Galería: Concentración contra el desalojo de La Madreña

Imágenes de Pablo Gómez.

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Nacho Vegas: “es mejor ser un pesimista con ilusión que ser sólo un optimista”

22-M. Las Marchas de la Dignidad confluyen en Madrid mientras vivimos la crónica de la muerte anunciada de Adolfo Suárez. Yo conduzco hacia Gijón para entrevistar a Nacho, mientras escucho a Nacho. Llueve y a la vez hace sol. Por el camino aparece l’arcu la vieya (arcoíris, para los no asturianos) y se me antoja vivir una metáfora de Resituación, su nuevo disco, que sale a la venta el 8 de abril.

Foto de Nacho

Imagen: Pablo Gómez.

“Fui hasta La Vida Alegre y me dijo Isa que la vida allí no tiene prisa por terminar”, canta Nacho en ‘La vida manca’. Allí nos habíamos citado y compruebo que sí, que la vida allí no tiene prisa, ni tampoco la tiene esta entrevista. A pesar de las interferencias: las voces de los habituales sabatinos, las emboscadas de esa tormenta de la que el toldo no nos protege, un taladro cercano…

Le hago la primera pregunta y descubro que Nacho es una de esas personas que rumia mucho sus palabras. Antes de contestar, desvía la mirada, lo que denota que su respuesta será el fruto de una reflexión meditada.

Desde ‘La zona sucia’ nos enseñaste ‘Cómo hacer crac’. Ahora toca resituarse, ¿dónde?, ¿resituación personal o colectiva?

Una resituación desde lo personal hacia lo colectivo, que es lo que tiene que ser la música. Cuando escribes una canción, mi ‘yo’ tiene que ir hacia ‘los otros’. En el mundo del pop y del rock se abusa mucho de partir del ‘yo’ y quedarse en el ‘yo’. Creo que las canciones tienen que poner en comunión a la gente: esa es la función que tiene la música popular. Resituarse no es ir a un lugar en concreto: es estar en movimiento continuamente. Tengo la sensación de que la escena de la música rock está un poco muerta. Y creo que tenemos la obligación de estar moviéndonos continuamente y hacer que la música sea algo vivo, que no se quede en una especie de élite de gente enteradilla y que compra ciertos discos o ve ciertas películas o lee ciertos libros, sino que tiene que vincularse a otro tipo de escenas sociales. Creo que es el momento en que la música se puede resituar de otra manera.

Has pasado de hablar de situaciones personales a algo más colectivo, con mucha más crítica social. ¿Es una evolución natural o viene dada por la situación en la que vivimos?

Mis canciones se nutren de la realidad. Cuando hablaba de relaciones personales siempre procuré hablar de gente real. Todo lo que está pasando ahora es algo que nos afecta de una manera radical y que se cuela en las canciones, no sólo por lo que está pasando socialmente. Tengo muchos amigos que perdieron su trabajo en los últimos años pero a la vez también se rompieron muchas parejas. El capitalismo salvaje pone más difícil tener una vida social y emocional natural y, el hecho de que haya una conciencia nueva, de que la gente se dé cuenta de que tiene que poner en común todo lo que está pasando para salir adelante, es lo que me ilusionó para escribir nuevas canciones. Cuando voy a hacerlas nunca sé muy bien que es lo qué pueden tener en común pero hacer discos me sirve para eso: para reunirlas, verlas desde fuera y ordenar lo que te parece que está un poco desordenado.

Ese compromiso también se refleja en tu participación en la Fundación Robo y en tu apoyo al CSOA La Madreña.

Roberto Herreros y yo nos dimos cuenta de que la escena indie estaba demasiado aquejada de individualismo, no era una alternativa como se supone que lo tiene que ser una escena independiente. Entonces decidimos poner en común a grupos y artistas muy diferentes pero que tuvieran una preocupación social en la música que hacían, e hicimos una recopilación de canciones que sirviera como reflejo de todo lo que está sucediendo. Ahora queremos dar un paso más y buscar colaboraciones puntuales con colectivos sociales. Por ejemplo, la canción ‘Runrún’ está vinculada al Movimiento por la Democracia, una plataforma que nació en el centro social Patio Maravillas de Madrid. En Oviedo, lo que está sucediendo con La Madreña le está dando mucha vida a la ciudad.

O sea, que ‘Runrun’ tiene que ver con este tipo de iniciativas.

Hay una frase en esa canción (“nos quieren en soledad nos tendrán en común”) que forma parte de un comunicado del Patio Maravillas en Madrid después de una redada en la que detuvieron un inmigrante africano en Lavapiés, y a otros ciudadanos por interesarse por él.

En ‘Runrún’, ¿por qué es un gato quien observa el horror?

El verso inicial empezaba de otra manera, pero estaba releyendo a Gloria Fuertes, de la que soy muy fan, y hablaba de un gato que miraba a su alrededor. Sentí que era una imagen muy poderosa para empezar, como son los gatos, que tienen mucha inteligencia pero que también son unos animales muy indefensos.

¿Cómo es que no estás en las Marchas de la Dignidad hoy en Madrid?

Pues pensaba ir, pero como tenía esta entrevista pues no pude…

(Sonrisa pícara).

Hablando de actualidad, ¿qué te parece que haya salido el hijo de Adolfo Suárez anunciando su muerte inminente? ¿Crees que es una cortina de humo para ocultar las Marchas?

Parece una cortina de humo porque es increíble la cobertura mínima que hay en los medios generalistas hacia algo que se lleva fraguando hace tiempo y que es una expresión social que tendría que recogerse. Hoy estaba oyendo las noticias y ocho minutos eran para Adolfo Suárez y nada para unas marchas que estaban llegando a Madrid, y eso que movilizaron a 1.700 agentes de la UIP, seguramente para reventar aquello. De ese tipo de cosas se sirve el discurso hegemónico que impera y que está en todos los medios generalistas, en las grandes cabeceras. Es un discurso desmovilizador y que intenta minimizar -cuando no criminalizar- lo que está pasando socialmente en España. Por suerte, creo que no les va a funcionar, la gente no es tan tonta.

¿Qué significa ‘Indefensos’? Parece un himno…

El año pasado hicimos unos cuantos conciertos para rendir homenaje a Mike Leigh en colaboración con el Abycine. Esta canción ilustraba imágenes de sus películas y cerraba el espectáculo. Sus películas son muy corales, y mi disco también es muy de personajes…

¿Algo así como “se abre el telón”?

Sí, tiene ese aire cinematográfico. A mí me gusta mucho la música del cine y es un homenaje musical a Nino Rota, a Mancini… Y creía que era una buena manera de abrir un disco en el que hay un montón de personajes. La titulé así porque hay una película de Mike Leigh que se llama ‘Naked’ y que en español se tituló ‘Indefenso’. Es algo muy normal sentirse indefenso y es una cosa contra la que luchamos, ¿no? Yo lo puse en plural porque es un disco muy de ‘nosotros’ más que de ‘yo’, es una especie de toma de empoderamiento contra la indefensión.

La primera canción que adelantaste se llama ‘Actores poco memorables’, ¿quiénes son esos actores?

No forman ninguna casta especial. En realidad es una canción que parte de la observación de un mundo en el que nos movemos todos. Algunas críticas dicen que es un tópico y me hace mucha gracia. No sé por qué es un tópico, si porque es algo que está exagerado y que no existe o porque no se habla de eso en muchas canciones. Realmente no creo que pase ninguna de las dos cosas. Son canciones que parten de observar un mundo en el que la gente está muy sola por una cuestión política. Las políticas neoliberales convencen a la gente de que está mucho mejor sola que acompañada. En los noventa hubo un proceso desmovilizador muy fuerte. Dejamos de tener conciencia de los problemas que nos concernían a todos, se supone que los que formábamos lo que se llamó la clase media, teníamos que preocuparnos cada uno de lo suyo y que las luchas colectivas eran algo del pasado. Eso creó mucha soledad y mucha insatisfacción. Es algo que imperaba hasta hace tres años, hasta que hubo una explosión social en la que la gente dijo “no, esto no funciona así, somos muchos los que nos estamos sintiendo solos y si nos juntamos podemos conseguir que haya una transformación social”.

