Comisiones de investigación y mandíbulas de cristal

Areces

Vicente Álvarez Areces, durante su comparecencia. Imagen de Pablo Gómez.

La estafa global -anteriormente conocida como crisis- halla, al parecer, una nueva víctima en la profesión de los comediantes. Prueba de ello es la inusitada competencia que, desde muchos colores políticos, amenaza con provocar la ruina del oficio. Para qué pagar por un monólogo elaborado ex profeso cuando podemos tener a un ministro de Economía graznando a calzón quitado contra posaderas ajenas.

No obstante, existe otro tipo de show político destinado a paladares más selectos. Un espectáculo en el que, además, podemos tomarle el pulso al déficit democrático; más saludable que nunca gracias a una clase política reacia a abandonar el pasaje de Primera Clase, mientras los músicos del Titanic interpretan la banda sonora del fin del Estado del Bienestar. Me estoy refiriendo, naturalmente, a las comisiones de investigación.

Tuve mi primer contacto con esta variedad de las artes escénicas tras los atentados del 11-M; momento en el que pudimos observar, para bochorno de todos, cómo una madre que había perdido a su hijo enmendaba la plana a toda la clase política denunciando su comportamiento, más propio de un corral de animadoras que de un grupo con representación parlamentaria.

Conviene aclarar, no obstante, que la diversión no procede tan solo de la parte que interroga. También la interrogada nos puede dar valiosas lecciones del respeto a las reglas del juego democrático y la rendición de cuentas. En ese gran tocomocho que fue Bankia, conviene recordar la actitud de eminencias como Rodrigo Rato y el resto de comparecientes relacionados con la entidad. Con sus palabras y actos, demostraron el gran poder que ostentan los diputados sobre el devenir económico.

No esperaba gran cosa por parte de los comparecientes en la comisión de investigación sobre el Centro Niemeyer. Poco le importa al integrante de un Gobierno ya extinguido todo lo que no salga del mazo de la judicatura. Sin embargo, he de confesar que las palabras de Vicente Álvarez-Areces, senador del Partido Socialista por Asturias y ex presidente del Principado, me causaron una gran desazón como ciudadano, contribuyente y asturiano.

Areces se negó a responder a las preguntas de los diputados que integran la comisión parlamentaria. Cierto es que estaba en su derecho, pero no es menos cierto que supone una gigantesca falta de consideración con el órgano que representa la soberanía popular en Asturias. Estas dos afirmaciones no son excluyentes, e Ignacio Prendes se encargó, ayer, de recordárselo.

Así pues, el tono bronco -casi airado- en el que el ex presidente se dirigió al diputado por el mero hecho de expresar su postura, me provocó el más absoluto estupor. No veo que haber ostentado la Presidencia del Principado o desempeñar el cargo de Senador deba concederle algún privilegio especial respecto a cualquier otro compareciente. Efectivamente, todo el derecho tenía el señor Areces de negarse a responder, así como lo tuvo Prendes para ejercer su legítimo derecho a efectuar una valoración política del gesto. Tras 12 años gobernando Asturias, tal parece que algunos puños siguen siendo de hierro, mientras que las mandíbulas han empeorado la calidad de su cristal.

Puedo entender que alguien con mucho que callar intente, por todos los medios, deslegitimar una comisión de investigación. Lo que no puedo entender es cómo un socialista con abundante experiencia en el juego parlamentario demuestre tan terrible falta de cintura política. Cierto es que llegará la justicia, presta a deshacer este nudo gordiano; pero mientras esos planetas se alinean, no está de más conseguir un poco de información de alguien que dedicó toda su vida al servicio público. Tal vez se dirigiera el señor Areces a la comisión. Pero muchos sentimos, como votantes y ciudadanos, que su arrebato indignado se dirigía, también, hacia nosotros. Esperábamos más.

Areces

Imagen de Pablo Gómez.

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Presupuestos 2014: La crónica de una prórroga anunciada

No hubo sorpresas ayer en la Junta General del Principado. Como era de esperar, y por 28 votos a favor y 17 en contra, el Parlamento asturiano devolvió al Gobierno el proyecto de ley de Presupuestos para 2014, tras salir adelante las cuatro enmiendas a la totalidad presentadas por los grupos de la oposición: Foro Asturias, PP, IU y UPyD.

Se confirman así dos hechos: la soledad parlamentaria del PSOE y la segunda prórroga presupuestaria en la región en tan solo tres años.

A pesar de los diferentes argumentos de los cuatro grupos de la oposición para rechazar las cuentas, todos coinciden en algo: la “irresponsabilidad” del Gobierno de Javier Fernández. Los socialistas, por su parte, hablan de venganza por parte de IU y UPyD, tras rechazar el PSOE la reforma de la ley electoral que reclamaban sus antiguos socios de Gobierno. Como reza el titular, ésta es la crónica de una prórroga anunciada.

