” en la medida en que alertan sobre nuestros temores, pero dan fe de nuestras inmensas posibilidades.

En cuanto a tu favorita, tiene varios filos: uno expresa mi agradecimiento a Augusto Monterroso, maestro hondureño-guatemalteco del relato y de la concisión, y a su microrrelato ‘Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí’; otro, es una forma de darle la vuelta a la cita de Monterroso, como suelo hacer en varios aforismos; por último, es una forma de decir que los españoles aún no han despertado, y que cuando lo hagan, probablemente ya no exista. Pero ‘We can!’, que diría ese alumno aventajado de Zapatero y de Rajoy que es Obama.

En cuanto a su primera novela, La ambición de Norman Roy; hay un gran salto de complejidad, si bien novela y aforismos requieren del mismo ingenio. ¿Por qué se lanzó a este proyecto? ¿Qué es lo que le mueve exactamente a contar esta historia?

Amando de Miguel, maestro y amigo del alma, dice que para escribir hay, simplemente, que hacer dos cosas:

  1. Leer mucho
  2. Tener experiencias

A mí, por encima de todo, lo que me gusta es vivir. No voy a ser nunca el tipo de ‘escritor en su rincón’ que abunda. Voy a vivir, que es lo que importa.

Pero, de alguna manera, no puedo resistirme a contar mis vivencias por dos motivos: porque las he vivido con amigos y personas que he querido mucho, o con otros seres vivos menos agradables a quienes agradezco que me mantengan alerta y en forma. Con amigos a quienes quiero homenajear inmortalizándoles, por modestas que sean mis letras.

Y, en segundo lugar, porque al contar una historia, no cabe duda: la estoy volviendo a vivir. Y eso es una gozada: aunque tenga sus complicaciones, esa historia ha supuesto recorrer un camino repleto de emociones. ¡Hay que morir de un ataque de vida!

De mi tierra mojada. A un abuelo

De mi tierra mojada, que es verde y negra.
De esa tierra que antaño clamó,
cuando la teñían de escarlata,
hasta que lo perdió todo.
De esa tierra vacía y desesperada,
de esa tierra querida y valiente,
de esa tierra nació.

Enraizado en la negra piedra,
nació ese espíritu que hoy
yo quiero llevar por bandera.

Que sostenga el verde, que sostenga el negro.
Que soporte la lluvia y que beba de ella,
el magnífico árbol de la conciencia.

De cuyas ramas, algún día,
surgió esa hoja que hoy soy yo.
De cuyas ramas también, algún día,
cayó esa hoja, ya parda que hoy,
sobre el frío musgo,
aguanta serena el incesante caer de la lluvia.

Si algún día el viento viene a buscarme,
y ojalá lo haga,
si de mi árbol me arranca,
que no sea osado
y que no se le olvide.

Si me quita el frío,
que al final me lo devuelva.
Quiero irme tiritando.
Que no se le olvide devolverme.
Que me haga tomar el camino de vuelta
cuando llegue el momento;
y también cuando llegue el momento,
que me deje caer.

Yaceré junto a él, tan serena,
y que nos moje la misma lluvia.

Si tú nunca perdiste el Norte,
querido Norte.
Y yo sé que no lo hiciste.
Conóceme y quiéreme
como siempre has hecho
y date cuenta de que no soy como tú.

Posa tu mirada en mi camino
y disipa la niebla que me ciega
con esos ojos límpidos
que tanto añoro.

Devuélveme esa luz que te llevaste,
aunque sólo sea en parte, aunque sólo sea a veces…
Y es que desde que te fuiste,
en parte no veo, a veces no veo.

Recuperaré ese olor.
Miraré el Sol.
Y sentiré la lluvia y pisaré la Tierra.

Recuperemos juntos el sabor.
Devuélveme el calor y la risa,
cántame de nuevo.
Hazme bailar como antes.
Déjame oír tu voz ,
cuéntame el último cuento,
esta noche.