(Primera interrupción: las voces de los habituales. Nacho propone cambiar de mesa y nos sentamos en la última, a pesar de que ‘creo que va a empezar a llover’.)

Me decías que todos nos creíamos clase media…

Es algo que nos intentaron meter en la cabeza, que todos éramos clase media. Por ponerte un ejemplo: yo tuve una novia que se fue a Madrid a trabajar en la industria discográfica como proyect manager, una cosa que suena muy bien. Trabajaba con artistas internacionales, iba a conciertos, a fiestas… Pero salía de casa a las ocho de la mañana y volvía a las diez de la noche, cobraba un sueldo de mierda y cuando hubo una crisis en la industria discográfica echaron a todos los de abajo. Tenía la idea de que era un trabajo moderno, un mundo lleno de posibilidades y, en realidad, era una trabajadora más, instalada en el precariado. Ahora se tiene más conciencia del precariado, pero a base de llevar hostias y darse cuenta de que hay que hacer algo todos juntos. Esa ilusión de clase media caló en la gente, que tardó mucho tiempo en despertar. Es otra de las victorias del neoliberalismo que hay que asumir, ahora la cuestión es derrotarlos nosotros a ellos.

Ese Ramón, policía nacional, ¿crees que todos los policías son así?

Desde luego, los antidisturbios, sobre todo los de la UIP, creo que sí son muy parecidos. Más allá de eso, lo turbio es que la policía no está al servicio de los intereses de los ciudadanos, que es lo que se supone, sino que van a un desahucio y sacan a los ciudadanos, o en cualquier movilización se ponen a dar hostias como panes, la verdad es que ya no puedes creer en la policía. Hay mucha gente que me lo dice, que habrá policías que son buenos, pero hay algo de base que no funciona y que convierte a las fuerzas de seguridad del estado en fuerzas represoras y pseudofascistas. Me gusta una pintada que hay en Gijón: “¿y a nosotros quien nos protege de la policía?”.

En la canción también aparece un tal Nachín. Sé que me vas a decir que no eres tú pero lo parece.

Aunque te lo diga no me vas a creer (risas)… En este disco uso menos la primera persona y el ‘yo’ confesional que utilicé mucho en otros, aquí aparezco como un personaje más.

O sea que eres tú.

Sí, pero cuando hablas a través de los personajes dejas de mirarte al ombligo. Es liberador aparecer en una canción como personaje y no como protagonista directo.

¿Te sientes culpable si no vas a votar, como Marian?

No, no me siento culpable. Muchas veces me planteé la abstención como posición política. Pero sí es verdad que puede hacerte sentir culpable. Lo que pasa es que nos vendieron la democracia parlamentaria como un súmmum tan perfecto que parecía que si no participabas del juego estabas siendo insolidario, pero ahora se está viendo que esta democracia parlamentaria es una pantomima. No sé si hay gente que se sigue sintiendo culpable por no ir a votar. Yo no. Lo que no sé es si votaré en las siguientes elecciones. Puede que sí.

¿La vida manca?

Manca un puquitín, pero eso es bueno. Las cosas que están vivas tienen que doler un poco.

(Segunda interrupción: empieza a sonar un taladro cercano.)

En el caso de la música, la parte que manca de la vida es la más inspiradora porque es la que te descoloca. La parte más armoniosa de la vida me resulta poco inspiradora. Yo persigo esa armonía pero cuando veo que se rompe por algún lado y no entiendo por qué, es cuando me apetece hacer una canción. Quiero pensar que lo natural es que la gente se quiera y que las cosas vayan bien pero, cuando ves que una pareja de amigos que se quieren mucho acaban odiándose, te preguntas por qué tuvo que suceder. Y de esas preguntas es de donde nacen las canciones. Por qué las cosas tienen que ser así si no deberían ser así.

En ‘La vida manca’ haces un recorrido por varios escenarios de Gijón.

Aparecen muchos escenarios de Gijón, pero no todos son de Gijón. Acabé de escribir la canción este verano en El Puerto de Santa María y, por ejemplo, ‘las siete esquinas’ es una zona de allí. Las canciones pertenecen siempre al sitio y al momento en el que las haces, y por eso se colaron diferentes escenarios.

Lo que está claro es que ese recorrido acaba en el mar.

Aquí todo empieza y acaba en el mar, es una especie de final liberador. Tenía claro que esta canción tenía que cerrar el disco. Viviendo en un sitio como Gijón, es donde te apetecería acabar y donde empieza todo, el mar es origen y también fin. Es una de esas canciones río, cuando las empiezo a escribir nunca sé por dónde van a ir, se van haciendo poco a poco y hay un momento en el que sabes que lo tienes, que ya está, que no puedes decir más. Son canciones que te gobiernan, que se van escribiendo y desarrollando como la vida misma, que va surgiendo y cada cosa que sucede te va llevando a otra. La inspiración surgió de una canción de Vainica Doble que se llama ‘El tigre de Guadarrama’. Es una canción preciosa sobre alguien que sabe que va a morir, pero no interpreta la muerte de una manera trágica sino de una manera liberadora.

Esas referencias tan asturianas que introduces en tus canciones no te impiden llegar a un público internacional. ¿Nunca te han preguntado qué quieres decir con Norteña o con Alimerka?

Es lo que hablábamos al principio: el viaje desde lo particular a lo universal, hay que partir de referentes concretos para hablar de cosas que puede entender cualquiera sin saber lo que es el Alimerka ni conocer Gijón. En el segundo disco de La Oreja de Van Gogh hay una canción que se llama ‘La playa’. En un principio se iba a llamar ‘La playa de la Concha’, pero a uno de los jefes le parecía muy localista y como querían entrar en el mercado latinoamericano, ‘la concha’ les sonaba fatal. Me parece una manera de pensar muy paleta, pensar sólo en global es parte de la globalización. Y, en realidad, la música popular nace siempre de un momento y de un lugar concreto y de ahí se expande a un montón de gente. Hablar del localismo en las canciones es una estupidez.

¿Te preguntaron alguna vez que era Norteña?

Sí, claro que te preguntan pero está guay. Es igual que cuando yo escucho canciones de otra gente y aparecen referentes puntuales: si te interesan, indagas de dónde vienen. Hay una avenida Schulz en cada sitio y un Alimerka en cada esquina.

En ‘La ciudad más triste’ vuelves a hablar de Gijón, ¿no te parece más triste Oviedo o Madrid?

Hay gente que la toma como una crítica particular a Foro y no tiene nada que ver. Habla de mi ciudad, la ciudad en la que llevo toda la vida viviendo. Me duele que a veces se muestre triste. En general, Asturias siempre fue un sitio un poco deprimido. Yo soy de la generación que se marchaba fuera porque aquí no había trabajo, algo que según Tini Areces era una leyenda urbana, y es algo tan obvio… De hecho, yo me quedé en Gijón porque tengo un trabajo que me lo permite pero vi a gente marcharse y eso hizo que la ciudad se volviera triste. Esa soledad de la que hablábamos antes influyó en la vida en las ciudades, con un montón de vidas aisladas, en una ciudad como Gijón o cualquier otra. Hay que luchar contra esa tristeza y conseguir que la ciudad pertenezca a los ciudadanos y no a unas élites de empresarios o de políticos. Esa es la lucha.

Por eso pides que nos devuelvan la ciudad… Pero prendiéndole fuego y matando vampiros. ¿Qué vampiros?

Los vampiros son los malos, los que han vampirizado toda la vida social, política y económica. El capitalismo salvaje es eso: una especie de política de unos pocos vampiros que le chupan la sangre a un montón de gente que solamente quiere vivir de una manera digna. Y lo hacen a costa de todos, es algo que exige una caza de vampiros, salir y quemar las ciudades.

Esta canción parece que tiene relación con la nueva ley que llaman ‘de seguridad ciudadana’.