Javier Fernández

Javier Fernández durante el debate de orientación política, el pasado mes de octubre. Fotografía de Pablo Gómez.

Los argumentos del Gobierno

La consejera de Hacienda y Sector Público, Dolores Carcedo, abrió el debate definiendo el proyecto de presupuestos como “coherente y equilibrado”. Si bien comenzó defendiéndolo como “la mejor opción para Asturias en 2014”, Carcedo terminó aceptando que podría ser “mejorable” y lamentó perder “la oportunidad de hacerlo”, acusando de paso a la oposición de optar “por una estrategia partidista, un reclamo electoral, una ofensiva de acoso y derribo”.

Carcedo pidió ideas a la oposición para retocarlo en algunos puntos concretos pero nunca en sus líneas generales. “Este presupuesto es cruda, descarnadamente real”, afirmó.

Y, aunque PP e IU, le pidieron que presentara un nuevo proyecto, el Ejecutivo no contempla esa opción. Prefiere gobernar con la prórroga y acudir al Parlamento en caso de que sea necesario solicitar créditos extraordinarios para las partidas que se vayan quedando cortas, como puede ser el caso de la destinada al salario social.

El PP tiende la mano aunque da por hecho el escenario de prórroga

La líder popular, Mercedes Fernández criticó sobre todo dos puntos del proyecto de presupuestos: la subida del impuesto de patrimonio, “no hay que asfixiar a nadie, eso está pasado de moda”, afirmó, y un sector público que, a su juicio, sigue siendo “mastodóntico” ya que, según Fernández, “nace, crece, se reproduce y no muere ni cuando lo extinguen”, y puso como ejemplo la situación de la empresa pública SEDES.

‘Cherines’ comenzó su intervención tendiendo la mano al PSOE: “el grupo popular estaría en disposición de evitar una prórroga de doce meses si puede ser solo de un mes”. Sin embargo, terminó afirmando que se habían confirmado sus “peores pensamientos”, ya que, a su juicio, “queda claro que Javier Fernández está cómodo con un escenario de prórroga”.

Foro vaticina el fin de la hegemonía socialista

El debate más bronco vino de la mano de Francisco Álvarez-Cascos, quien reprochó al PSOE que tramitara el proyecto en 24 días frente a los 39 que llevó las cuentas presentadas en su día por el Gobierno de Foro. Por ello, Cascos anuncio que su grupo presentará un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional “para poner freno a la escalada de abusos”.

El líder de Foro calificó las cuentas de “opacas” y aseguró que esconden cuestiones como las de la financiación del Niemeyer.  Cascos aprovechó además para cargar contra el Gobierno de Fernández por “incumplir sus promesas” y por romper el acuerdo de gobierno con sus socios pasando así “a la lista de morosos y de grupos que no son de fiar”.

Cascos vaticinó además que el rechazo a los presupuestos supone “el fin de ciclo de la hegemonía socialista en Asturias”, ya que las cuentas “están en la dirección equivocada” y llevan “a la senda de la decadencia y el estancamiento”. El líder de Foro aprovechó además uno de sus turnos de palabra para hacer un curioso regalo al presidente del Principado: un libro recién publicado sobre los fracasos de las comunidades autónomas.

Izquierda Unida habla de “puro teatro”

El portavoz parlamentario de IU culpó al Gobierno de enrocarse en el aislamiento, evitar el diálogo, retrasar los plazos para hablar de presupuestos y no entregar la documentación a tiempo: “estaba claro que era un puro teatro”. Ángel González acusó a Javier Fernández de “no negociar ni una coma, ni un céntimo” y de pedirles apoyo “gratis et amore”, actuando “como si tuvieran mayoría absoluta desde la minoría” y de “vivir obsesionado por la reforma electoral”.

Consideran en IU que este presupuesto “es mucho peor que el de 2013”, porque “no está hecho pensando en los parados, pensionistas, autónomos, universidad, cultura” sino que “está diseñado para cumplir con la política de Rajoy y no molestar a los poderosos, a los bancos, a las eléctricas”. La coalición prefería más impuestos para reforzar los ingresos autonómicos e invertir en gasto social.

Ángel González pidió a los socialistas que presentaran un nuevo proyecto. “Nuestra mano sigue tendida”, dijo González, para advertirles a continuación: “no sería nada bueno que la volvieran a morder”.

Más duro aún fue el portavoz de la coalición en los pasillos del Parlamento asturiano. Al término de la sesión plenaria, aseguró que el PSOE antepone el partido “al futuro de la comunidad, a las inversiones, al empleo, a la atención a la gente que no tiene nada” y desveló que él mismo escuchó decir a un responsable de la dirección socialista en Asturias que “el PSOE no iba a poner en riesgo el futuro de su organización desde el punto de vista electoral, ni por los presupuestos del 2014, ni del 2015 ni del 2016, porque no merecían ese precio”.

