Galería: Concentración contra el desalojo de La Madreña

Imágenes de Pablo Gómez.

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Galería: El norte prosigue su ‘Marcha de la Dignidad’

Imágenes de Pablo Gómez/Azahara Sastre. El colectivo conformado por las ‘Marchas de la Dignidad’ procedente de Asturias se reunió en León con caminantes procedentes de Galicia y El Bierzo. Ayer, las marchas acometieron el tramo que separa las poblaciones de Mansilla de las Mulas y Mayorga.

A pesar de unas condiciones climáticas dispares -que pasaron del frío en Pajares a caminatas bajo un sol de justicia- los participantes hacen una valoración muy positiva, destacando el buen trato brindado por la Guardia Civil, los pueblos que les han ido acogiendo y los diversos colectivos sociales que les han ayudado en su marcha.

Annie Leibovitz y el carácter democrático de la fotografía

Annie leibovitz, durante la rueda de prensa en el Hotel Reconquista. Imagen de Pablo Gómez

Annie leibovitz, durante la rueda de prensa en el Hotel Reconquista. Imagen de Pablo Gómez

“Eres buena, pero podrías ser mejor”. Fueron las palabras que le dedicó Susan Sontag a la fotógrafa Annie Leibovitz, Premio Príncipe de Comunicación y Humanidades 2013. La fotógrafa reconoció ayer, en la rueda de prensa que ofreció en el Reconquista, la profunda influencia que supuso la novelista estadounidense en su carrera. “Haber conocido a Susan le dio un impulso a mi trabajo. Ella era una mujer muy fuerte. En aquel tiempo yo era algo ingenua; pero creo que, si me viese ahora, estaría orgullosa de mí”, comentó.

Momentos difíciles

La fotógrafa estadounidense inició su carrera hace ya 45 años, habiendo tenido la oportunidad de experimentar todos los altibajos correspondientes a la profesión. “Nada me sorprende. Además, creo que no se habla suficiente del hecho de envejecer”. Según Leibovitz, “cuando tienes algo de experiencia y sabes exactamente lo que estás haciendo, tu trayectoria traza una curva en la que tu trabajo no siempre es bueno, pero siempre sabes lo que haces”. “Los primeros trabajos fotográficos que realizas no puedes volver a repetirlos, porque están basados en la inocencia y al aprender hay muchas más sorpresas” señaló.

Fotografías perdidas

A pesar de su extensa colección de retratos, también hay cierta añoranza en el objetivo de Leibovitz sobre los que pudieron ser y, al final, no fueron. “Cuando eres joven, piensas que la gente no morirá. Elvis Presley vivía cuando comencé a trabajar para Rolling Stone”, relató. Sin embargo, sí pudo experimentar la fotógrafa con el retorno a su pasado, a través de un proyecto llamado Pilgrimage (peregrinación), en el que volvió a visitar lugares que habían sido importantes para ella. “Hice una lista de aquellos lugares y personas que me habían interesado. Incluso busqué la cabaña de Lincoln, pero no la encontré”. En su opinión, se puede utilizar el arte de capturar la imagen para examinar vidas anteriores.

El retrato más difícil

Como era previsible, no tardaron en llegar las preguntas sobre técnicas o consejos para realizar un buen retrato. Sin embargo, las respuestas de la galardonada se centraban, por lo general, en la magia que rodea al trabajo con la cámara. Como ejemplo de una de las mejores creaciones realizadas, mencionó el retrato que realizó de su madre. “Fue el mejor, porque el nivel de dificultad era muy alto. Estaba mirándome y era como si no hubiese cámara; se desvelaba todo. Fue un retrato muy directo, y tal como tomo yo las fotografías, es muy dificil lograr algo a ese nivel”. Para Leibovitz, un retrato es un “encuentro psicológico” entre la persona fotografiada y el artista que realiza la fotografía.