Sí, ya no sólo exprimen a la gente sino que cuando se revuelve, los criminalizan y los convierten en los malos. Todo es ETA, dicen.

‘Luz de agosto en Gijón’ parece una contraposición optimista al momento que vivimos. Viniendo en el coche vi el arcoíris y me recordó a tu disco, es como cuando llueve y hace sol a la vez.

Es una buena lectura, es muy bonito. Pero no sé si veo ‘Luz de agosto en Gijón’ como una canción optimista.

Desde luego es menos negativa.

(Silencio, titubea.)

Siempre me acusaron de ser muy pesimista, pero tener esta cosa sombría en tu perspectiva vital es algo endémico de los asturianos, es algo a lo que estamos abocados por nuestra propia Historia. El otro día leí una frase de Voltaire que decía que “el optimismo es la manía de seguir pensando que todo está bien cuando las cosas van mal”. A veces pienso que es mejor ser un pesimista con ilusión que ser sólo un optimista. Gijón, aunque sea agosto y parezca que la ciudad está llena de vida y muy luminosa -porque los días tienen una luz diferente a la que tienen por ejemplo ahora en marzo-, sigue siendo Gijón. Es algo que me provoca infelicidad, pero que puedo llegar a añorar cuando me alejo.

(Nueva interrupción: – ¿Cupón para el lunes?  – No, gracias.)

‘Resituación’ es un disco muy militante, pero también tiene una parte familiar. Tardé en darme cuenta de que ‘La rapaza de San Antolín’ era Lorena Álvarez. ¿Es un homenaje?

Sí, somos amigos y es una canción de admiración hacia Lorena.

Es muy curioso lo que hace.

Sí, a mí me flipa. Me parece buenísima. Cuando la escuché la primera vez me pareció algo muy fresco y muy diferente al tipo de canción de autor que se estila en el indie. Ella bebe de la música tradicional y popular de una manera muy urgente, muy pura, algo que no se ve en otros grupos más preocupados por el sonido o por aspectos un poco epidérmicos de la música. Me pareció una cosa muy revolucionaria y tiene algo tan ‘sexy tradicional’ que había que rendirle homenaje.

(Risas.)

Y ‘Adolfo Suicide’, ¿quién es?

Adolfo es un amigo mío, una de las personas que más quiero en el mundo. Es pintor. En ‘La zona sucia’ y ‘Cómo hacer crac’ hay reproducciones de tres óleos suyos. Es fascinante, un poco loco pero a la vez una de las personas más lúcidas que conozco.

Estas dos canciones son la parte familiar del disco.

Sí, sí, son dos canciones de admiración. Lo más parecido a una canción de amor que hay en el disco es la de Adolfo.

Cierto: no hay canciones de amor en este disco.

No… ‘Adolfo suicide’ es un poco amor. Es una canción musicalmente diferente al resto pero, como es un disco muy de personajes, me parecía que Adolfo -alguien que entra y sale de mi vida pero que siempre está ahí- tenía que estar como un personaje más. También pienso en las películas de Mike Leigh , en las que aparecen personajes que perturban toda la trama pero para bien, para crear algo muy explosivo. Adolfo es ese tipo de personas.

¿Descartaste muchas canciones en este disco?

Tenía cerca de veinte y acabé grabando catorce. En el disco aparecen once, pero algunas las reservo para el próximo EP, un formato que me gusta mucho. Por ejemplo, una en asturiano que se llama ‘L’afoguín’. También es una canción de personajes, en tercera persona, que habla de un minero maricón de Turón.

Xel Pereda no participa en este disco, ¿abandona ‘la trama asturiana’ o está centrado en Lucas 15?

Fue algo natural, él se centró en el disco de Lucas 15, yo en el mío y no pudimos estar los dos a la vez en el proyecto. La verdad es que lo echaré de menos porque es uno de los mejores músicos con los que he tocado nunca, pero Joseba Irazoki también es un guitarrista buenísimo.

Dices que tus canciones no son autobiográficas pero yo no me lo creo…

Y haces bien en no creértelo.

(Risas.)

¿Es algún tipo de juego de ilusionismo?

Digo que no son autobiográficas porque me parece que el concepto de autobiografía es muy limitador: alguien que está narrando una vida tal cual, simplemente. Lo que yo hago es partir de mi vida y de referentes reales pero todo eso tiene que sufrir una transformación. Muchas veces tienes que recurrir a la ficción para contar cosas más verdaderas que lo que podrías contar si te ciñeras a la realidad pura y dura. Es algo que trasciende un poco el relato autobiográfico. Pero, claro, la materia prima de mis canciones es mi vida y todo lo que me rodea. En mis canciones no me trato de evadir, quiero contar cosas que me suceden o que me sucederán, como decía una escritora que me gusta mucho, Carson McCullers, “todo lo que he escrito me ha sucedido o me sucederá”.

(De repente, lluvia torrencial.)

¿Te autocensuras? Da la sensación de que dejas al aire tu intimidad.

Sí, supongo que sí me autocensuro pero no es algo negativo.

¿Y cómo estableces el límite de hasta dónde quieres llegar?

A veces me acusan de impúdico, o de airear mucho mis intimidades, porque me acerco mucho a ese límite que tiene que haber, pero me gusta llevar las cosas al extremo porque es donde consigo ser más expresivo. Mi hermano me decía que si no me autocensurase al escribir podría llegar al asesinato. Me interesa mucho ese límite entre las vidas privadas y lo que suponen esas vidas privadas proyectadas en lo social, en lo que sucede cuando tu vida privada afecta también a la gente que tienes alrededor y cuando todo lo que está sucediendo alrededor afecta a tu vida más íntima.

¿Cómo compones? ¿Método o desorden?

No, no tengo un método. Es muy básico: voy rasgando la guitarra -o el ukelele, últimamente-, y van surgiendo acordes y melodías, y las letras se van haciendo. Nunca escribo una letra y después le pongo música, soy incapaz. Como mucho, a veces tengo una frase o un par de frases y a partir de ellas se va construyendo la canción. Generalmente tengo algunos acordes, o una melodía en estado muy primitivo y cuando empiezo a escribir la letra lo que sí suelo hacer es dejar que la letra guíe la canción, que la letra sea la que mande, aunque a veces tengas que retorcer un poco la melodía o buscar otro esquema estrófico. Me gusta mucho lo que hacía Bob Dylan con sus canciones, su manera de interpretar tan primitiva, esa forma de frasear tan atropellada y tan particular. Tienes que conseguir que la letra, la palabra y la música resulten indivisibles.

¿Tienes algún tipo de manía cuando escribes?

Intimidad. No puedo tener a alguien en la habitación de al lado. Es un problema, porque no soy capaz de hacer canciones mano a mano ni componer con nadie.

¿Cómo resultaron entonces tus experiencias con Bunbury o con Christina Rosenvinge?

Pues era un problema… Hombre, con Bunbury no compuse nada, eran canciones que hacíamos cada uno y las poníamos en común. Con Christina sí que lo intentamos y salió, pero tampoco fue una cosa de sentarnos y de escribir la canción del tirón, sino que cada uno llevaba una parte y lo poníamos en común. Conseguimos escribir canciones que son de los dos pero, después de eso, intentamos hacer más cosas juntos y ella me echaba en cara que yo no sabía, que era muy celoso de lo mío. Es una cosa que me da mucha rabia, no sé compartir ideas cara a cara, tengo mucho pudor con las cosas que hago.

¿Músico y filólogo es buena o mala combinación?

No sé si es buena combinación pero los años que estudié filología me sirvieron mucho. La lingüística me parece una cosa muy fascinante: cómo opera la lengua desde dentro, los mecanismos que tiene el idioma para expresar ideas que no son puramente referenciales… En el habla normal, la gente es más poética de lo que puede parecer, estamos hablando continuamente con metáforas y con metonimias.

De hecho, tengo entendido que cuando te bloqueas coges un diccionario o un libro cualquiera, lo abres y lo hojeas (y ojeas).