UPyD reprocha al presidente que rete al Parlamento a una moción de censura

Ignacio Prendes se refirió a los presupuestos como “los de la resignación y la negación de la realidad de Asturias”, y aseguró que son “inservibles como palanca de reactivación económica y de empleo”.

En su opinión, los ajustes habría que realizarlos por la vía del gasto y no por la vía de los ingresos a través de los impuestos ya que “las clases medias no pueden asumir más carga fiscal”. El líder de UPyD defendió en ese sentido una rebaja progresiva de impuestos y más gasto productivo.

Por otra parte, Prendes acusó al Gobierno regional de “hurtar” la función básica del Parlamento de aprobar leyes y criticó las declaraciones de Javier Fernández en las que instaba a la oposición a presentar una moción de censura si su pretensión era un gobierno cameral.

¿Venganza por la ley electoral?

Desde las filas socialistas insisten en que el rechazo de IU y UPyD a las cuentas es una venganza. “Lo que quieren es pasar factura porque no hemos cedido a sus pretensiones”, aseguró el diputado José María Pérez.

Según Pérez, sus antiguos socios “tenían la decisión tomada desde hace mucho tiempo” y recordó que en el debate sobre el estado de la región Ángel González ya les advirtió “que les iban a frayar” y que la líder nacional de UPyD, Rosa Díez, también avisó en varias ocasiones de las “consecuencias muy graves” que tendría el no reformar la ley electoral. Pérez defendió la decisión del PSOE de descolgarse de esa reforma con el mismo argumento que mantiene desde hace meses: el hecho de no contar con una mayoría reforzada para su aprobación.

No les sorprendió a los socialistas el rechazo de Foro y PP a las cuentas, porque “son discursos contrarios al nuestro”, dijo Pérez, que prefirió dirigir sus críticas contra IU y el partido magenta, a quienes acusó de “dar una bofetada al Gobierno”, especialmente la coalición, ya que, según el diputado socialista, “vienen a votar lo contrario de lo que trae su programa electoral”.

Ambas fuerzas negaron que el rechazo a las cuentas se trate de una venganza. El portavoz de IU recordó en ese sentido la tradición pactista de la coalición, que ha dado el sí a 13 de los últimos 25 presupuestos. Si esta vez no lo han apoyado, explicó, es por el contenido del proyecto y por la poca disposición a modificarlo. Argumento parecido el de UPyD. Según su portavoz, “es difícil mejorar el proyecto en estas condiciones, está blindado a cualquier variación”.

Reforma electoral: truco o trato

Javier Fernández vota

Javier Fernández vota durante el Debate de Orientación Política. Imagen de Pablo Gómez

El Partido Socialista le ha dedicado una ‘peineta’ parlamentaria a sus socios de legislatura. Se puede embellecer la sentencia, quitarle hierro, aguar el amargo licor del desengaño, pero a Izquierda Unida y UPyD no les alivia el sana, sana… Ambas formaciones dan por pulverizado el pacto para garantizar la estabilidad del Gobierno.

Durante meses, nuestros representantes políticos trabajaron en una reforma del sistema electoral autonómico. Era éste un intento por lograr un reparto de votos más justo que subsanase, por fin, el profundo fallo democrático que supone ver cómo cambia el valor de un voto en función del partido votado y la región en la que dicho voto tiene lugar. Trabajaron, debatieron, hicieron cambios y probaron con distintos modelos. La pica en Flandes de la circunscripción única quedó atrás rápidamente, sacrificada por el bien mayor de lograr una iniciativa que prosperase.

PSOE, IU y UPyD firmaron la proposición de ley. Sin embargo, como una broma de difuntos especialmente madrugadora, uno de los firmantes, en la Junta, votó en contra de la toma en consideración de la misma. No es que el Grupo Socialista rechace la proposición de ley, es que ni siquiera desea que sea debatida en la Cámara que nos representa a todos; un día antes del puente, el PSOE ha liquidado la gran oportunidad.

Que los socialistas asturianos no tenían ninguna intención de cambiar el statu quo actual era una sospecha, algo que siempre figuraba en las predicciones. Sin embargo, a medida que las negociaciones avanzaban entre debate y sacrificios rituales, la proposición de ley iba siendo conocida a nivel nacional; eran -éramos- muchos quienes pensaban que un acuerdo de tal calado autonómico podría servir como ejemplo para mejorar el panorama en todo el país.

Tras ingerir Fernando Lastra un sapo de tamaño considerable al anunciar voto en contra, llegaron plañideras y excusas de mal pagador: la parte contratante; está en la letra pequeña, léalo usted. Es cierto que Javier Fernández había aludido al “mayor consenso posible” en una entrevista con La Nueva España, pero desperdiciar horas al servicio de los ciudadanos para luego bloquear el debate sobre el resultado final constituye una gran torpeza política.