Envíame un poquito de lo que no te dio tiempo a darme cuando estabas aquí.
Y así te tendré siempre:
Y así seré mejor.
Y seré más como tú.

Adrienne Stern: “En Nueva York te juzgan continuamente, pero Gijón te recibe con los brazos abiertos”

Adrienne Stern, el pasado fin de semana, en Gijón. Imagen de Bernaldo Barrena

Adrienne Stern, el pasado fin de semana, en Gijón. Imagen de Bernaldo Barrena

Adrienne Stern, directora de casting estadounidense, realizó la pasada semana un viaje relámpago a Gijón con objeto de impartir una ‘master class’ a los alumnos del taller de teatro que organiza la profesora de interpretación y directora de cine Konchi Rodríguez.

Descubridora de grandes talentos cinematográficos entre los que figura Ryan Gosling, Stern acercó la industria americana del cine a los alumnos y alumnas del taller, en una experiencia que todos han calificado como inolvidable. PERIODISMO ASTURIANO charló con la directora sobre el mundo del casting y el cine.

¿Cómo descubrió que se quería dedicar a este oficio? ¿Qué pasos la condujeron hasta donde está?

Siempre he estado interesada en la industria del entretenimiento, no sabía cuántos trabajos diferentes incluía. Nunca quise actuar, pero decidí hacer unas prácticas en una oficina de casting y mientras estuve allí me enamoré de los casting, de los actores y fui muy afortunada porque me ofrecieron un trabajo a tiempo completo. También pude conocer a muchos directores que me ofrecieron trabajar con ellos, así que pronto tomé la decisión de formar mi carrera independiente. En dos años, estaba lista para que mi nombre fuera el de una directora de casting.

De la larga lista de películas en las que ha participado, ¿siente alguna más especial que el resto?

La gente siempre pregunta por The Believer, porque con ella empezó Ryan Gosling y su carrera. Su gran actuación la convirtió en una experiencia memorable para todos, incluida yo, por poder trabajar con él, esa película no me traído más que alegrías y éxito.

De entre la también larga lista de talentos que ha descubierto, como el citado Ryan Gosling o Nikki Blonsky ¿hay alguno del que se sienta particularmente orgullosa?

Probablemente volvería a Ryan Gosling, también Mira Sorvino, Matthew McConaughey, Aston Kutcher, mencionaste a Nikki Blonsky… La lista continúa y continúa.

Cuando está trabajando durante una audición, ¿hay algún momento clave en el que se de usted cuenta de que esa persona que acaba de entrar por la puerta es la adecuada para el papel?

Sí. Cuando estás en una audición viendo a mucha gente para el mismo papel, de repente alguien entra por la puerta y tiene un cierto ‘look’, lee el texto de una cierta forma, han hecho las elecciones adecuadas sobre el guión y sientes algo mágico, que el papel cobra vida; y te das cuenta que esa es la persona adecuada. Así todo el mundo se emociona mucho, le pides que vuelva a leer, tal vez conciertas una cita y estás realmente contenta y esperanzada de haberle encontrado. Es parecido a cuando tienes citas y te enamoras.

¿Qué necesita ver en un actor o actriz para decir “es el elegido/a”?

Tienen que estar preparados, tener talento, ofrecer algo especial que estamos buscando. Puede ser un ‘look’, la habilidad de entender un papel que, por su complejidad, sólo ellos pueden entender… A veces son las elecciones que hacen sobre el guión y que nadie más ha hecho. En realidad, todo lo que nos enfoque en su dirección.

¿Por qué prefiere trabajar en la industria del cine independiente?

Adoro la industria del cine independiente, las películas independientes te dan la oportunidad de trabajar como un equipo con el director y el productor. Los guiones son muy creativos, todo el mundo trabaja junto y hay una visión conjunta buscando dar lo mejor y sacar el máximo del talento con el que trabajamos. Es realmente divertido.