Sí, cuando me preguntabas por el gato observando el horror, por ejemplo. No sabía cómo empezar la canción, el verso inicial no me convencía y, como estaba releyendo a Gloria Fuertes, abrí por cualquier página y apareció esa imagen del gato. Una misma palabra en diferentes contextos significa cosas tan diferentes que siempre son muy inspiradoras, las palabras son cosas muy vivas, no solamente son letras que se juntan y que forman sonidos y tienen un significado. Todas las palabras no sólo denotan sino que connotan un montón de cosas. Se habla de la poesía como algo que tiene que ver con la sensibilidad artística, pero es algo que está por todos lados.

¿Corriges mucho o te quedas con la primera idea? Por lo que me dices, corriges…

Sí, las libretas de mis canciones están llenas de tachones y de correcciones. Es lo que más hago, corregir.

Y, cuando te bloqueas, ¿pides consejo a alguien?

No, porque soy muy celoso de lo mío y me influye mucho lo que me digan. Christina me echaba en cara que no le enseñara mis canciones. Cuando tienes una relación de pareja y te dedicas a lo mismo, lo normal es compartirlo. Y yo no lo hacía, me podía el pudor y tenía mucho miedo de que me influyera con cualquier comentario.

Imagen de Nacho

Imagen: Pablo Gómez.

Leí por ahí que cantas así de despacio en contraposición a esa manera tuya de hablar, más rápida y atropellada. ¿Es cierto?

Sí, supongo, porque yo siempre vocalicé muy mal, seguramente te darás cuenta cuando intentes transcribir esto… Creo que hablo un poco atropelladamente.

¿Y por eso cantas con una cadencia más lenta?

Sí, pero me di cuenta de ello hace poco. En realidad, todo lo que escribo y canto son cosas que no sé expresar de otra manera. Creo que canto de esta manera porque hablando no sé hacerlo así. Hay gente que reconoces su voz al cantar y a mí me dicen que canto muy diferente a cómo hablo. Yo sí reconozco mi voz, pero reconozco una voz que no es la que utilizo en la comunicación oral. Supongo que uno canta como le gustaría hablar. Y mira que canto mal…

Te reconoces tímido, ¿te escondes tras un personaje? Por ejemplo, con tu manera de vestir, siempre de negro, menos hoy, ya me fastidiaste la pregunta…

Hoy no visto de negro porque vengo de hacer una mudanza de un amigo. Y uso más el negro porque soy de piel clara y me favorece un poco más.

(Sonrisa burlona.)

Pero no: no hay un personaje detrás, que va. Yo era muy tímido de jovencito. La timidez es una cosa que puede parecer muy bonita pero en realidad es una cosa que se sufre. A mí me hacía pasarlo muy mal y la verdad es que hacer música me ayudó a vencer mi timidez. Si no fuera por la música creo que sería un inepto social. Pero supongo que en esa timidez está también el origen de mi vocación de hacer canciones, así que es una cosa que supe aprovechar.

¿Consideras tristes tus canciones? ¿Por qué crees que algunos te llaman ‘el triste’? ¿Lo eres?

No, más que de sentimientos tristes, mis canciones se nutren de sentimientos encontrados y a veces extremos. Es lo que te decía antes: para mí la armonía es menos inspiradora que los sentimientos dolorosos que te hacen cuestionarte la vida. Creo que las canciones son un grito. A veces de celebración de la propia vida, como en este disco, donde creo que tengo canciones bastante luminosas. No es que este sea más optimista pero en los anteriores imperaba el pesimismo. En ‘El manifiesto desastre’ hay una canción que se llama ‘Un desastre manifiesto’, cuyo esquema parte de cierto tipo de canciones tradicionales, de romances, de celebración. Yo quería que tuviera un toque épico, que fuera una canción para cantar en un bar con un montón de gente, pero me quedó una cosa muy oscura. En cambio, ahora, cuando intenté hacer canciones de ese tipo me quedaron mucho más luminosas. Era otro momento totalmente diferente, todo en mi vida era muy diferente y es ahora cuando hay algo más de luz.

La luz de marzo en Gijón se apaga. Nacho se diluye y aparece Nachín, que desnuda su inseguridad hacia las críticas y se convierte, de pronto, en entrevistador. Me pregunta si veo muchas diferencias entre ‘El manifiesto desastre’ y ‘Resituación’. Sigue diluviando y la vida sigue sin tener prisa por terminar…

“Madreña somos todos”

Qué cosas. No sabía yo que había un teatro en el barrio ovetense de Pumarín, como tampoco había oído de la existencia de photocalls con madreñas. Y mucho menos, de photocalls para ciudadanos anónimos que se retratan al grito de “madreñazo al sistema”.

Cuatro de los cinco imputados posan en el photocall. Fotografía de Pablo Gómez.

Cuatro de los cinco imputados posan en el photocall. Fotografía de Pablo Gómez.

“Ya que hacemos una gala en un teatro es lo mínimo”, me explica, pícara, Elena, colaboradora habitual del CSOA La Madreña. Tampoco era yo consciente, hasta esta gala, del enorme grado de implicación de tantísimas personas en un hecho como este: que un gobierno autonómico utilice una de sus empresas públicas para enjuiciar por lo penal a cinco ciudadanos que dedican su tiempo libre a los demás en lugar de sentarse frente al televisor o adormecer sus posaderas en un escaño. Lo que unos llaman ocupación, otros lo consideran desobediencia civil para aprovechar un espacio vacío y darle un uso social y cultural.

La algarabía del photocall de las madreñas se desvanece y da paso a un silencio respetuoso cuando la charanga El Ventolín, seguida por el público, hace entrada en el teatro interpretando el “Santa Bárbara bendita”, por razones que todos conocemos: la muerte esta semana de seis mineros en un pozo leonés.

Asistentes a la gala firman su "autoinculpación" antes de entrar a la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Asistentes a la gala firman su “autoinculpación” antes de entrar a la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Y, mientras unos entran, otros se afanan en firmar, en la mesa instalada en el hall, los documentos de “autoinculpación”. “El delito”, explica Diego, uno de los imputados, “es estar en ese espacio”. Por eso piden a la gente que ha pasado por La Madreña a lo largo de sus dos años de existencia que también se declaren “culpables de la ocupación”. Diego insiste en que “una cosa es la justicia y otra la legalidad” y pone como ejemplo a Rosa Parks, la mujer que acabó en la cárcel en 1955 por haberse negado a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte de atrás de un autobús: “si Rosa Parks no se hubiera sentado en la parte donde lo tenía prohibido, los negros seguirían viajando en una parte para negros”.

El Ventolín toma el escenario, mientras el público continúa ocupando el patio de butacas, a punto de rebosar antes de comenzar la gala. En primera fila, unas cuantas mujeres se arrancan a echar unos bailes de forma espontánea. Se respira mucha alegría en el ambiente.

Comienza la gala con El Ventolín y algunos bailes improvisados. Fotografía de Pablo Gómez.

Comienza la gala con El Ventolín y algunos bailes improvisados. Fotografía de Pablo Gómez.

Se hace de nuevo el silencio cuando El Ventolín hace mutis por el foro y las luces bajan. Aunque por poco tiempo. Enseguida aparecen en el escenario dos míticos de nuestra tierra: Maxi Rodríguez y Milio’l del Nido. Ellos son los maestros de ceremonias. “¿Cuáles son nuestras armas?”, se pregunta Maxi, que sospecha que puede haber “algún espía de la CIA o de SEDES oculto entre el público”. Risas. Y él mismo se responde: “nuestras armas son la música, la poesía y la animación”. Milio’l del Nido agradece la enorme afluencia: “la mayor fuerza es la vuestra, que estéis ahí y que quede pequeño el teatro”, lo que demuestra, dice, “que los de La Madreña no están solos”.

Y tanto que no están solos, más de una docena de artistas -de mundos tan variados como el folk, el rap, el teatro, la poesía o el humor- esperan su turno para aportar su “granín de arena”, como explica Ambás a PERIODISMO ASTURIANO minutos antes de comenzar la gala. “Que la xente te procesá por facer cultura pública y abierta paezme terrorífico”.