Al escoger truco en vez de trato, el Grupo Socialista demuestra que las expectativas de renovación del PSOE todavía pueden romper más sótanos; por no hablar del peligro que supone una decisión tan descabellada de cara a lances más inmediatos como las cuentas regionales y la labor de Gobierno. Una travesía en el desierto que no solo sufrirá el Gobierno del Principado; también, por extensión, todos los asturianos. Susto o muerte.

Triciclos contra funambulistas

Imagen de Pablo Gómez

Cascos, en su intervención del miércoles. Imagen de Pablo Gómez

Casi nadie llama como tal al Debate de Orientación Política. No es para menos; en el grave contexto económico y social en el que se encuentran miles de asturianos, lo vivido en la cámara que representa nuestra soberanía tuvo poco de esclarecedor. Si hubieren de orientarse a través de la oratoria de sus representantes, estarían más perdidos que un pulpo en un garaje.

Iniciaba su discurso Javier Fernández el pasado martes, apelando a que la oposición llegase al fondo en sus críticas al Ejecutivo asturiano, sin quedarse únicamente en la forma. Quizá hubiera debido añadir que, para bien del pueblo asturiano, no vendría mal que algunos intervinientes conservaran las mismas.

Mientras Izquierda Unida presentaba una resolución para que fuese retirada la denuncia contra cinco integrantes de lo que ahora es el Centro Social Autogestionado de La Madreña, Ignacio Prendes no perdió un segundo en referirse a quienes han creado un gran espacio de debate político y cultural como “los okupas”. Eso sin contar la frase que desencadenó las iras del PP: “Ustedes nos han mandando a negociar con los que les importa un bledo la mejora de nuestra democracia” le dijo a los socialistas.

Pronta respuesta tuvo aquella referencia. Según los populares, eran los 101.000 parados de la región a quienes les importaba “un bledo” la reforma electoral. Ante semejante despliegue verbal, no recordado desde tiempos de Jovellanos, cabe preguntarse si el Grupo Popular no está proyectando su propia opinión sobre las dobladas espaldas de quienes han sufrido su reforma laboral. En cristiano: tal vez sea al propio PP asturiano al que le importe “un bledo” mejorar nuestro sistema de elección. O mejor dicho; tal vez les importe demasiado no hacerlo. Sazone usted con otra de las perlas del miércoles sobre cuántos políticos “sobran” en el país, y el pote acabará siendo de esos que se miran con desconfianza.

Afortunadamente, el desprevenido espectador pudo refugiarse de las proclamas inflamadas del partido Popular en los chascarrillos de Foro Asturias, empeñado en librar una cruenta batalla circense de “triciclos” contra “funambulistas”. Si bien sus preguntas sobre la ejecución presupuestaria y el papel desempeñado en la negociación con el Gobierno central parecían dar en hueso, peor fortuna tuvieron los ejemplos esgrimidos por el señor Álvarez Cascos sobre la situación de las infraestructuras regionales, efectiva manera de dispararse en su propio pie y en el del Gobierno fallido que desembocó en otras Elecciones Autonómicas, dejando a los ciudadanos al borde del cansancio y a los periodistas al borde de la locura.

Pero no se vayan todavía, aún hay más. Al parecer, los próceres de nuestra Junta no atinaron demasiado bien con el reglamento para votar y presentar propuestas. Acabamos en un jueves de aburrimiento supino, mientras los diputados se lanzaban recados con el buen ánimo de comensales florentinos. Tal vez hubiera sido más sano para el cuerpo no acudir hasta la hora de las votaciones, como hizo Javier Fernández. Todo un contraataque de vanguardia contra quienes le acusaban de estar como ausente.

Tal como parece, la viabilidad de los presupuestos y la aprobación de la reforma electoral presentan la facilidad de un parto de siameses. Pero nadie dijo que lidiar con los políticos fuese tarea fácil. Sin embargo, siempre hay espacio para el acorde optimista: tras lo presenciado en el Debate, no cabe duda de que necesitamos políticos. Calidad y cantidad, es algo que dejo a su reflexión.

El gobierno se aleja de sus socios y los presupuestos quedan en la cuerda floja

La tercera y última jornada del debate sobre el estado de la región ha estado, igual que las dos anteriores, centrada en una reforma que, curiosamente, no aparece en ninguna de las 102 propuestas de resolución que se han votado al término de la sesión. La reforma de la ley electoral que exigen IU y UPyD y que el PSOE rechaza si no cuenta con más apoyos (el de alguno de los grupos de la derecha), ha vuelto a sobrevolar el hemiciclo.

El líder de UPyD, Ignacio Prendes. Fotografía de Pablo Gómez.

El asunto no ha tardado en aparecer. Pasadas las nueve de la mañana el único diputado de UPyD en el Parlamento regional, Ignacio Prendes, comenzaba su turno de intervención para defender sus seis propuestas. Y, aunque la reforma electoral no aparece en ninguna de ellas, Prendes ha reprochado a los socialistas el haberse “descolgado” de dicha reforma “con la apelación a una mayoría reforzada”. El portavoz de UPyD ha recordado al respecto que la doctrina del Tribunal Constitucional atribuye a la absoluta la condición de mayoría reforzada con la que, por ejemplo, las Cortes Generales podrían decretar la suspensión de la Generalitat de Cataluña.