Stern, con Konchi Rodríguez y los alumnos del Taller de Teatro, en Gijón. Imagen de Bernaldo Barrena

Stern, con Konchi Rodríguez y los alumnos del Taller de Teatro, en Gijón. Imagen de Bernaldo Barrena

Ha impartido usted una clase de interpretación a los alumnos y alumnas del taller de Konchi Rodríguez ¿Cómo valora este curso, esta ciudad y la experiencia, en general?

Esta experiencia me ha cambiado la vida; haber sido invitada a Gijón, una ciudad que, honestamente, no sabía que existía. La primera vez que Konchi contactó conmigo y eché un vistazo a la ciudad, pensé “parecen los Hamptons de Nueva York”. Es una ciudad sofisticada, la gente parece interesante, la comida suena fenomenal… Además sé que he hecho nuevos amigos para toda la vida, que he podido cambiar las vidas de algunos compartiendo mi vida en Nueva York y mi experiencia en la industria del cine. Ahora mismo estoy aquí sentada con la preciosa Paula Fernández que ya está en camino para su mágica carrera. Realmente desearía poder llevarme a todo el mundo conmigo y darles una oportunidad. Lo importante es que ahora sé que estáis ahí.

Es como cuando coges un mapa del mundo y marcas con un boli todos los sitios en los que has estado. voy a hacer muchas, muchas marcas aquí, recordaré esto siempre. Espero convertirme en una visitante de honor para vosotros aquí en Gijón. Es muy diferente de Nueva York, allí todo el mundo te mira de arriba abajo y deciden si les gustas o no, te juzgan continuamente. Pero esta ciudad te recibe con los brazos abiertos, todo el mundo te recibe con una sonrisa, incluso aunque no habléis el mismo idioma. Notas que la gente está contenta de que estés aquí, contentos de aprender de ti. Ha sido maravilloso.

Para todos aquellos actores y actrices que no han podido participar en este curso, ¿cuál es la primera recomendación para ellos para poder introducirse en la industria americana?

Como ya he contado a los maravillosos alumnos que he tenido en este curso, ser actor es algo universal. Seas de donde seas, ya hay un montón de gente alrededor del mundo con la que tienes algo en común. Como también he dicho en el curso, el primer paso para un actor es tener una página web, estar en IMDb pro, en Facebook… Ir a festivales de cine, empezar a mandar emails, hacer amigos y trabajar con Internet es lo más importante. Realmente es la forma de conocer mundo y conseguir oportunidades. Aún no sé cuánto podré sacar yo de esto, de momento haber conocido a un grupo maravilloso de gente que, de no haber recibido el email de Konchi, seguro que no habría conocido.

Ahora quiero volver a casa y compartir esta increíble experiencia con mi gente y mi familia. Puedo sentir, puedo notar que este lugar será un lugar importante para la industria del cine. Así que sólo puedo estar agradecida por haber sido yo la persona que os ha presentado la industria del cine, que os ha abierto los ojos y ayudado en vuestro camino y vuestra carrera. Como siempre digo, sólo estamos a un email de distancia.

César Mallorquí: “Si yo me llamase Arne Saknussemm, viajaría al centro de la Tierra en zapatillas”

César Mallorquí. Imagen de Javier Rodríguez Alonso

César Mallorquí. Imagen de Javier Rodríguez Alonso

El hijo del que fuera creador del mítico personaje El Coyote se rindió a la tradición familiar. Gracias a esto, César Mallorqií es, a día de hoy, uno de los principales referentes de la novela juvenil española. El que se ha ganó el título de “Abominable hombre de las letras” pasó por la Semana Negra con su novela, La isla de Bowen, como finalista al Premio CelsiusCon el sentido del humor que le caracteriza, defiende “la aventura por la aventura”.

No puedo evitar preguntarle por su padre, ya que el mío propio, devoto fan de El Coyote, me mataría si no lo hiciera. ¿En qué manera influenció en su concepción de la literatura y su forma de escribir?