Ambás, durante su actuación. Fotografía de Pablo Gómez.

Ambás, durante su actuación. Fotografía de Pablo Gómez.

Maxi Rodríguez presenta a “el míticu Ambás”, que acude como representante del “micromundo” de la tradición en Asturias, una tradición “que no ye algo carca y que tien el nuesu espaciu en La Madreña”. En este centro, reivindica Ambás, “toos les díes son ‘nueche blanca’ y no esta pijada de facer la Noche Blanca una vez al año”. Antes de comenzar su interpretación acompañado por la pandereta, recuerda a la “muyer que me enseñó esti cantar”: una mujer que “sufrió la represión, que llevó palos en la posguerra, que tuvo al home presu, que vivió lo que tamos viviendo agora”.

Contra la represión también lucha la poesía “macarra” e incendiaria de Alba G. (que en vez de G. prefiere ‘punto G’) y de Pablo X. Con las connotaciones del ‘punto G’ de ella y la ‘X’ de él, se pueden imaginar por dónde van los tiros. Caras perplejas del público con uno de los poemas de ella. “El Estado ha intentado violarme”, comienza, pero, ¡oh sorpresa! : Al final fue ella quien lo violó, “porque llevas toda la puta vida provocando”, finaliza y sonríe.

Después de una cálida actuación de Vaudí que, además de sus ritmos brasileños, ofreció una versión de “Billie Jean”, aparece en escena la ‘Pequeña compañía de nenos grandes enormes’ para hacer una magnífica crítica de la empresa SEDES: “una empresa de todos y para todos” que “patrocina esta gala”.

La 'Pequeña compañía de nenos grandes enormes', parodiando a SEDES. Fotografía de Pablo Gómez.

La ‘Pequeña compañía de nenos grandes enormes’, parodiando a SEDES. Fotografía de Pablo Gómez.

Risotada general entre el público mientras entran en escena SilVidos y Gemidos. “Larga vida a La Madreña”, gritan las hermanas, que interpretan el “Ojalá” de Silvio Rodríguez. A continuación, Perro Blanco Blues logra que el público coree a una sola voz “no me parece bien”, antes de cantar un cuento en el que explica que quiere “ser Robin Hood de los bosques de Sherwood para robar a los ricos y dárselo a los pobres”.

Se siembra el desconcierto entre el público cuando este ve aparecer en escena a dos hombres, uno de ellos montado en un burro (de peluche). El otro lo presenta como “el padre de todos los ovetenses”. Los espectadores comenzamos a sospechar de quien se trata. Y lo confirmamos cuando dice ser “gobernador civil” y no “delegado del Gobierno”. Aplausos atronadores para los “nenos grandes enormes”.

Los siguientes en actuar son Pablo Und Destruktion, que pone los pelos de punta al personal con su “Pierde los dientes España” y los raperos Arma X, que arrojan sus rimas contra el sistema con contundencia: cantan que somos “campeones en fútbol y baloncesto”, pero también “en desaparecidos en la Guerra Civil y en recortes”. Ellos terminan con su “manos arriba, esto es un atraco; manos arriba, nos apuntan desde el banco” y el público, entregado, con las suyas en alto.

Silencio expectante cuando aparece Nacho Vegas. En declaraciones a PERIODISMO ASTURIANO, el cantautor gijonés aseguraba antes de la gala que “de un par de años a esta parte, los movimientos sociales son los verdaderos elementos de transformación social”, y que “los centros sociales ocupados y autogestionados son los que le están dando vida a la ciudad y están recuperando espacios públicos para la gente”. No nos quiso confesar los temas que había elegido para la ocasión, aunque no era difícil de imaginar.

Nacho Vegas, habla con PERIODISMO ASTURIANO antes de la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Nacho Vegas, habla con PERIODISMO ASTURIANO antes de la gala. Fotografía de Pablo Gómez.

Aparece en escena con la única compañía de un ukelele. Y comienza con “Matar vampiros”, un tema que habla de una ciudad triste, “como quieren que sea Oviedo si desaparece La Madreña”. Por ello pide justicia para los imputados y “que se nos devuelva la ciudad”.

Más contundente aún es la segunda canción que interpreta, “Cómo hacer crac”. En ella cuenta la degeneración del mundo en que vivimos. Por eso y, como hace últimamente, Vegas cambia el “compras pan de Bimbo y dos yogures” por el “robas pan de Bimbo y dos yogures”. Y sigue: “si esto no es un final, es la bomba que va a estallar” porque “en toda España solo suena un crac. En occidente solo se oye un crac”.

"Madreñas" y simpatizantes se suben al escenario al final de la gala. Fotografía de Sveta Poutilina.

“Madreñas” y simpatizantes se suben al escenario al final de la gala. Fotografía de Sveta Poutilina.

Llegados a este punto, los organizadores llevan un rato mirando el reloj. Hay prisa por terminar porque, como recuerda Maxi Rodríguez, “a las diez nos botan”. Así que turno para las últimas actuaciones, la de la alemana Fee Reega, seguida por el duo Herrmanos. Estos últimos versionan “Molinera, molinera” con guitarra eléctrica, flauta dulce y batería. Pero no lo hacen solos. Antes de su actuación, uno de los imputados se dirige al auditorio para pedir que suban al escenario todos aquellos que se sientan “madreña”. Petición imposible de cumplir porque, hoy, todos se sienten “madreña”.

Protestas en los Premios Príncipe: “tocando la gaita” a la oligarquía

Hay gaitas… y gaitas. Unas reciben en la puerta del teatro Campoamor a los invitados a la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias. Y otras, unos pocos metros más allá, en la plaza de la Escandalera, defienden la “Asturias real”.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

A las gaitas oficiales se las escucha muy bien; a las otras, algo menos: la delegación del Gobierno se ha esmerado como nunca en silenciar la protesta ciudadana contra lo que representan estos galardones. Pero el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, no consiguió del todo su objetivo. Pretendía prohibir la convocatoria pero, in extremis, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias dio la razón a los trabajadores en su derecho a manifestarse.

Las contragaitas, silbatos, abucheos y cánticos no se percibieron en el interior del teatro Campoamor. Pero se produjo una imagen hasta hace poco inaudita: la monarquía en primer plano con un trasfondo de banderas republicanas y una pancarta contundente: Fartones II.

La protesta estaba convocada para las cinco de la tarde. A las cuatro y media, ya se escuchaban pitos y abucheos, aunque a esa hora aún era mayor el número de antidisturbios que el de manifestantes. A pesar de ello, comenzaban las primeras trifulcas. Una de ellas fue protagonizada por un policía que pretendía desalojar a los ciudadanos que no tienen relación con Liberbank, ya que este año habían sido los afectados por la deuda subordinada de la antigua Cajastur los que consiguieron el permiso para la concentración.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

Marco Antuña, de la CSI Cajastur, explica que el jefe de los antidisturbios le dijo que “aquí solo se podía hablar contra Cajastur-Liberbank” y que “si se decía algo contra los premios” el responsable era él. Antuña cree que “el delegado del Gobierno está rabiau” porque “no quieren que se vea ni que se oiga a la Asturias real” y que por eso intentan presionarles.

Manuel Alonso es uno de los afectados por la deuda subordinada. Los 20.000 euros que creyó meter en un plazo fijo, están ahora en el aire. “Vengo a protestar contra los ahorros que me robaron, me dijeron que era como un plazo fijo, que tenía las mismas condiciones, que un año no lo podía sacar, que a partir del año podía sacarlo total o como quisiera, y a final de cuentas llego a la caja y me dicen que no puedo tocarlo, los sinvergüenzas”.