“Ustedes no tienen la razón jurídica ni la política”, ha señalado Prendes a la bancada socialista, y ha insistido en que se trata de una propuesta que hacen “desde la convicción, desde los principios y no desde los intereses” y con la que se podría terminar con el “bipartidismo decrépito”.

Prendes también ha pedido al PSOE que “no meta miedo a los ciudadanos” en caso de una hipotética prórroga presupuestaria, ya que “no va a pasar lo que en EE.UU.”, en referencia a la parálisis que sufre la administración estadounidense.

El diputado de IU, Aurelio Martín, durante su intervención. Fotografía de Pablo Gómez.

La otra formación que apoya la reforma, IU, también la ha tenido muy presente durante la sesión de hoy. El diputado de la coalición Aurelio Martín, ha cargado contra los grupos que “no van a renunciar a un sistema electoral injusto porque les beneficia” y ha exigido una ley “que no nos perjudique, que no nos castigue” y se pregunta “cómo es posible que en democracia un voto no valga para nada”.

En su turno para fijar posición, el forista Albano Longo ha dicho que es “inconcebible” que IU y UPyD “centren el debate en la reforma electoral”, en lugar de hacerlo en los problemas sociales o el paro. Opinión parecida a la expresada por la diputada popular Susana López Ares, que ha repetido el mensaje lanzado ayer por ‘Cherines’: “a los parados les importa un bledo su reforma electoral”.

Por su parte, los socialistas insisten en que su posición es “la misma que se firmó” cuando alcanzaron el acuerdo con UPyD. El diputado José María Pérez ha asegurado que el PSOE “no tiene ninguna duda” ante la necesidad de mayor transparencia y ha recordado que su partido fue el primero en celebrar primarias para elegir a su candidato. Pérez le ha espetado al líder de UPyD que “la propuesta de reforma electoral está más pensada con la calculadora que con los principios” y le ha pedido que “no responsabilice” a su grupo “de las acciones de los demás”, en referencia a los dos partidos de la derecha que han rechazado de plano la reforma.

El diputado del PSOE, José María Pérez, durante su discurso. Fotografía de Pablo Gómez.

En su turno para fijar posición, Ignacio Prendes aprovechó para responder a las críticas. Advirtió al PSOE: “tomen nota de con quién quieren que negociemos”. Y a los populares: “los utilizan (por el PSOE) cuando les interesa, ahora lo hacen para evitar este debate”.

Prendes se ha mostrado especialmente enfadado con el PP, ya que accedió apoyarles en su iniciativa de reducir a 35 el número de diputados, pero a cambio de reducir a una las tres circunscripciones electorales que hay en la actualidad, algo que los populares rechazan tajantemente. “Ofrecimos la mano y nos ha dejado sin brazo, esa es su política”, les ha recriminado el líder de UPyD.

Se constata por tanto el alejamiento entre el gobierno y sus hasta ahora aliados parlamentarios. Las discrepancias que les separan podrían derivar en una prórroga presupuestaria, en el caso de que el IU y UPyD no respalden las cuentas para el año que viene.

El presidente no apareció hasta la votación, en la que se aprobaron 81 de las 102 propuestas

Si ha habido una ausencia notable durante la casi totalidad del pleno ha sido la del presidente del Principado. Javier Fernández hizo acto de presencia en el hemiciclo a las dos en punto de la tarde, justo cuando su grupo parlamentario finalizaba su turno para fijar posición y pocos minutos antes del comienzo de la votación de las propuestas.

El presidente del Principado estuvo ausente hasta el momento de las votaciones. Fotografía de Pablo Gómez.

En la votación final, han salido adelante 20 de las 40 iniciativas presentadas por el PP, las 19 del PSOE, otras tantas de las 26 de Foro, 9 de las 11 que propuso IU, mientras que UPyD consiguió ver aprobadas 5 de sus 6 propuestas.

Entre las iniciativas aprobadas por unanimidad figura una del grupo magenta que promueve la autofinanciación de los partidos limitando su financiación privada y la reducción del gasto en campañas electorales, una propuesta muy similar a la que ayer Javier Fernández ofreció al PP.

También ha sido aprobada a petición del PSOE una propuesta que solicita reponer la autorización administrativa de los ERE, eliminada tras la reforma laboral, y con la que, según los socialistas, se evitarían cierres como los de Suzuki, General Dynamics o Tenneco.

Menos éxito ha tenido una de las iniciativas planteadas por IU, la referente al CSOA La Madreña. “No están perjudicando a nadie”, ha afirmado la diputada Emilia Vázquez, quien ha defendido la “labor asistencial, cultural y social” que desarrollan. Por ello, IU ha pedido al gobierno regional que retire la demanda penal que pesa contra cinco miembros del colectivo. Una demanda que ha caído en saco roto al contar únicamente con los votos de los cinco diputados de la coalición.

