Bailar con las tinieblas

La calidad de la fotografía (que pueden ver haciendo clic aquí) es más que discutible, pero la composición es digna de una obra de teatro: iluminados por luz artificial, dos hombres aparecen en la imagen. Uno viste polo azul; el otro, camisa a cuadros.

Ambos sonríen, aunque el portador de la camisa troca sonrisa en gesto que podría parecer decisión, mientras ejecuta el saludo fascista con una habilidad manifiestamente mejorable, a medio camino entre el “arriba” y el “larga vida y prosperidad” de la raza vulcana. Ambos sostienen algo: la bandera franquista, formato grande y libre. Tras ellos, dos retratos de campaña de Mercedes Fernández y Mariano Rajoy con el mensaje “súmate al cambio”.

Los protagonistas de la imagen, Fernando Ruenes y Pablo Alonso eran, hasta que la foto salió a la luz, presidente y tesorero de las Nuevas Generaciones del Partido Popular de Llanes, siendo la fotografía realizada en su sede. Al parecer, la instantánea fue realizada cuando ambos accedieron a sus cargos.

Según explica Vozpópuli, Ruenes atribuye la ocurrencia a una broma. Sin embargo, el ‘bromista’ se pregunta por qué el escándalo no es mayor cuando se ve a catalanes utilizar la estelada o a vascos con las banderas que reclaman el acercamiento de presos. Tal argumento, además de suponer otro ejemplo más del daño que ha hecho la ausencia de un pacto educativo en nuestro país, hiela la sangre en las venas por lo que implica. Esos catalanes que posan con la estelada; esos vascos que abogan por el acercamiento de presos, no están bromeando. Luchan por causas que ellos creen justas. Así que no me queda claro si Ruenes se reafirma en la broma o posaba con el símbolo de algo en lo que creía.

Imagen cañón

Aunque el recuerdo torne en óxido, el dolor es paciente e inmortal.

Existe, además, otro grave problema en las palabras de Ruenes. Un problema que puede extenderse a otros ‘polluelos’ de Nuevas Generaciones. Dejando a un lado la evidente propensión a dolencias en hombro y antebrazo derechos, me preocupa la total falta de respeto a las víctimas de esa etapa de “extraordinaria placidez” que tanta nostalgia les suscita. Puede, cierto es, que todo fuera una broma. Pero cuando la broma es sostenida varias veces, sin descanso e impasible el ademán, diría que es buen momento para inventar nuevos sketches y abandonar un poco el brazo en alto.

Sorprende que quienes le montarían un cristo a Javier Krahe por cocinar un ídem manejen un símbolo de represión y uno de los saludos más tenebrosos de la historia con tan poca sensibilidad. Más perteneciendo a una formación política fundada no ya por adeptos, sino por ministros de la cosa en aquellos oscuros tiempos en los que obreros y estudiantes volaban durante las manifestaciones.

Así pues, querido doncel conservador, recuerda siempre, a la hora de hacer tus bromitas o bailar con las tinieblas, que cada brazo en alto y avícola bandera trae consigo otra clase de recuerdo: los juicios sumarísimos, sin garantías legales; las llamadas a la puerta en mitad de la noche; el sabor del ricino, el tacto de una cabeza rapada y el dolor de una violación; la oscuridad de un pozo y los gritos de quienes allí fueron arrojados; los fusilados y muertos por garrote vil. Todo eso simboliza tu pequeña travesura. Es algo que no deberás olvidar, o deberías aprender si todavía no te lo han enseñado. Te ayudará para pedir disculpas en el momento oportuno. Pista: no es cuando te pillan.

Imagen: Flickr | Juan Carlos Uriarte

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Indiferencia

Por José Fernández // Cuando te hace falta una idea para escribir un folio, de repente salta la palabra cuyo campo conceptual te permite entrar en todo lo que piensas decir.

En este caso, la oportunidad nos la da Vargas Llosa con la palabra indiferencia para definir la relación de una mayoría del pueblo español con la democracia actual, pues la libertad que propicia se ejerció por la actual casta política sin responsabilidad de ningún tipo. Cualquier lector de prensa es consciente del lodazal donde nos metieron políticos, banqueros, y todos aquellos que callaron como muertos -incluidos los militantes de los partidos-, cuando este pobre país estaba enfangado hasta más arriba de la nariz.