Me lo cuenta mientras un grupo de gaiteros tratan de “tocar la gaita” a los que están al otro lado de la plaza, a los que recorren con pompa y boato la alfombra azul que lleva al teatro Campoamor. Una gaitera muy joven me explica que se juntaron de forma “espontánea”, montando un grupo en Facebook, para protestar contra unos premios que “están fastidiándonos a todos”, porque, dice, “esa gente está quitando pisos a la gente, y hacen estos eventos como un lavado de cara”. Los gaiteros antisistema respondieron a una convocatoria denominada “roncones versus Borbones”, aludiendo al instrumento musical, e interpretaron canciones tradicionales. La que más éxito tuvo, sin lugar a dudas, fue El Pozu María Luisa. Un tema que gustó, sobre todo, a los mineros de las subcontratas de Hunosa, también presentes en la protesta. Pero hubo más: la charanga “El Ventolín” interpretó el Santa Bárbara Bendita y el Himno de Riego.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

Aunque la concentración fue convocada oficialmente por los afectados de Liberbank, participaron un gran número de colectivos: trabajadores de Tenneco, las mareas blanca, negra y verde, parados, precarios, republicanos y ciudadanos de todo tipo y condición. También usuarios del CSOA La Madreña como David Acera, uno de los cinco imputados por un delito de usurpación de la antigua sede de la consejería de Sanidad del Principado. Encaramado a la fuente de la Escandalera, me explica que está aquí “para decirles a los verdaderos responsables de esta estafa que ellos llaman crisis, que ya está bien”. David, que se dedica a hacer teatro para niños, no sólo critica a la monarquía, “que es la punta de lanza del régimen”, sino sobre todo, a “los patronos de la fundación Príncipe de Asturias: los grandes banqueros, los empresarios, que son los que de verdad mandan en este país, los que de verdad deciden las contrarreformas educativas y demás”.

También estuvieron presentes varios miembros de Izquierda Unida; entre ellos, su coordinador general, Manuel Orviz, que rehusó la invitación para acudir a la ceremonia de entrega y prefirió sumarse a la protesta en la plaza de la Escandalera. “Las convicciones republicanas se muestran dándole la espalda a estos actos, pero con cortesía”. Orviz denuncia que nos encontramos en una situación en la que “se ha roto el pacto constitucional”, y que “la gente, los de abajo, cada vez lo están pasando peor y los que están ahí dentro representados son los causantes de esta situación”.

Fotografía de Pablo Gómez.

Fotografía de Pablo Gómez.

Le pregunto por los ‘capitanes del barco’, y Orviz responde que “está claro que los patronos, que son los bancos, las grandes empresas, representan la defensa de sus intereses” y que “es lógico que los grandes empresarios y la gran banca esté con la monarquía, son sus propios intereses los que están defendiendo”. El coordinador general de IU cree que son las personas a las que “el bipartidismo” ha dejado “sin sanidad, sin educación, sin ley de dependencia y sin ningún tipo de prestaciones sociales” quienes deben presentar una alternativa.

También es contundente sobre la dicotomía que suponen los Premios el portavoz de IU en el Ayuntamiento de Oviedo, Roberto Sánchez Ramos, ‘Rivi’: “es la imagen de las dos Españas. La España de los ricos, la España de la monarquía, el paraguas del gran fraude, de la gran mentira, la España que explota”. Y recuerda que el lugar elegido para la protesta tiene un valor simbólico: “la Escandalera, histórica plaza con un nombre maravilloso, es la de la España que sufre, la España de los trabajadores, de los progresistas, de los 500 euros, de los despedidos, la España real frente a la España irreal”.

El despliegue de antidisturbios sorprendió a muchos, por no decir a todos. Ya antes del comienzo de la protesta, los agentes obligaban a algunos manifestantes a desalojar lugares estratégicos para que no fueran vistos durante la entrada de los invitados a la ceremonia. Se trataba de evitar a toda costa que salieran en las televisiones o en las fotografías. Una presencia policial que, según ‘Rivi’, “es propia de una esquizofrenia de un delegado del Gobierno que ante el temor de saber que estamos en la verdad pone a unos hombres de Harrelson con porras, con pistolas, que meten miedo frente a la gente real”. Y añade: “los delincuentes están dentro, no fuera”.

Casi 2.000 personas lucharon por dejarse oír. A pesar de todo.

El gobierno se aleja de sus socios y los presupuestos quedan en la cuerda floja

La tercera y última jornada del debate sobre el estado de la región ha estado, igual que las dos anteriores, centrada en una reforma que, curiosamente, no aparece en ninguna de las 102 propuestas de resolución que se han votado al término de la sesión. La reforma de la ley electoral que exigen IU y UPyD y que el PSOE rechaza si no cuenta con más apoyos (el de alguno de los grupos de la derecha), ha vuelto a sobrevolar el hemiciclo.

El líder de UPyD, Ignacio Prendes. Fotografía de Pablo Gómez.

El asunto no ha tardado en aparecer. Pasadas las nueve de la mañana el único diputado de UPyD en el Parlamento regional, Ignacio Prendes, comenzaba su turno de intervención para defender sus seis propuestas. Y, aunque la reforma electoral no aparece en ninguna de ellas, Prendes ha reprochado a los socialistas el haberse “descolgado” de dicha reforma “con la apelación a una mayoría reforzada”. El portavoz de UPyD ha recordado al respecto que la doctrina del Tribunal Constitucional atribuye a la absoluta la condición de mayoría reforzada con la que, por ejemplo, las Cortes Generales podrían decretar la suspensión de la Generalitat de Cataluña.

“Ustedes no tienen la razón jurídica ni la política”, ha señalado Prendes a la bancada socialista, y ha insistido en que se trata de una propuesta que hacen “desde la convicción, desde los principios y no desde los intereses” y con la que se podría terminar con el “bipartidismo decrépito”.

Prendes también ha pedido al PSOE que “no meta miedo a los ciudadanos” en caso de una hipotética prórroga presupuestaria, ya que “no va a pasar lo que en EE.UU.”, en referencia a la parálisis que sufre la administración estadounidense.

El diputado de IU, Aurelio Martín, durante su intervención. Fotografía de Pablo Gómez.

La otra formación que apoya la reforma, IU, también la ha tenido muy presente durante la sesión de hoy. El diputado de la coalición Aurelio Martín, ha cargado contra los grupos que “no van a renunciar a un sistema electoral injusto porque les beneficia” y ha exigido una ley “que no nos perjudique, que no nos castigue” y se pregunta “cómo es posible que en democracia un voto no valga para nada”.

En su turno para fijar posición, el forista Albano Longo ha dicho que es “inconcebible” que IU y UPyD “centren el debate en la reforma electoral”, en lugar de hacerlo en los problemas sociales o el paro. Opinión parecida a la expresada por la diputada popular Susana López Ares, que ha repetido el mensaje lanzado ayer por ‘Cherines’: “a los parados les importa un bledo su reforma electoral”.

Por su parte, los socialistas insisten en que su posición es “la misma que se firmó” cuando alcanzaron el acuerdo con UPyD. El diputado José María Pérez ha asegurado que el PSOE “no tiene ninguna duda” ante la necesidad de mayor transparencia y ha recordado que su partido fue el primero en celebrar primarias para elegir a su candidato. Pérez le ha espetado al líder de UPyD que “la propuesta de reforma electoral está más pensada con la calculadora que con los principios” y le ha pedido que “no responsabilice” a su grupo “de las acciones de los demás”, en referencia a los dos partidos de la derecha que han rechazado de plano la reforma.

El diputado del PSOE, José María Pérez, durante su discurso. Fotografía de Pablo Gómez.

En su turno para fijar posición, Ignacio Prendes aprovechó para responder a las críticas. Advirtió al PSOE: “tomen nota de con quién quieren que negociemos”. Y a los populares: “los utilizan (por el PSOE) cuando les interesa, ahora lo hacen para evitar este debate”.

Prendes se ha mostrado especialmente enfadado con el PP, ya que accedió apoyarles en su iniciativa de reducir a 35 el número de diputados, pero a cambio de reducir a una las tres circunscripciones electorales que hay en la actualidad, algo que los populares rechazan tajantemente. “Ofrecimos la mano y nos ha dejado sin brazo, esa es su política”, les ha recriminado el líder de UPyD.