Los dispositivos digitales y el carácter democrático del oficio

¿Supone la omnipresencia de cámaras digitales un inconveniente o amenaza para la profesión de fotógrafo? No en opinión de Leibovitz, que remarcó el carácter democrático del oficio desde sus inicios. Sin embargo, también recuerda que “hay fotógrafos que deciden ser fotógrafos”. “No digo con esto que no tengan que compararse con nadie. Hay sitio para todos y estamos en una época muy emocionante. No estamos lejos de que la fotografía sea un lenguaje” afirmó.

Ruta por la Senda del Oso y las barreras arquitectónicas de Avilés

Un momento de la visita. Imagen de Iván Alameda

Un momento de la ruta por la Senda del Oso. Imagen de Iván Alameda

Imágenes de Iván Alameda. Esta semana, un grupo de alemanes realizaron en Asturias diversas actividades orientadas a la toma de contacto con el mundo de la discapacidad. En colaboración con los Consejos de la Juventud de Baviera, Asturias y Oviedo, entre las mismas se incluyó una visita por Avilés en silla de ruedas con DIFAC (Discapacitados Físicos de Avilés y Comarcas) para descubrir las barreras arquitectónicas desde el punto de vista del usuario, además de una ruta por la Senda del Oso en bici adaptada con la Asociación para la Promoción del Turismo Adaptado Asturiano.

El Laboratorio de Ágora expone su obra propia por primera vez

Exposición fotográfica de El Laboratorio de Ágora.

Pizarra Café. Plaza Alfonso II el Casto, 3, Oviedo.

Hasta el 11 de julio.

La exposición. Fotografía de Javier Rodríguez Alonso.

Hay paredes que hablan. Las del Pizarra Café lo hacen a través de letras, palabras, frases… Estos días, sin embargo, el lenguaje escrito queda en un segundo plano y da paso a la imagen: 27 fotografías de seis autores, una mínima muestra de la obra de la asociación juvenil El Laboratorio de Ágora.

Fotografía de Javier Rodríguez Alonso.

Jueves 27 de junio, 20:20 horas. Inauguración. Javier Rodríguez Alonso, uno de los veteranos de la asociación, se muestra nervioso: aún faltan invitados por llegar. La camarera le ofrece un vino. Yo pruebo un canapé, excelente. El local está casi lleno, hay movimiento y muchas miradas puestas en las paredes. Sigue entrando gente mientras suena la música house del dj Juls aka Kapok, de México D.F.

Entre saludo y saludo, Javier me cuenta que llegó a El Laboratorio de Ágora hace cuatro años. Hoy en día es el único fotógrafo profesional de la asociación, me explica su compañero y amigo Iván Alameda: “ninguno de nosotros somos profesionales a excepción de Javi, así que es un mérito poder sacar un material tan bueno y poder exponerlo sin haber tenido la formación y la profesionalidad que él tiene”.

La experiencia de Javier es uno de los ingredientes básicos de esta exposición: “ayudé al resto para poder montarla, a la hora de escoger el formato, los acabados, pedir los presupuestos a los laboratorios, etc. Esperemos que el resultado sea bueno.”

‘Charca de Tiñana’, obra de Javier Rodríguez Alonso.

Javier expone seis de las 27 obras, que se pueden comprar por precios que oscilan entre los 50 y los 150 euros. En la asociación no hay una temática concreta, “aunque nos gusta mucho hacer foto nocturna, lugares abandonados, paisaje, un tipo de fotografía más accesible, ya que otras, como la tipo macro, requieren un equipo más específico y una inversión más importante, y nosotros pretendemos que pueda participar todo el mundo”, explica Gonzalo Esteban, presidente de El Laboratorio de Ágora. Él no expone, bromea, porque “el que se dedica a organizar la asociación no tiene tiempo para hacer fotos”.

‘Paradoja’, obra de Cristina Moutas.

Cada autor tiene un perfil diferente. A Javier le gusta la fotografía de naturaleza. Para colgar aquí ha escogido, entre otras obras, “una larga exposición” tomada en el puerto de Llumeres (Cabo Peñas) en una noche de luna llena:

‘Puerto de Llumeres’, obra de Javier Rodríguez Alonso.