Estado de la región, día dos: reforma electoral vs presupuestos

El presidente del Principado, durante una de sus intervenciones. Fotografía de Pablo Gómez.

IU y UPyD amenazan con retirar su apoyo a Fernández si no reforma la ley electoral

Si ayer el presidente del Principado eludió hablar de la reforma electoral, hoy no ha podido ­­­evitarlo. Durante la segunda jornada del debate sobre el estado de la región, Javier Fernández ha dejado claro que su grupo no apoyará esta reforma sin un amplio respaldo de la cámara, es decir, si no cuenta con el apoyo de PP o Foro, porque es una ley que “lleva treinta años”, ha dicho, “y si se cambia con veintitrés votos, probablemente dentro de dos o de seis años venga otra mayoría y la cambie”, y eso, considera ,“no es bueno”.

Los portavoces de UPyD y de IU han sido los primeros en subir a la tribuna y ambos han centrado su discurso en esta exigencia, que amenaza los presupuestos de 2014 dado que, para sacarlos adelante, el PSOE necesita los votos de sus hasta ahora aliados parlamentarios.

El portavoz de IU, Ángel González. Fotografía de Pablo Gómez.

El portavoz de IU, Ángel González, ha sido especialmente crítico con Javier Fernández: “cheques en blanco no. Acuerdos para no cumplirlos tampoco. Y aún menos pactos troceados o a la carta. El acuerdo político lo es o no lo es”, ha dicho. González ha pedido al presidente del Principado que “no se escude detrás de la derecha” y le ha acusado de “encastillarse” en su posición, una posición que considera “contradictoria” porque “en quince meses no hizo nada por el consenso con PP y FAC”. El portavoz de IU se ha preguntado si su grupo hizo bien apoyando a Javier Fernández en su investidura y le ha espetado: “no somos sus socios y no tenemos acuerdos estables con usted en nada”.

Al término de su discurso, González ha elevado el tono y ha advertido al presidente que, de mantenerse en sus trece y negarse a negociar, la coalición se dedicará a “frayar” a su gobierno “de la mañana a la noche” y a meterle “el dedo en el güeyu y retorcerlo”.

“Lo aceptamos porque nos obligó el señor Prendes en el acuerdo de legislatura”, admitió finalmente Fernández, quien de forma velada ha delegado en sus socios la aprobación de los presupuestos: “habremos hecho cosas en las que no estarán de acuerdo, pero su apoyo es fundamental para el gobierno y para la estabilidad”.

Durante su debate con el portavoz de UPyD, Ignacio Prendes, Fernández ha señalado que el acuerdo de legislatura era claro y que su apoyo a la ley electoral estaba condicionado a una mayoría amplia. Prendes le había advertido previamente de que no puede seguir pidiendo responsabilidad a los demás mientras él permanece inmóvil: “hemos asumido una parte de responsabilidad, sin embargo ésta era, es y será siempre para obtener cambios, no para permanecer inmóviles”.

Su posición, ha insistido Fernández, no supone romper ningún acuerdo: “yo cambiaría muchas cosas de las que he hecho como secretario general de la FSA-PSOE, pero lo que nunca voy a cambiar es haber cumplido siempre mi palabra, incluso cuando no está escrita”.

El portavoz de UPyD, Ignacio Prendes, durante su discurso. Fotografía de Pablo Gómez.

Prendes le ha dado a elegir “entre reforma o decepción” y ha advertido al presidente de que él “elegirá el camino con toda legitimidad pero con todas consecuencias”.

El presidente del Principado no se ha aventurado a dibujar un escenario de futuro sin presupuestos para 2014 hasta el debate que ha mantenido con el portavoz de Foro. Tras ser preguntado insistentemente por Francisco Álvarez-Cascos si pensaba seguir “atornillado al sillón” en caso de que sus socios del “triciclo” no le dieran su apoyo para aprobar las cuentas, Fernández ha asegurado que se mantendrá al frente del gobierno regional, con o sin presupuestos: “Lucharé por tener un presupuesto y, si no tengo un presupuesto, seguiré luchando por Asturias desde donde estoy”.

El “triciclo” de Cascos  

El portavoz de Foro, Francisco Álvarez-Cascos se ha referido a PSOE, IU y UPyD como “el triciclo” durante su intervención en el debate sobre el estado de la región, un “triciclo de juguetería política” que “se está convirtiendo en un monopatín que anuncia una penosa segunda parte de su mandato”, le ha espetado a Javier Fernández, “con un apabullante catálogo de fracasos que nadie reconoce”.