Se constata por tanto el alejamiento entre el gobierno y sus hasta ahora aliados parlamentarios. Las discrepancias que les separan podrían derivar en una prórroga presupuestaria, en el caso de que el IU y UPyD no respalden las cuentas para el año que viene.

El presidente no apareció hasta la votación, en la que se aprobaron 81 de las 102 propuestas

Si ha habido una ausencia notable durante la casi totalidad del pleno ha sido la del presidente del Principado. Javier Fernández hizo acto de presencia en el hemiciclo a las dos en punto de la tarde, justo cuando su grupo parlamentario finalizaba su turno para fijar posición y pocos minutos antes del comienzo de la votación de las propuestas.

El presidente del Principado estuvo ausente hasta el momento de las votaciones. Fotografía de Pablo Gómez.

En la votación final, han salido adelante 20 de las 40 iniciativas presentadas por el PP, las 19 del PSOE, otras tantas de las 26 de Foro, 9 de las 11 que propuso IU, mientras que UPyD consiguió ver aprobadas 5 de sus 6 propuestas.

Entre las iniciativas aprobadas por unanimidad figura una del grupo magenta que promueve la autofinanciación de los partidos limitando su financiación privada y la reducción del gasto en campañas electorales, una propuesta muy similar a la que ayer Javier Fernández ofreció al PP.

También ha sido aprobada a petición del PSOE una propuesta que solicita reponer la autorización administrativa de los ERE, eliminada tras la reforma laboral, y con la que, según los socialistas, se evitarían cierres como los de Suzuki, General Dynamics o Tenneco.

Menos éxito ha tenido una de las iniciativas planteadas por IU, la referente al CSOA La Madreña. “No están perjudicando a nadie”, ha afirmado la diputada Emilia Vázquez, quien ha defendido la “labor asistencial, cultural y social” que desarrollan. Por ello, IU ha pedido al gobierno regional que retire la demanda penal que pesa contra cinco miembros del colectivo. Una demanda que ha caído en saco roto al contar únicamente con los votos de los cinco diputados de la coalición.

La Madreña contra Goliat: cinco imputados por usurpar la antigua consejería de Sanidad

Rueda de prensa en apoyo de los cinco imputados. Cuatro de ellos aparecen de pie en segunda fila. Fotografía de Pablo Gómez.

“El motivo de nuestra imputación es el miedo, el miedo que tienen a este espacio, porque es un espacio de posibilidades. La Madreña es la ventana por la que nos asomamos en este tiempo gris y de incertidumbre, a mirar el horizonte y a dar servicio a la comunidad”.

Son las palabras de uno de los cinco jóvenes imputados por la vía penal por un delito de usurpación de la antigua sede de la consejería de Sanidad del Principado, en estado de abandono hasta que, hace casi dos años, un amplio grupo de ciudadanos de todo tipo unió sus fuerzas para convertir este solar vacío y en desuso en un centro cultural y alternativo, el centro social ocupado autogestionado La Madreña.

La denuncia fue interpuesta por la constructora SEDES, la empresa pública de construcción del Gobierno del Principado de Asturias y propietaria del inmueble, situado en la calle General Elorza de Oviedo. Se trata de un edificio que el Principado vendió a la constructora pública tras adquirir por 60 millones de euros parte del complejo diseñado por Santiago Calatrava para Jovellanos XXI y donde se ubicaron varias dependencias administrativas. Cabe recordar que la constructora sufre una grave situación económica y que este mismo año ha despedido vía ERE a cien de sus ciento veintitrés trabajadores.

El pasado miércoles los imputados ofrecieron una rueda de prensa participativa en el parque situado detrás de La Madreña. Son un médico, un trabajador público, un historiador, un informático y un actor, aunque “podía ser cualquiera de las personas que participan de vez en cuando en La Madreña”, explica Pablo Capa, uno de los implicados. De hecho, algunos fueron imputados sin ni siquiera haber sido identificados previamente. Para ello bastó una fotografía publicada en prensa, en la que aparecían varios asiduos a La Madreña presentando una obra de teatro para niños. Los imputados declararán los días 26 y 27 de septiembre y  1, 2 y 3 de octubre.

El actor y dramaturgo David Acera, uno de los imputados, durante su intervención en la rueda de prensa. Fotografía de Pablo Gómez.

Las imputaciones llegaron de forma escalonada a lo largo del último año. El actor y dramaturgo David Acera y el historiador Diego Díaz fueron los últimos en recibirla. Ocurrió las pasadas Navidades. “Estábamos descargando los materiales para hacer una representación teatral gratuita para la infancia de Oviedo, en el marco de mi profesión”, explica David Acera. En ese momento, aparecieron unos agentes y los dos jóvenes se identificaron tal y como estos les exigieron.

Lo que no se esperaban era la imputación. “Fue toda una sorpresa”, explica David Acera. “Recibo una imputación impulsada por una empresa, cuya ruina ha sido la ‘operación de los palacios de Calatrava’. A SEDES se la utiliza para no pasar por un trámite parlamentario y comprar las alas del edificio para oficinas del gobierno regional. Esta constructora recibe como pago o, más bien como losa, estas oficinas y las de enfrente, y esto causa el despido de numerosos trabajadores y la situación actual de ruina”. Acera critica la actitud de SEDES, ya que “con los pocos recursos que le quedan, en vez de preocuparse por perseguir a los que han provocado esta situación, se dedica a meter juicios penales a ciudadanos como nosotros que, además de trabajar, destinamos parte de nuestro tiempo libre a ser útiles a la comunidad en la que vivimos”.

Durante la rueda de prensa, se leyó un comunicado en el que definen el centro como “una referencia ineludible para la cultura, la participación ciudadana y la lucha por una sociedad más justa, libre e igualitaria”. Efectivamente, durante sus casi dos años de vida, La Madreña ha sido escenario de multitud de conferencias, talleres, asambleas, conciertos, actividades de ocio no consumista, obras de teatro e iniciativas solidarias como recogida de juguetes, comida y material escolar para los colectivos más necesitados. Y recalcan: “todo a coste cero, sin ninguna subvención pública ni el apoyo de ninguna empresa privada”. Es decir, que La Madreña ha crecido gracias al esfuerzo de muchos ciudadanos anónimos que han dedicado su tiempo y su dinero a sacar adelante este proyecto.

Fotografía de Pablo Gómez.

En la rueda de prensa, los imputados estuvieron arropados por habituales de La Madreña y por representantes de varios colectivos. Como Katia, que pertenece a Loco Matrifoco, una asociación de familias que denuncia que “a día de hoy no existe ningún espacio público en el que las familias puedan desarrollar actividades juntas”. Algo que sí les ha brindado La Madreña. No sólo espacio sino también recursos y valores. “Nosotros tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos una manera de estar en el mundo en el que las personas sean más importantes que la economía y, tristemente, tal y como están sucediendo las cosas ahora, eso no es fácil, así que agradecemos y apoyamos a La Madreña porque nos facilita esta enseñanza y esta manera de vivir”.

En la Madreña caben todos. Es un espacio para las familias y también para la reflexión. Mercedes González, de la coordinadora de ONG de Asturias, reivindica su importancia para poder reunirse y “elaborar propuestas que puedan llevarnos a esa transformación del sistema por el que hace muchos años estamos luchando”.  Por eso considera que “la intención de querer cerrarlo es una herramienta que tienen para evitar cualquier movimiento de participación ciudadana que desde luego no les interesa que exista”.

El artista multidisciplinar Ánxel Nava, durante su intervención. Fotografía de Pablo Gómez.