Pues bien, con esta idea de la indiferencia, auténtica lacra de nuestra democracia, ofrecemos a los escrutadores digitales que llegan a Periodismo Asturiano unos títulos cuya lectura nos ayuda a encontrar la raíz de la misma tanto en la actualidad como en la larga historia de este pueblo.

Si buscamos una imagen para entender mejor lo que escribiremos, España es igual que el tambor de una lavadora, según dice Gely: damos vueltas y vueltas a los mismos problemas de siempre sin resolver nunca alguno de los que nos aquejan. Porque si bien cambiaron las modas en el vestir y la cosmética llegó hasta los mineros, sin embargo, con palabras de Moreno Jurado, “una mayoría sigue pegada a sus mentiras seculares como tradiciones con políticos que aparentan saber todo lo que ignoran”, que es casi todo. Y para que tengan confianza en lo que digo y no piensen que soy un pesimista, que no lo soy, como esencia de la indiferencia, son estas palabras de Carlos París, quien escribe: “hay que emprender una tarea urgente en España: proclamar la verdad de nuestra historia y exigir que brille la justicia porque vivimos, como siempre, en la época de la mentira”. Ahí tienen Vdes. Una de las raíces que alimenta la indiferencia.

Pero hay más. En ocasiones, cuando metemos la soledad en el bolsillo y salimos con ella de paseo, pensamos en la razón que obliga al pueblo español a vivir el presente con la intensidad de quien no tiene pasado y para nada le preocupa el futuro. Lo que no es de extrañar si la principal preocupación que tenemos es el hambre, desde siempre. Siempre, en Asturias, los asturianos, el pueblo, estuvieron sometidos por el hambre. Como escribe Feijóo, el pueblo asturiano está a facie tempestatem famis. Que es lo mismo que escribió nuestro Campomanes en el XVIII:

La riqueza del pueblo es la base fundamental de la riqueza del Estado, siendo cosa cierta que ningún Estado será rico cuyo pueblo sea pobre.

Para quien sepa hilar conceptos, ahí tienen Vdes. la segunda raíz de la idea central de este texto:

El hambre siempre rondó la puerta de nuestra casa, y no es de extrañar pues España, y Asturias, siempre fuimos colonia que si francesa que si alemana en la que obtenían pingües beneficios que, como es normal, engrosaban las arcas de sus empresas en el país de origen dejando para nosotros el sudor y la miseria correspondiente.

Lo mismo que ahora: para pagar la deuda alemana y francesa, hay que cerrar hospitales y escuelas en España. Nada cambió. Todo sigue igual.

Por tanto, como único patrimonio nacional, además de iglesias, nos queda “el sentimiento de independencia del pueblo español, en perpetua y franca insurrección contra los dirigentes del Estado que invariablemente le traicionaban: sin escrúpulos venden su patria cuando conviene a sus intereses”. ¿Les suena? Bases americanas, deuda pública, aeropuertos sin aviones, emigración… Saben como yo que hay una relación profunda de causa /efecto que se mantiene invariable a lo largo de nuestra historia. Lo mismo antes que ahora, como escribía D. Manuel Azaña:

En la política española se procedía “por subordinación… por el manejo en elogios y adulaciones, la más alta expresión de la bajeza humana. El tono medio del mundo político español es demasiado ínfimo y los políticos son ignorantes, osados, groseros y pícaros.

Y para comprobar que nada cambia en España, la historia y un continuum sin polvo residual alguno, barrido por el viento del olvido que mata cuando toca, comprobamos que por las altura nadie es hijo de sus obras, la capacidad y el mérito es sólo para los franceses, el esfuerzo para los alemanes, la corrupción para los españoles así como los covachuelistas –asesores, amigos, amiguetes y amiguinas- y una administración paralela creada por los partidos con el único fin de sangrar las arcas públicas con sobrecostes inimaginables en las obras o submarinos que se hunden en vez de flotar. De risa por no llorar.

En fin, escrutadores digitales, ¿Quiénes son más patriotas, los que aman a la patria porque no les gusta o los que aman a la patria porque les gusta? Si su alma está embargada por la indiferencia, disculpen si les digo que conozco la respuesta que me darán. Allá cada uno con su capote. Pero luego no andemos por las esquinas rompiéndonos la cabeza y buscando culpables: somos lo que queremos ser.

¿Qué es eso de regeneración? Es el tambor de la lavadora de Gely que da vueltas en la misma dirección, como España, país siempre de ida y vuelta. También es verdad que pueden llevar a la playa la novela Stoner de John Willianms en vez de los libros que aparecen aquí como notas. Sabrán lo que se rompe cuando hay una ruptura. Es el motivo de estas palabras.