Cascos ha calificado al actual ejecutivo como “el más indolente, acomodaticio, insolvente y falto de coraje” que ha tenido Asturias y ha acusado a Fernández de ser “incapaz de gestionar sus propios presupuestos y de impulsar sus inversiones”. El portavoz de Foro ha asegurado que entre 2012 y 2013 han quedado sin ejecutar 177 millones de euros, que “habrían servido para dinamizar la economía y el empleo en Asturias”, pero que “gracias a su desidia son destinados a otras comunidades autónomas españolas”.

En su réplica a Cascos, el jefe del ejecutivo regional le ha acusado de manipular las estadísticas con el objetivo de crear “una espiral de alarmismo” en una crisis como esta, que “es temporada alta para los populistas”, ha dicho.

El líder de Foro, Francisco Álvarez-Cascos, durante su exposición. Fotografía de Pablo Gómez.

El líder de Foro ha exigido a Fernández que respete las leyes “en lugar de dar trabajo a los tribunales”, y ha puesto como ejemplos la macroincineradora y el plan de residuos, las libres designaciones, el Ayuntamiento de Cudillero o las cesiones ilegales de trabajadores en RTPA.

Durante el debate, ambos líderes se han enzarzado en un cruce de acusaciones sobre la gestión de sus respectivos gobiernos, volviendo la vista a atrás en varias ocasiones.

Cascos ha reprochado al jefe del ejecutivo que se comporte como “un bebé”, ya que “lleva catorce años de responsabilidades políticas”, mientras que Fernández se ha referido al líder de Foro como “el presidente fallido de un gobierno fallido”, algo que “no va a olvidar nadie”. Además, Fernández le ha espetado a Cascos que “no estaba trabajando a tres turnos, estaba de cuchipanda cinegética” y le ha dicho que “no va a ser, porque no puede, el árbitro moral de esta región”.

Cascos ha respondido a Fernández con ironía, ha dicho que le estaba recordando episodios de su biografía que ni él mismo recordaba.

El PP reclama bajada de impuestos

La portavoz del PP, Mercedes Fernández, considera que “Asturias tiene una presión fiscal demasiado alta” por lo que, durante su intervención en el debate sobre el estado de la región, ha pedido al presidente del Principado que la rebaje “para evitar la deslocalización de empresas y de personas”.

‘Cherines’ ha adelantado que va a plantear al gobierno regional que baje la presión en los tramos mínimos y máximos del IRPF, del impuesto de patrimonio y del de sucesiones. Una reforma “ideológica”, a juicio de Javier Fernández, “con la que se renuncia a muchos fondos”, por lo que le ha preguntado a la líder del PP “de dónde piensa obtener esos recursos que ahora quiere drenar, de dónde va a recortar”.

Mercedes Fernández ha apostado por “dejar atrás políticas del pasado”, porque considera que Asturias es más que “el carbón y el acero”, y ha asegurado que “lo que necesitan los empresarios asturianos es que no les pongan obstáculos; y no ayudas y fondos públicos sin control como las que se han dado en los últimos años”. En ese sentido ha advertido de que algún día “alguien tendrá que dar cuentas sobre este disloque de fondos públicos sin control”.

La portavoz del PP, Mercedes Fernández. Fotografía de Pablo Gómez.

La líder del PP también ha apostado por reducir el sector público asturiano, al que considera “mastodóntico para el tamaño de nuestra comunidad”. En este sentido, ha señalado que espera poder dar su apoyo a la segunda ley de reforma del sector público y a una televisión autonómica que cuente con menos consejeros, y ha propuesto de nuevo reducir el número de diputados de la Junta General de 45 a 35.

Una idea que Javier Fernández considera “legítima” pero que “no comparte”, ya que es “la cuadratura del círculo”. Lo que sí le ha propuesto el presidente regional a ‘Cherines’ es un pacto para reducir las campañas electorales y eliminar la financiación privada de los partidos políticos.

También hay algo en lo que están de acuerdo: la reforma de la ley electoral, ya que la popular considera que “los asturianos no están preocupados por eso y a los parados les importa un bledo”.

Ausencias y fricciones

Javier Fernández, en el Debate de Orientación Política. Imagen de Pablo Gómez

Javier Fernández, en el Debate de Orientación Política. Imagen de Pablo Gómez

La función del discurso político en nuestros tiempos no es muy diferente del buen Colt en un western. El arte de la oratoria parlamentaria es el arte de la guerra para quienes la utilizan, especialmente en los debates sobre el estado de cualquier fragmento de terreno que pueda usted imaginar. En el Debate de Orientación Política, Javier Fernández hizo gala de uno de sus recursos predilectos: gestos de ceremonia de té para freír a tiros -dialécticos, claro- a la oposición. Renegó de mentar la herencia recibida, pero esa fue una afirmación, como mínimo, engañosa: la entrelínea iba bien cargada.