¿El Coyote o mi padre?

Ambos.

Pues El Coyote fundamentalmente prestándome su nombre, ya que su verdadera personalidad era César de Chavo y por él me llamo César, así que cuidado conmigo. Y sí claro, por supuesto, nací entre libros. Me crié entre libros y, sobre todo, con el constante sonido de máquina de escribir funcionando, que echo de menos ahora que ya no está. Pero sobre todo el que tu padre o alguien cercano a tu familia ejerza un trabajo tan poco normal como es el de escritor, hizo que yo lo viera como normal.

Antes de dedicarse plenamente a la literatura pasó por varios trabajos. ¿Los consideraba medios para llegar a su auténtica vocación o simplemente surgieron por el camino?

Tiene que ver con lo que contaba antes de mi familia; mi padre era escritor, un hermano justo anterior a mí también iba a ser escritor… ¿Y yo también? Resultaba absurdo, qué coñazo de familia. No me lo planteé, pero escribía porque escribir me encantaba. Siempre pensé en dedicarme al periodismo, de hecho empecé muy joven, con diecisiete años, en La Codorniz, y consideraba que el cupo de escritores en mi familia ya estaba completo. Cuando pensé en ser escritor me di cuenta de que se necesita un gran diálogo autocrítico; exigirte más de lo que puedes dar. Y tienes que hacerlo durante un tiempo. Yo no podía hacerlo, y era incapaz de escribir una novela; escribía relatos, cuentos,…pero escribir una novela me era imposible, es algo sumamente difícil.  Así que lo dejé y me dediqué al periodismo, que me decepcionó. Era la época de la dictadura, la represión… Luego me dediqué a la publicidad, que también me decepcionó. La alternativa era salir a la calle a pedir dinero o escribir, así que me rendí a la tradición familiar, me senté conmigo mismo a ver por qué narices no podía escribir una novela. Fue todo el destino.

El hecho de que sus novelas sean fundamentalmente juveniles, ¿podría deberse a que en la batalla interior que todos tenemos entre el niño y el adulto en usted gane más el niño? ¿O tal vez se deba a que es un público más permeable?

Son muchos motivos. Para ser escritor profesional, además de escribir hay que escoger ruta y camino. La literatura juvenil tiene varias ventajas; en primer lugar, los libros permanecen mucho más tiempo en las librerías; mi primera novela, escrita en 1995, sigue en las librerías y eso hace que los libros te vayan produciendo dinero más tiempo. Son libros más cortos y eso favorece porque puedes escribir más.

Otro aspecto es que te da una libertad tremenda, solamente hay algo que no puedo tocar: el sexo. E una de mis novelas terminan muriendo todos; sin embargo, en otra, cuento como el personaje ve por la ventana a su prima duchándose y me dijeron que llegó una madre quejándose de que eso era pornografía.

La literatura juvenil me da la libertad de escribir lo que quiera, cualquier género. En ciencia ficción es muy difícil publicar, pero en literatura juvenil no. Cabe la ciencia ficción, terror, fantasía…. De hecho, la moda actual de la fantasía la ha potenciado la literatura juvenil, con las sagas de El Señor de los Anillos y Harry Potter.

Respecto a lo del niño que hay en mí, considero que el día que ese niño no esté yo habré muerto como escritor. Porque nuestro trabajo consiste en contar mentiras. De hecho voy más allá: el día que muera ese niño, yo habré muerto como persona. Porque una de las cosas que más me gusta en el mundo es que me asombren. Me encanta asombrarme. ¿Por qué leemos ciencia ficción? ¿Por qué leemos fantasía? ¿Por qué leemos en general? Porque nos encanta asombrarnos.

Muchos libros suyos están ambientados en el pasado y presentan referencias históricas que, teniendo en cuenta el público de sus novelas, pueden resultar desconocidas. ¿Tiene algún afán didáctico esa labor?