Bibliografía

MORENO JURADO, J.A. Cuadernos de un poeta en Mazagón. Tenerife: Baile del Sol, 2013.

PARÍS, CARLOS. En la época de la mentira. Madrid: Tecnos, 2014.

MOLINA, C. Antonio. La caza de los intelectuales. Barcelona: Destino, 2014. Pag. 107

CHAVES NOGALES, M. La España de Franco. Córdoba: Almuzara, 2012. Pag. 75

El Cuento de la Buena Estirpe

Inversiones

Con objeto de articular esta columna, me sometí una vez más al debate sobre el estado de la nación: un instrumento tan necesario como soporífero que utilizan los portavoces del Congreso para demostrar, año tras año, que el arte de la oratoria figura ya en el Panteón de la cosa pública junto a los buenos modales, el juego limpio y los libros de contabilidad sin Abracadabra.

Comprenderán mi sorpresa cuando, sin aviso preliminar, Alfredo Pérez Rubalcaba inauguró con estrambote la ronda de guantazos verbales dirigidos a Mariano Rajoy. Tras la horrenda edición del año pasado, mucho se debió de sorprender el presidente del País de las Maravillas; feliz registrador que se pasa por el hemiciclo para explicarle a millones de parados, infantes desnutridos, familias desahuciadas y demás populacho que vivimos en una tierra de la cual manan exportaciones, leche y miel.

Tras el susto inicial, el presidente empachado de mayoría tuvo que soportar cómo se le aplicaban varias dosis de realidad por parte de todo el arco parlamentario. No le resultó difícil, ya que la configuración actual de la Cámara y una prensa obediente rozando lo servil le aseguran un mandato sin complejos hasta las próximas Elecciones Generales. Sin embargo, hubo un momento en el turno de réplicas contra el jefe de la Oposición en el que su rostro se tornó pálido lienzo, mientras Rubalcaba citaba un artículo escrito por el propio Rajoy en el Faro de Vigo, a fecha 4 de marzo de 1983. Titulado Igualdad humana y modelos de sociedad, contenía, entre otras, la siguiente animalada:

Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación.

No les procuraré el sufrimiento de reproducir el texto en su totalidad. Pueden encontrarlo en todas partes, merced a ese cruel bibliotecario llamado Internet, que no perdona. A través de un apasionado alegato en favor de la desigualdad -sí, han leído bien- Rajoy invitaba a pelear como hienas en una olimpiada cruel y amañada desde sus inicios, ya que los “hijos de buena estirpe” siempre superarían a los demás. Una mezcla perversa entre Los Juegos del Hambre y Arriba y Abajo que provoca escalofríos.

Añade gravedad el hecho de que Rajoy no hiciera nada por replicar, enmendar o disculpar sus propias palabras. La experiencia vital es un grado; y sin duda alguna, el recurso a la locura de la juventud podría haber atenuado sus desagradables palabras. En su lugar, llegó el silencio del que calla; del que otorga.

Contemplando la debacle del Estado del Bienestar, así como la erosión progresiva de la igualdad y la justicia social, la columna escrita por Rajoy es un aviso desde el pasado que demarca mejor que ninguna otra cosa las convicciones de quien preside el presente. Y algo peor: si consideramos que unas palabras tan preocupantes pertenecen a la versión definitiva del texto, cabe preguntarse qué más escondía ese Cuento de la Buena Estirpe. Qué horrores aguardarían en la versión que nunca vio la luz.

Imagen: Flickr | Cammeron Rusell

Reforma electoral: truco o trato

Javier Fernández vota

Javier Fernández vota durante el Debate de Orientación Política. Imagen de Pablo Gómez

El Partido Socialista le ha dedicado una ‘peineta’ parlamentaria a sus socios de legislatura. Se puede embellecer la sentencia, quitarle hierro, aguar el amargo licor del desengaño, pero a Izquierda Unida y UPyD no les alivia el sana, sana… Ambas formaciones dan por pulverizado el pacto para garantizar la estabilidad del Gobierno.