Sin embargo, es error común en el combatiente descuidar la defensa. Cuanto más elaborado es el ataque, más peligro corre el duelista de salir malparado. El fallo se agrava si desbordan las emociones; ya sea tinta o acero, ninguno ha de esgrimirse con enfado. Y tras leer, con gran atención, el discurso del presidente del Principado, el subtexto me dice que es un discurso escrito por o para un hombre enfadado.

El Principado de Asturias pertenece, tras las últimas elecciones Autonómicas, al conjunto de regiones denominadas ‘díscolas’. Este adjetivo tiene doble significado: alude a la porción de tierra no gobernada por el Partido Popular y/o aquella que se alza como un baluarte ante la política impuesta desde Moncloa. Sin embargo y a pesar de dicha denominación, el Gobierno del Principado practica, desde el inicio de su legislatura, una política que, si bien no pudiere calificarse como guante de seda, sí se acerca bastante en calidad de tejido.

Es cierto que hay grandes diferencias en campos como la atención sanitaria, pero no es menos cierto que en otro tipo de políticas se ha buscado minimizar la fricción con el Gobierno Central: una resistencia de baja intensidad cuyos resultados hemos podido ver en la pobre asignación presupuestada para nuestra comunidad autónoma. Ante semejante coyuntura, imposible no enfadarse. Improbable, al menos. Dice Fernández en su discurso:

Mi gobierno se ha esforzado en ser comprensivo con el ejecutivo central. Les recuerdo los reproches que recibí por esa disposición al entendimiento. Incluso dimos por buenos los anuncios de la ministra de Fomento respecto a los plazos de las grandes obras, aunque rectificasen compromisos anteriores o resultasen dudosos. Pese a las críticas, no teníamos ni tenemos intención alguna de cambiar el modelo de relación, porque estamos convencidos de que es más fructífera la cooperación que el enfrentamiento.

Ante el fracaso de la política de apacigüamiento, craso error sería mantener un perfil bajo. No se trata de destrozarse los nudillos contra una mesa, sino de acatar el mandato electoral de un muro en el norte dispuesto a frenar las feroces políticas de austeridad planteadas por un Gobierno conservador que tiene la seguridad de una mayoría absoluta. Mayor contundencia, por ejemplo, se esgrime contra los nacionalismos y el derecho a decidir impulsado por las formaciones políticas catalanas:

La propuesta secesionista catalana tiene como estandarte un lema propagandístico imbatible, la reclamación del derecho a decidir. Como un buen eslogan, no entra en detalles, aunque se adivina el complemento: derecho a decidir la independencia. Bien, yo también apelo a ese derecho. En esta reacción no hay atisbo de emulación infantil, sino de la necesidad de afrontar un pensamiento débil, pusilánime, que considera que los catalanes pueden decidir sobre sí mismos sin tener en cuenta la repercusión sobre nosotros. Mi aversión intelectual a los nacionalismos es conocida. Me molestan las ensoñaciones independentistas, como me inquietan las pretensiones uniformadoras de ese españolismo castizo que rebrota. El derecho a decidir nos incumbe a todos.

Ciertamente, podría verterse más sustancia y menos caldo a la hora de enmendar planas dialécticas al Gobierno central. Anunció el presidente que este sería “un discurso con luces y sombras”. Pero, como todo buen lector de suspense les dirá, hay más cosas que luz o falta de ella. De igual forma, lo no mencionado en un discurso puede resultar, en ocasiones, tan cegador como lo incluído.

Me refiero, naturalmente, a la reforma electoral. Sorprende que una iniciativa capaz de convertir a nuestra región en pionera de un nuevo modelo de organización política y distribución de los votos no mereciere ni una triste mención en el discurso de Javier Fernández, más aún en vista de los tremendos esfuerzos por parte de los grupos políticos de la Cámara por alcanzar un acuerdo en tan espinoso tema. Rutas aéreas y reforma, fantasmas que recorrieron la abadía hasta la última palabra del epílogo. Escasa, también, la presencia del Centro Niemeyer y la comisión de Investigación por la Operación Marea, dos herencias envenenadas del anterior Gobierno socialista y heridas cuya cicatrización parece todavía lejana.

A Javier Fernández le disgusta la mala imagen que, a ojos de los votantes, proyecta la clase política. Es cierto que muchos justos pagan por pecadores, pero no lo es menos que el primer paso para mejorar una imagen es proyectarla mejor. La corrupción es endémica y todos lo sabemos; no ayudarán palabras suaves sino leyes duras y poca tolerancia.

En cuanto a lo prometido, el presidente del Principado debe comprender que los discursos van y vienen, más en estos tiempos y ante la segunda jornada, donde los púgiles se lanzarán a boxear con buen espíritu. Pacto demográfico, mejoras en Bienestar, infraestructuras y acuerdos varios tendrán todo valor una vez materializados. Hasta entonces, las palabras montan guardia. Esperemos que no se las lleve el viento. Y en el caso de reformas especialmente sensibles, como los servicios públicos y el Bienestar, esperemos que no invoquen otro viento peor.