A Iván Alameda también le apasiona el paisaje pero el enfoque le entraña cierta dificultad “debido a una discapacidad visual que tengo”. Lejos de abandonar, Iván convierte este problema con el enfoque en un reto, como apreciamos en una de las obras que expone: ‘Lampost?’ (‘¿Farola?’). En ella juega al desconcierto, de ahí el interrogante: “el ojo nos pide que la farola sea el elemento principal pero yo se lo di a las torres”.

‘Lampost?’, obra de Iván Alameda.

La fotografía social también es un reto para él porque “requiere acercarse al elemento”, e Iván asegura ser muy tímido: “cuando un amateur hace fotografía social compra unos teleobjetivos grandes, pero los teleobjetivos lo que están haciendo es que los distintos planos que están detrás se acaben igualando y no veas la perspectiva, entonces descontextualizas.”

‘Starway to tram’, obra de Iván Alameda.

Otra de las obras que expone se llama ‘Starway to Tram’ (Portugal, 2010). “El titulo viene de la canción ‘Starway to Heaven’ de Led Zepelin, que habla de una mujer que quiere comprar una escalera que le lleve al cielo”. Él cambió “heaven” (cielo) por “tram” (tranvía).

“Caminaba por las calles de Portugal y vi la escalera y la señora subiéndola con mucho esfuerzo y lentitud, me quede a contemplar la escena porque me parecía que había un mensaje, y oí el tranvía, así que sin pensarlo cogí la cámara y disparé, con la suerte de que el tranvía aparecía justo en ese momento. Fue la intuición de que algo venía. La foto intenta representar varias realidades juntas. Por un lado, una ciudad llena de cuestas, subidas y bajadas. Por otro lado, la edad y las dificultades de cada uno”.

Iván lleva tres años en la asociación. Entró para hacer un taller de Photoshop porque, bromea, “pensaba que era la manera de salvar las fotos y luego me di cuenta de que no, de que la única forma era haciéndolas bien”. Hoy se muestra orgulloso de exponer cinco obras: “este trabajo parece sencillo, llegas a un sitio, ves las fotografías que están expuestas, pero detrás hay mucho trabajo, hay que coordinar un grupo con diferentes opiniones, y hay una inversión”. En torno a unos 700 euros que han puesto de sus bolsillos.

‘Mercáu tradicional’, obra de Alexa Fernández.

El Laboratorio de Ágora

El Laboratorio de Ágora es una sección de la mítica Ágora Foto Cine Club, una asociación que nació en Oviedo en los años cincuenta. Cuando los socios se vieron muy mayores decidieron captar gente nueva y les enseñaron a revelar fotografía analógica. “Allá por el 2006, esos chavales jóvenes nos constituimos como asociación juvenil, para tener entidad propia, no depender de la asociación de mayores y poder optar a subvenciones”, explica Gonzalo, el presidente.

‘Soledad en el muro’, obra de Juan L. Pérez Isla.

Ofrecen dos cursos de fotografía al año (por 50 euros) y un taller mensual (por 5 euros). Sin embargo, insisten en que no son una asociación al uso: “nuestra filosofía no es simplemente llegar, hablar de fotos, hacer fotos y marcharnos. Eso sería muy soso. Buscamos que sea algo más cercano. De hecho, la gente siempre sale muy contenta de los cursos porque dice que somos gente muy cercana, que intentamos hacerlo todo lo más fácil posible, lo más práctico y lo más entretenido. Y después de cada clase, nos vamos a tomar unas cañas. Lo importante es estar a gusto y en un entorno en el que te sientas cómodo.”

‘Ventana al Edén’, obra de Ángel Álvarez.

Acaba la velada, en la plaza de la Catedral quedan unos cuantos rezagados y un muy buen sabor de boca: varios interesados en comprar y alguna foto ya vendida. Los conocidos se despiden de Javier: “me ha encantado, volveré.”