Durante meses, nuestros representantes políticos trabajaron en una reforma del sistema electoral autonómico. Era éste un intento por lograr un reparto de votos más justo que subsanase, por fin, el profundo fallo democrático que supone ver cómo cambia el valor de un voto en función del partido votado y la región en la que dicho voto tiene lugar. Trabajaron, debatieron, hicieron cambios y probaron con distintos modelos. La pica en Flandes de la circunscripción única quedó atrás rápidamente, sacrificada por el bien mayor de lograr una iniciativa que prosperase.

PSOE, IU y UPyD firmaron la proposición de ley. Sin embargo, como una broma de difuntos especialmente madrugadora, uno de los firmantes, en la Junta, votó en contra de la toma en consideración de la misma. No es que el Grupo Socialista rechace la proposición de ley, es que ni siquiera desea que sea debatida en la Cámara que nos representa a todos; un día antes del puente, el PSOE ha liquidado la gran oportunidad.

Que los socialistas asturianos no tenían ninguna intención de cambiar el statu quo actual era una sospecha, algo que siempre figuraba en las predicciones. Sin embargo, a medida que las negociaciones avanzaban entre debate y sacrificios rituales, la proposición de ley iba siendo conocida a nivel nacional; eran -éramos- muchos quienes pensaban que un acuerdo de tal calado autonómico podría servir como ejemplo para mejorar el panorama en todo el país.

Tras ingerir Fernando Lastra un sapo de tamaño considerable al anunciar voto en contra, llegaron plañideras y excusas de mal pagador: la parte contratante; está en la letra pequeña, léalo usted. Es cierto que Javier Fernández había aludido al “mayor consenso posible” en una entrevista con La Nueva España, pero desperdiciar horas al servicio de los ciudadanos para luego bloquear el debate sobre el resultado final constituye una gran torpeza política.

Al escoger truco en vez de trato, el Grupo Socialista demuestra que las expectativas de renovación del PSOE todavía pueden romper más sótanos; por no hablar del peligro que supone una decisión tan descabellada de cara a lances más inmediatos como las cuentas regionales y la labor de Gobierno. Una travesía en el desierto que no solo sufrirá el Gobierno del Principado; también, por extensión, todos los asturianos. Susto o muerte.

Doble o nada

Ángel González, en un momento del Debate sobre el Estado de la Región. Imagen de Pablo Gómez

Ángel González, en un momento del Debate sobre el Estado de la Región. Imagen de Pablo Gómez

Según el artículo 404 del Código Penal, hablamos de prevaricación administrativa cuando se aplica:

A la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo.

Este delito, cuya pena es la inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de siete a diez años, es el que pesa sobre Ángel González, que será juzgado a causa de su gestión a la hora de tramitar la compra de una serie de monolitos en conmemoración por las víctimas de la Guerra Civil, cuando González era viceconsejero de Bienestar en 2010. Al parecer, la compra de los citados monolitos se gestionó como un contrato de suministros, cuando debería haberse utilizado el cauce de un procedimiento negociado.

Tanto Izquierda Unida como el propio González niegan que estemos ante un caso de corrupción. El argumentario dispara, sin embargo, desde la cadera, ya que el citado delito podría haber tenido lugar si necesidad de que el acusado obtuviera un claro beneficio económico del mismo. Lo que condenará o absolverá a González será la presencia o ausencia de esa “resolución arbitraria en un asunto administrativo” a sabiendas de su injusticia. La cosa empeora cuando averiguamos que, de los 76 monolitos contratados, no han sido colocados más de 40.

Que este asunto vaya a ser dirimido a través del procedimiento abreviado no deja de ser una ventaja. Al tener tan cerca la verdad judicial, es sin duda temerario adelantar el resultado. Pero no es descabellado deducir que tanto Izquierda Xunida como su portavoz parlamentario se la juegan a doble o nada. Al no haber consecuencias políticas durante la imputación y tampoco tras el anuncio de la apertura de juicio, los destinos de formación y diputado quedan ligados.

Desde el estallido de la crisis y el progresivo hundimiento de la política española en el marasmo de la corrupción, no puede decirse que a Izquierda Unida le haya ido demasiado mal. Así lo demuestran los resultados obtenidos en las Elecciones Generales y también en las Autonómicas, aunque finalmente los militantes decidieron que la formación no debía formar coalición con el Gobierno de Javier Fernández. Como partido que jamás ha regido el destino de la nación desde la llegada de la democracia, la coalición se ha permitido mayor dureza contra los abusos de cargo.

Por ello, un veredicto favorable podría suponer un impulso, tanto a nivel regional como nacional. Pero si, por el contrario, la presunción de inocencia torna en evidencia de culpabilidad, supondría un duro golpe para la formación asturiana.