Por La Madreña también han pasado actores, escritores, músicos y un sinfín de personalidades del mundo de la cultura. El artista interdisciplinar Ánxel Nava se preguntaba en la rueda de prensa “¿de quién es la ciudad?” Si la ciudad es de los constructores, si es de los políticos, si es de los especuladores o si “hay un derecho social a la ciudad y ese derecho social plantea una ciudad para la gente.” El artista considera que la ocupación de La Madreña “trata de ser una utopía social de interés público que plantea una cultura crítica y que propone la devolución de un patrimonio cultural a la ciudad”. La esencia del centro, dice, es poner “la cultura a disposición del pueblo”,  y considera que La Madreña “suple la ausencia de una fundación municipal de cultura.” Ánxel Nava considera que “la contracultura puede ser ilegal por definición pero nunca es un delito, porque ocupar el presente, ocupar nuestra realidad, es ocupar nuestra vida, repensar nuestra vida, eso es una cultura alternativa”.

Una opinión que comparte el escultor asturiano Fernando Alba, también presente en la rueda de prensa: “hay que aplaudir un proyecto de este tipo. Si se les explica, los jueces tienen que entrar en razón porque el proyecto tiene mucho poder”.

SEDES y la ‘operación de los palacios’

En el punto de mira de los impulsores de La Madreña está un caso de especulación urbanística, la popularmente conocida como ‘operación de los palacios’. Por eso, en su comunicado consideran que “SEDES debería perseguir a los responsables de su actual ruina, que no son otros que los diferentes responsables institucionales, locales y autonómicos que promovieron la llamada ‘operación de los palacios’ en Oviedo, en comandita de dos conocidos empresarios de la región”. Denuncian que “con el palacio de Calatrava y las obras de la parcela de El Vasco, los ovetenses y asturianos ya han perdido cientos de miles de euros de dinero público, así como varias parcelas de equipamientos en excelente uso, obteniendo únicamente unas insolubles y peligrosas oficinas en un Palacio de Calatrava con grandes problemas estructurales”.

Un momento de la rueda de prensa. Fotografía de Pablo Gómez.

Por todo ello, exigen la retirada de las denuncias interpuestas por la constructora SEDES, el mantenimiento del CSOA La Madreña y la investigación de oficio por parte de las autoridades judiciales de la llamada ‘operación de los palacios’, de cara a depurar las responsabilidades civiles y penales pertinentes.

Por otra parte, reivindican su vocación de servicio público y dicen que les resulta triste “que las mismas instituciones que deberían asegurar no pocos de los servicios y prestaciones que La Madreña ofrece a la ciudadanía, traten de obstaculizar la labor de un centro que permanece a la espera de ser demolido para dejar un solar vacío tras la nefasta gestión político empresarial de la constructora SEDES”.

Una tesis que apoya el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, Francisco Erice: “los tribunales están para perseguir a los políticos corruptos que sirven a un sistema económico corrupto y corruptor y no para perseguir a quienes quieren desarrollar un planteamiento crítico frente a esta situación terrible que estamos viviendo”. El profesor, que también acudió a la rueda de prensa para mostrar su apoyo a La Madreña, citó a Bertol Brecht para definir la situación: “los cinco imputados son perseguidos por buenas razones. Le acusarán de pensamiento bajo por pensar como los de abajo”. Por eso, clama el profesor, “todos debemos estar detrás de estos cinco compañeros imputados, todos somos de alguna manera imputados, nos sentimos moralmente imputados”.

En definitiva, dos son las opciones de futuro para el CSOA La Madreña: que siga al servicio de los asturianos o que se convierta, explican sus impulsores, “en un solar que se pudra y se llene de ratas”.

Los medios que surgieron del frío

En La Madreña, el pasado viernes. Imagen de Pablo Lorenzana

En La Madreña, el pasado viernes. De derecha a izquierda, Xuan Cándano, Dani Ripa, Toni Martínez. Imagen de Pablo Lorenzana

El Centro Social Autogestionado La Madreña acogió ayer la presentación en Asturias del periódico La Marea, además de un debate sobre el futuro y consideraciones éticas de los medios de comunicación.

La serendipia de la crisis provoca que el nuevo periodismo se debata en antiguas Consejerías de Salud. Entrar en el ahora Centro Social Autogestionado le recuerda a uno esas series donde un grupo de ciudadanos resiste contra casi cualquier horror enviado por el guionista de turno. Imposible no recordar a la Segunda de Massachusetts.

Pero esto es el mundo real, y La Madreña es una de las trincheras contra un sistema dispuesto a devorar a sus retoños. Una frontera que demarca los límites entre el dinero y la moral, entre la burocracia y la justicia social. En la trinchera la electricidad es intermitente y late como un ser vivo. Fue en su vientre donde Toni Martínez, miembro de la cooperativa MásPúblico presentó, ayer, La Marea: un periódico nacido durante la gran diáspora que siguió a los despidos en Público con esquemas tan revolucionarios como un código ético para los anunciantes. Toda una valentía en un mundo donde manda la publicidad y no a la inversa.

Los sospechosos que acompañábamos a Toni en la Mesa: Dani Ripa, de Diagonal Asturies; Xuan Cándano, de Atlántica XXII y servidor. Ante nosotros lectores, clientes; aquellos a los que el periodismo debe volver a servir.

Opinaba Xuan Cándano que el periodismo denominado alternativo debe reforzar su estructura empresarial. Dudo que las nuevas estructuras deban soñar con las antiguas, pero en conversación posterior me aclaraba que se trataba de mejorar la eficiencia, no de  buscar la ineficiencia anterior.

Existe un vestigio cuya desaparición hirió de gravedad la ética periodística, y no es otro que el concepto de imparcialidad: hermosa palabra de promesa inalcanzable, a juzgar por el escepticismo de mis compañeros y la mayoría del público que participaba activamente en el debate.

La imparcialidad, sin embargo, ejercía atracción. Es muy difícil que un medio alcance la misma, ya que incluso el corazón de un juzgador puede afectar a lo juzgado. Sin embargo, tan elevado concepto cumplía la función de la utopía: una idea que buscar, un soberano de la luz al que intentar acercarnos. La Idea de Bien para el periodismo. “No existe la imparcialidad”, declamaron los sabios a finales de los 90. Desaparecida toda esperanza, el término ya no generó atracción y los medios tradicionales cayeron víctimas de su propio escepticismo.

Esta idea no ha de ser un obstáculo a la contraposición de los enfoques. Así lo manifestaba Dani Ripa, que recordó a los presentes la necesidad de un periodismo que haga la contra al poderoso, a fin de nivelar un terreno de juego que ha favorecido demasiado tiempo a demasiados pocos. “Funcionamos con periodistas y con activistas, aunque tal vez no lo comparta todo el mundo”, comentaba.

Dos horas, dos, debatiendo sobre modelos, precios, moral. “No tenemos dinero para pagar por cuatro medios cada día”, señalaba el público. En opinión del que suscribe, demasiado tiempo han cargado los lectores con una responsabilidad que no es suya: la monetización del producto; n problema que debe resolver la prensa en vez de representar escenas de La Pasión o penar como un coro de plañideras.

“¿Es el periodismo un producto o un servicio?”. Otra buena pregunta, a la que intentan responder modelos anglosajones como ProPublica o fundados en esta tierra como Periodismo Humano. Pueden ser ambos, decíamos los cuatro sospechosos. Sin embargo, uno desearía que los medios públicos se ocupasen mejor de su trabajo y cumplieran esa labor de servicio. Ahora nos dan el parte.

Por debatir, ni siquiera se libró Daenerys de las Tormentas, de la casa Targaryen. Contaba Toni Martínez como una ilustración de la princesa de Canción de Hielo y Fuego, montada sobre un dragón con los senos al aire, provocó un pequeño incendio entre los lectores de La Marea y una discusión apasionada sobre lo apropiado de dicha publicidad. No fue mojigatería, sino la reclamación del fin de una concepción de la mujer como producto consumible, deseable, utilizable. El machismo es oscuro y alberga horrores.

Dos horas fueron, aunque podrían ser más si la biología no dictara la capacidad del ser humano para debatir pasadas las once de la noche sobre los medios que surgieron del frío, de una tormenta a la que es mejor afrontar empuñando la palabra y descubriendo la cara. Por lo que pude apreciar en las preguntas con bala del público y lo dicho por mis compañeros de oficio y mesa, ganas no faltan.