Yo siempre digo que el día que alguien aprenda algo con mis libros vengan y me lo digan, porque es que algo he hecho mal. Me lo preguntan mucho, si pretendo trasmitir conocimientos o valores. En absoluto. Yo soy narrador y quiero contar historia. No me importa a quién, adulto o joven. Lo que ocurre es que muchas veces la historia que quieres contar queda mejor en el pasado en vez de ahora. Hay historias que quedan mejor en el siglo XIX, otras en el XVIII…  Por ejemplo, mi última novela cuenta la historia del descubrimiento de una isla en el Ártico. Eso hoy día es imposible, se conoce absolutamente todo de la superficie terrestre. Ahora, si esa historia la traslado a 1920, entonces vale.

Respecto a su última novela, La isla de Bowen,  y conectándolo con la cita de Sherlock Holmes “Cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”;  ¿sería esa la máxima que actuó como fuerza motriz durante la escritura de la novela?

No, no creo que sea esa. Es la aventura por la ventura. El viajar, lo desconocido, el misterio. Eso es lo que nos hace humanos y esta es la novela que he escrito en toda mi vida que más he disfrutado. El leitmotiv de esta novela  es una frase de Julio Verne, que para mí contiene la esencia de la aventura; al comienzo de Viaje al centro de la Tierra (recita de memoria):

Desciende al cráter del Yocul de Sneffels que la sombra del Scartaris acaricia antes de las calendas de Julio, audaz viajero, y llegarás al centro de la Tierra, como he llegado yo. — Arne Saknussemm.

¿Cómo me la sé de memoria? Cuando me puse a escribir esta novela, la escribí en un cartelito y lo colgué delante de mí; me dije “quiero reproducir esto”. Por un lado los nombres, ¡cómo mola: “Yocul de Sneffels”! Luego sigues y dice “Scartaris”, que mola todavía más… Es como un mapa del tesoro esta frase. Luego llegas a esa promesa y va el tío y firma “Arne Saknussemm”, si yo me llamo así, viajo al centro de la Tierra en zapatillas. Como una tía que se llama Bárbara, tiene que estar buena.

Respecto a su novela La mansión Dax; para mantener esa tensión hasta el final, ¿ya tiene la historia programada en la cabeza?

Totalmente, sino sería imposible. Toda la novela es un tremendo engaño, parece una cosa y luego es otra. Es importante darle al lector la suficiente información para que siga leyendo pero no tanta como para que se aburra y no sepa lo que va a pasar. Es tan importante lo que se dice como lo que no. En esa novela hay uno de los recursos de los que más orgulloso me siento: cuando el protagonista empieza a hablar el Señor Dax, vas viendo que es un tío encantador, que se porta maravillosamente con él. Y de repente dice: “no entiendo de donde saqué la fuerza necesaria para matarle”. Yo sé que el lector que llegue a ese punto, ya no puede dejar de leer.

¿Qué suele leer César Mallorquí?

Ensayo. Lo cierto es que me he convertido en un pésimo lector. Si hay algo que no me gusta, lo critico. Y si algo me gusta, quiero tomar nota. Así que leo ensayo, que también es capaz de asombrarme.

Aviso: la siguiente pregunta y respuesta pueden contener detalles de la trama de La Mansión Dax.

Por último, y también respecto a La mansión Dax, necesito como lectora ferviente que me diga que Raquel perdonó a Alejo.

No. No puede perdonarle, en la vida. Alejo será un desgraciado toda la vida. Tengo que confesar que cuando la acabé de escribir copié el final de El tercer hombre: un tío que acaba matando a un hijo de puta, pero la mujer a la que él ama está enamorada de ese hijo de puta. Y cuando va a buscarla, ella pasa de largo. Y eso me encanta, no podría haber habido otro final; y si algún día le perdona, seguro que se muere. Lo cierto es que te metes mucho y por eso en mi siguiente novela, Las lágrimas de Shiva, fue todo optimismo. Pero a mí me encanta escribir un final triste.