En un país donde lo único que se exige a sus gobernantes es que efectúen tal gobierno acorde con las leyes, la tolerancia ante quienes no respeten las mismas ha de ser cero. Si, además, la formación política que da cobijo a tal gobernante le apoya hasta sus últimas consecuencias, el ciudadano podría pensar que esta no es sino una más de las viejas y anquilosadas estructuras que han oxidado nuestra democracia. Todo depende, ahora, de la justicia.

Triciclos contra funambulistas

Imagen de Pablo Gómez

Cascos, en su intervención del miércoles. Imagen de Pablo Gómez

Casi nadie llama como tal al Debate de Orientación Política. No es para menos; en el grave contexto económico y social en el que se encuentran miles de asturianos, lo vivido en la cámara que representa nuestra soberanía tuvo poco de esclarecedor. Si hubieren de orientarse a través de la oratoria de sus representantes, estarían más perdidos que un pulpo en un garaje.

Iniciaba su discurso Javier Fernández el pasado martes, apelando a que la oposición llegase al fondo en sus críticas al Ejecutivo asturiano, sin quedarse únicamente en la forma. Quizá hubiera debido añadir que, para bien del pueblo asturiano, no vendría mal que algunos intervinientes conservaran las mismas.

Mientras Izquierda Unida presentaba una resolución para que fuese retirada la denuncia contra cinco integrantes de lo que ahora es el Centro Social Autogestionado de La Madreña, Ignacio Prendes no perdió un segundo en referirse a quienes han creado un gran espacio de debate político y cultural como “los okupas”. Eso sin contar la frase que desencadenó las iras del PP: “Ustedes nos han mandando a negociar con los que les importa un bledo la mejora de nuestra democracia” le dijo a los socialistas.

Pronta respuesta tuvo aquella referencia. Según los populares, eran los 101.000 parados de la región a quienes les importaba “un bledo” la reforma electoral. Ante semejante despliegue verbal, no recordado desde tiempos de Jovellanos, cabe preguntarse si el Grupo Popular no está proyectando su propia opinión sobre las dobladas espaldas de quienes han sufrido su reforma laboral. En cristiano: tal vez sea al propio PP asturiano al que le importe “un bledo” mejorar nuestro sistema de elección. O mejor dicho; tal vez les importe demasiado no hacerlo. Sazone usted con otra de las perlas del miércoles sobre cuántos políticos “sobran” en el país, y el pote acabará siendo de esos que se miran con desconfianza.

Afortunadamente, el desprevenido espectador pudo refugiarse de las proclamas inflamadas del partido Popular en los chascarrillos de Foro Asturias, empeñado en librar una cruenta batalla circense de “triciclos” contra “funambulistas”. Si bien sus preguntas sobre la ejecución presupuestaria y el papel desempeñado en la negociación con el Gobierno central parecían dar en hueso, peor fortuna tuvieron los ejemplos esgrimidos por el señor Álvarez Cascos sobre la situación de las infraestructuras regionales, efectiva manera de dispararse en su propio pie y en el del Gobierno fallido que desembocó en otras Elecciones Autonómicas, dejando a los ciudadanos al borde del cansancio y a los periodistas al borde de la locura.

Pero no se vayan todavía, aún hay más. Al parecer, los próceres de nuestra Junta no atinaron demasiado bien con el reglamento para votar y presentar propuestas. Acabamos en un jueves de aburrimiento supino, mientras los diputados se lanzaban recados con el buen ánimo de comensales florentinos. Tal vez hubiera sido más sano para el cuerpo no acudir hasta la hora de las votaciones, como hizo Javier Fernández. Todo un contraataque de vanguardia contra quienes le acusaban de estar como ausente.

Tal como parece, la viabilidad de los presupuestos y la aprobación de la reforma electoral presentan la facilidad de un parto de siameses. Pero nadie dijo que lidiar con los políticos fuese tarea fácil. Sin embargo, siempre hay espacio para el acorde optimista: tras lo presenciado en el Debate, no cabe duda de que necesitamos políticos. Calidad y cantidad, es algo que dejo a su reflexión.

La vida desde una poltrona

poltrona

Por azar, libremente y sin coacción alguna, me encontraba hace unos días presenciando un capítulo de Mujeres, Hombres y Viceversa. Consiste este programa en una especie de feria ganadera donde reses de ambos sexos compiten para llamar la atención de un ejemplar especialmente siliconado o bronceado al que se le denomina tronista. Al parecer, y tras disponer de todas las candidaturas como si de una horda de esclavos y esclavas nubias se tratase, la res dominante escoge a la que será su pareja, por lo menos, hasta los próximos Idus.

A pesar del perjuicio para la psique que, sin duda, supone el visionado de uno o más minutos de tal programa, no escapará su valor antropológico al telespectador avezado. Sobre todo si lo utilizamos para comparar la especie con una pariente lejana que habita en el seno de la clase política: el poltronista.

Igual que sucede con las discusiones sobre el eslabón perdido y el origen de la vida, las circunstancias que hacen al político evolucionar en poltronista nunca están demasiado claras. Sabemos, eso sí, que en un momento u otro el espécimen será seleccionado para ocupar un cargo político de importancia, sea una concejalía, ayuntamiento, diputación o -si tiene mucha suerte- el Congreso de los Diputados.

Con el paso de los mandatos y legislaturas, nuestro espécimen va experimentando cambios en comportamiento y fisionomía. El organismo del sujeto empieza a mutar y asociarse con otros, más pequeños y peor pagados, que garanticen su supervivencia: chóferes, gabinetes de prensa, secretarios… Esta categoría excluye al organismo conocido como asesor, ya que su relación con el espécimen es mucho más simbiótica que los anteriores.

Es entonces cuando nuestro espécimen comienza a evolucionar a su forma final de poltronista. Según algunos estudiosos, cabe también la posibilidad de una fase intermedia, donde el espécimen torna en capullo a fin de prepararse para su ciclo final.

El poltronista evolucionado es un ser de costumbres: ficha en su órgano de gobierno regional o nacional, consulta los resúmenes de prensa, consulta a su secretario o secretaria y, asumiendo el control de su poltrona, comienza a recibir a las distintas reses que lucharán con denuedo por captar su atención. Más allá de estas acciones y el sometimiento a la disciplina de partido, nuestro espécimen se dedicará a ver la vida pasar desde una poltrona.

Existen, además, otras ramas que parten de este tronco común: tenemos al poltronista que abandona su condición y se dedica al servicio público -toda una rareza- o bien aquel que, a pesar de haber terminado su gestación, no deja de ser un capullo.

Para el poltronista, el mundo es una eterna sucesión de incomodidades: escraches, peticiones ciudadanas, comparecencias, ruedas de prensa, actos de partido y reuniones a puerta cerrada con presidentes de compañías eléctricas. Nuestro sujeto de estudio intenta mejorar su calidad de vida con denuedo, valiéndose de mecanismos biológicos de defensa como los Anticuerpos y Fuerzas de Seguridad, las ruedas de prensa sin preguntas, la expulsión de cámaras en los plenos municipales y el envío masivo de correos a la carpeta de spam. Por supuesto, no siempre estas medidas de contención tienen éxito. Algunos académicos están de acuerdo en que, si el caso es excepcional, el poltronista puede sufrir de una muerte repentina por dimisión. Sin embargo, apenas existen casos documentados en nuestro país desde principios de este siglo.

El ciclo de vida del poltronista puede terminar de tres formas, siendo la puerta giratoria una de las más habituales en el caso de cargos de primer nivel. Bancos, compañías eléctricas y conglomerados empresariales garantizarán a nuestro espécimen una vida tranquila y sin sorpresas, salvo quiebra de los mismos. Si este futuro no correspondiera con su perfil, el ecosistema ofrece salidas suplementarias como el Senado, los consejos asesores y la concurrencia a las Elecciones Europeas.

Según los expertos en esta especie, España disfruta de un ecosistema político excelente para el adecuado crecimiento y desarrollo del poltronista. Ausencia de leyes de transparencia, mayorías absolutas, sistema electoral favorable al bipartidismo, listas cerradas… Condiciones óptimas para la supervivencia de la especie. A pesar de ello, los especialistas no dejan de advertir que todos estos elementos favorables podrían desaparecer ante un cambio climático que mejore las emisiones de democracia representativa. Los científicos siempre tan alarmistas.

Sin embargo, no debemos olvidar algunos casos en los que, ante la inmensa presión social y económica, algunos poltronistas han devenido en una especie mucho más peligrosa para la ciudadanía: El estadista, cuyas características comentaremos en otra ocasión.

Imagen: Flickr | José Luis Cernadas Iglesias